Diario Judío México - La extensión, a lo largo y ancho del mundo, de la plaga de feminicidios y violencia contra las ha cobrado por fin una alta visibilidad. Sin embargo, la proliferación de cátedras de estudios de género, las cada vez más nutridas marchas de protesta y las políticas públicas emprendidas para proteger a las víctimas no han conseguido, aún, reducir el fenómeno significativamente. En el panorama al respecto es, francamente, desolador. Los datos que presentó el día de ayer Clara Scherer en este espacio acerca del presupuesto para 2020, en el que hubo una reducción notable del monto asignado a rubros directamente relacionados con igualdad de género, demuestran que, como en tantas otras áreas, las políticas realmente implementadas no coinciden con las palabras y las promesas tan frecuentes de la verborrea oficial.

Para ilustrar lo extendido de la violencia de género vale la pena asomarse al caso de debido a las muchas similitudes con lo que ocurre en nuestro país. En el presidente Erdogan se comprometió, desde 2012, a sanar “la herida sangrante” de la violencia contra las , aprobándose así una nueva legislación al respecto. Legislación que, al parecer, ha servido de nada ya que, de acuerdo con Naciones Unidas, el número de incidentes violentos ha aumentado desde entonces.

Las en concuerdan en su apreciación de que la violencia de género es el mayor problema que enfrentan. Un reporte de la ONU de 2015 denunciaba que casi 40% de la población femenina había sido abusada físicamente. Los reportes oficiales hablan de 391 feminicidios en este año, con 39 en el mes de noviembre que acaba de terminar. Pero, tal como lo expresa la abogada Hulya Gulbahar, dedicada a este tema, las estadísticas sobre feminicidios no reflejan la realidad, ya que muchos de ellos son presentados como accidentes o suicidios, por lo que las cifras reales podrían ser, según ella, tres veces más que lo consignado.

Uno de los obstáculos más fuertes para poner en la agenda pública este problema es que las protestas femeninas han sido reprimidas con lujo de violencia. Apenas el mes pasado la policía usó balas de gomas y gas lacrimógeno contra las que, públicamente, exigían penas más duras contra quienes agreden, abusan y asesinan . De igual manera, la policía hizo uso de la fuerza para disolver la marcha organizada en marzo en el Día Internacional de la Mujer porque según, el presidente Erdogan, ese evento le faltaba al respeto a la llamada al rezo que coincidía con ese horario.

La modalidad de culpar a las por las agresiones sufridas al adjudicarles a sus conductas, presuntamente impropias, la responsabilidad de provocar los actos violentos de los hombres, culpabilización tan común aún en nuestro entorno, forma parte también de la argumentación de los aparatos de defensa de los abusadores, violadores y asesinos. Por ejemplo, en uno de los últimos casos de un feminicidio ejecutado en por dos hombres que intentaron simular que su víctima se había suicidado, la defensa argumentó, ante la evidencia de que había sido asesinada, que “si una mujer bebe alcohol en un espacio privado, con eso revela su disposición a tener sexo consensuado, más aún cuando esa mujer, de nombre Cet, no era virgen”. La complicidad a esta tesis de parte de los medios de comunicación no se hizo esperar: fue publicada una foto de la joven Cet sonriendo y con una cerveza en la mano. En el juicio a los culpables, el abogado defensor de éstos regañó al padre de Cet “por no cuidar bien a su hija”.

En este caso específico y gracias a la movilización de multitud de mujeres que protestaron en todos los rincones del país, los culpables finalmente fueron condenados a muchos años de prisión. En la sala del juzgado donde se dictó sentencia irrumpieron cantos de “larga vida a la solidaridad femenina”. Esto demuestra que la lucha persistente y bien enfocada es necesaria porque sólo con ella se logra, en ocasiones, hacer justicia. Pero también es evidente que el mal de raíz sólo puede ser extirpado mediante la voluntad social de romper con la aún prevaleciente visión misógina de que las mujeres son seres inferiores y,  por tanto, objetos para el uso y disfrute de los hombres. Esa enorme transformación cultural de internalizar la igualdad de derechos de las mujeres es, sin duda, uno de los retos más trascendentes que tenemos en , en y en un sinnúmero de naciones donde el machismo a ultranza sigue siendo la norma.

FuenteExcelsior
Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

Artículo anteriorSeñales Financieras: Se va acabando 2019, ya viene 2020
Artículo siguienteTrump se considera el mejor amigo de Israel
Licenciada en Sociología egresada de la UNAM (1980), con estudios de maestría en Sociología en la UNAM y con especialización en Estudios Judaicos en la Universidad Iberoamericana. (1982-1985) Fue docente en la ENEP Acatlán, UNAM durante 10 años (1984-1994). Actualmente es profesora en diversas instituciones educativas privadas, judías y no judías.De 1983 a 1986 fue colaboradora semanal del periódico "El Nacional" tratando asuntos del Oriente Medio.Desde 1986 hasta la fecha es editorialista semanal en el periódico Excélsior donde trata asuntos internacionales.Es comentarista sobre asuntos del Medio Oriente en medios de comunicación electrónica.Publicaciones:"Los orígenes del sindicalismo ferrocarrilero". Ediciones El Caballito S.A., México, 1982.En coautoría con Golde Cukier, "Panorama del Medio Oriente Contemporáneo". Editorial Nugali, México, 1988.Formó parte del equipo de investigación y redacción del libro documental "Imágenes de un encuentro. La presencia judía en México en la primera mitad del siglo XX" publicado por la UNAM, Tribuna Israelita y Multibanco Mercantil, México, 1992.Coautora de "Humanismo y cultura judía". Editado por UNAM y Tribuna Israelita. José Gordon, coordinador. México, 1999.Coordinadora editorial de El rostro de la verdad. Testimonios de sobrevivientes del Holocausto en México. Ed. Memoria y Tolerancia, México, 2002.Redactora de la entrada sobre "Antisemitismo en México" en Antisemitism: A Historical Encyclopedia of Prejudice and Persecution". Ed. ABC CLIO, Chicago University, 2005."Presencia judía en Iberoamérica", en El judaísmo en Iberoamérica. Edición de Reyes Mate y Ricardo Forster. EIR 06 Enciclopedia Iberoamericana de Religiones. Editorial Trotta. , Madrid, 2007.Artículos diversos en revistas de circulación nacional e internacional.