Diario Judío México - Klezmer se ha definido como instrumento que hace música o también como el ser humano que interpreta esa música con sus instrumentos y su canto. Pero según los profesores musicólogos norteamericanos y canadienses, klezmer significa mucho más. Ellos explican que el movimiento klezmer irrumpe con fuerza hacia la segunda mitad del siglo XX, como una de las reacciones vitales del pueblo judío .Es música nacida de viejas melodías que florece en arreglos musicales nuevos y busca enriquecer la vida judía con la memoria. Es una de las formas de cantar a todos los vientos: “Am Jai“. ¡El pueblo de , vive!

La segunda mitad del siglo XX ha visto crecer al Estado de y paralelamente, ha nacido en los judíos de todo el mundo la tarea de buscar y valorizar nuestras raíces. Sucedió un fenómeno social muy curioso. Los abuelos emigraron de Europa a América en varias etapas entre finales del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX. ¿Qué buscaron? Adoptar el idioma y la forma de vida de los países que los acogieron en América. El viejo hogar europeo les traía añoranzas, pero en su mayoría, los inmigrantes no intentaron enseñar a sus hijos los idiomas y canciones de aquellos pueblos en que nacieron. Ellos querían y consiguieron que sus hijos estudiaran en las Universidades americanas, ejercieran sus profesiones universitarias e hicieran buenos negocios, hablaran inglés o español, según el país, cantaran y bailaran los ritmos de moda.

Una generación después, los nietos de los inmigrantes, ya avanzada la segunda mitad del siglo XX, se volvieron en busca de sus raíces, las que nos ligan a nuestros abuelos y bisabuelos. Con búsquedas de genealogía, para encontrar los parientes que las inmigraciones y las guerras separaron. Los judíos jóvenes se dedicaron a investigaciones, publicaciones, volviendo a los estudios tradicionales judíos, al Talmud, a las fuentes, a los idiomas y canciones de nuestros mayores. Y algo más. Hay un lenguaje que no necesita palabras y es universal: la música. Una melodía de la tradición hebrea sabe hablar directamente al corazón.

Hankus Netsky ha sido músico casi toda su vida. Hace 36 años formó su orquesta, “Klezmer Conservatory Band”, que tiene base en Boston y cantidad de discos editados. Obtuvo el Doctorado en Musicologia en Filadelfia, con su tesis sobre la música klezmer. Nos ha dado clases desde 1996, el primer año en que existió el festival de Klezkanada.

¿Escucharon del festival de Klezkanada? Empezó en 1996, como un proyecto casi imposible. La última semana de agosto, en un lugar de veraneo junto a los lagos a 120 kilómetros de Montreal, Klezkanada hace lugar para que músicos de todo el mundo vengan a mostrar su música, sus canciones y melodías, enseñar y aprender los ritmos tradicionales judíos. Dando becas cada año a estudiantes jóvenes para que este sueño deje de ser sueño y tenga realidad y continuidad. Setenta y seis alumnos becados asistieron en el 2017 a clases de música en el festival. Junto con el compañero de mi vida David Cukierman Z’l, que nombrarlo sea bendición, tuvimos la posibilidad de asistir al festival de Klezkanada 15 años seguidos. Este año, por primera vez, fui sola. No ha sido lo mismo sin David, pero quise ir. La vida sigue.

Revivir la música de nuestros abuelos en Europa podría verse como un movimiento interno de la comunidad judía. Pero la nueva música klezmer ha sabido entusiasmar a todos los públicos, judíos y no judíos, de Europa Central y Oriental, Canadá, , y casi toda la América de habla hispana. Cómo y por qué, es pregunta que ha tenido varias respuestas. Una contestación valoriza el estreno mundial de la obra musical “Tevie el Lechero” en la segunda mitad del siglo XX. Esa obra teatral y en película dio la vuelta al mundo y su banda sonora mostró a todo el público cuan buena es la música de los pueblos judíos de Europa Oriental. Se hizo tan famosa que fue el empujón que necesitaba esa música para transformarse en un atractivo mundial. La gente quiso más.

Otra contestación es que la música folclórica judía es simplemente,¡ buena música! Un dato interesante es que es bastante parecida en casi todos los países de Europa Central y Oriental. A través de los años, hemos visto y filmado danzas populares en los festivales de verano que se realizan en los teatros y parques de muchos de esos lugares. ¡Todas se parecen! Hay sin embargo un estilo de baile que sólo se ve en las comunidades judías: un hombre y una mujer bailan juntos pero no se tocan: cada uno toma la punta de un mismo pañuelo para bailar.

Las melodías folclóricas de Europa Oriental son muy similares y a veces, iguales. Recuerdo especialmente dos episodios: el primero en una estación de trenes en Suiza. Desde lejos nos pareció escuchar que cantaban una tonada hebrea, “Aveinu Shalom Aleijem”. Cuando nos acercamos, vimos que efectivamente esa era la música, pero el grupo cantaba una letra diferente, decían algo que sonaba “euskal erría” (lo vasco es bueno) y quienes cantaban eran vascos. ¡Nos aseguraron que era música tradicional vasca!

Pocos años después, escuchamos la misma melodía en las calles de la ciudad de Tbilisi, en Georgia. Era una canción que estaban cantando los niños en el patio de una escuela. La letra no la comprendimos. Preguntamos de donde venía esa canción y nos aseguraron: “Es música tradicional de Georgia”. Dijimos que también la cantaban los judíos y los vascos. “Sin duda, la tomaron de nosotros”, nos aseguró un profesor de Historia georgiano que nos acompañaba en ese paseo. Y agregó: “Saben que se han hecho estudios muy importantes, que demuestran que hay antecesores comunes entre los vascos que habitan en el Norte de España y el Sur de Francia y los habitantes de Georgia. Esos estudios confirman la tradición que nos ha llegado, de que hace siglos, impulsados por una época de hambre, buena cantidad de georgianos se fueron de Georgia caminando hacia el Oeste, dejaron en su camino semillas de trigo georgiano que prueban que durante un buen tiempo se asentaron en Ucrania y luego siguieron caminando hacia el Oeste, hasta llegar a la península Ibérica, donde se establecieron en el Norte de España y Sur de Francia. Las plantas de trigo allí son las mismas que en Georgia“.

Este año, dentro de Klezkanada tuvo lugar un Seminario de la Universidad de Mc. Gill, de Montreal, sobre Música y Etnografía judía, dictado por el Prof. Hankus Netzky. Asistí a ese seminario. Era la mayor de todos los alumnos, que andaban alrededor de los 25 a 30 años. Nos hicimos amigos y me trataron como una compañera más. Volver a estudiar, esta vez en Canadá, ha sido una preciosa experiencia.

Mucho más que música.

¿Qué elementos componen una cultura? Idioma, expresiones, gestos, canciones, melodías, imágenes, forma de vestirse, de estudiar, de suponer, de imaginar, de comer… La música forma parte del lenguaje de los pueblos.

En una melodía “Klezmer” tradicional ¿qué podemos reconocer? Los idiomas del pueblo que la hizo nacer. En Europa Oriental los judíos casi no hablaban el idioma de cada país, su creación musical fue en sus dos idiomas nativos: el Idish (alemán medieval con mezcla de palabras hebreas y eslavas, que se escribe con letras hebreas) y el Hebreo. No sólo reconocemos los idiomas sino las voces que los hablan. Las voces de la melodía klezmer se reconocen en el clarinete. Los músicos y cantantes a veces agregan gestos a melodía. Los gestos no son simples movimientos, tienen su significado específico, dan más que una palabra, una idea. Una patada fuerte en el piso, para remarcar que algo va a “ser fuerte”. Un gesto en que el dedo gordo de la mano va desde abajo hacia arriba, como diciendo “A ese le voy a dar su merecido” .Un brazo que aprieta al otro brazo de la misma persona, como abrazando amorosamente a una novia o un niño. Otros gestos pueden dar la idea de piedad religiosa, una forma de la devoción judía. ¿Dónde se cantaba en el Viejo Hogar? Esta pregunta tiene muchas respuestas. Las veremos en una próxima nota.

VIAComité Central Israelita del Uruguay
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