Diario Judío México - La Rebelión espontanea de los niños en Auschwitz [1]

Nahum Hoch nació en 1928 en Rumanía y tenia 12 años cuando comenzó la Guerra, toda su familia fue asesinada en Auschwitz.

Llego a Auschwitz con 16 años en el día de Yom Kipur de 1944, junto a sus padres y sus tres hermanas, Nahum era el hermano mayor.

Al llegar a la “selección” fue separado de su familia. Primero de su madre y sus hermanas y luego también de su padre. Su padre alcanzo a vestirle con su abrigo para que parezca mayor. “El paso a la izquierda y yo a la derecha, con los que fuimos a trabajar…”.

Tres días antes de Simjat Tora de 1944 nos llevaron del bloque de los niños al campo F para lavarnos y desinfectar nuestras ropas. Al otro día hubo un “Lager Apel” y los alemanes a punta de fusiles y ametralladoras nos pasaron a los bloques 11 y 13 donde estuvimos dos días sin comida ni bebida alguna. Como ya estábamos hace 5 meses en Birkenau sabíamos el significado de estos bloques: La cuarentena, de donde se parte directamente a los crematorios.

El Lunes en la noche, la noche de Simjat Tora, cuando ya solo quedaban 1000 de los 3000 niños internados en los bloques, 10 de los muchachos que teníamos entre 14 y 16 años, la mayoría húngaros, decidimos actuar y organizar un escape de la barraca, aunque este acto solo sea un simbólico demostrativo.

La idea era tratar de burlar a los guardias. Había un Kapo y un Blok Alteste, uno en la parte delantera y el otro en la trasera. El plan consistía en que uno de los muchachos treparía hasta la ventana cerca del techo para atraer la atención de uno de los guardias.

En ese momento intentaríamos todos juntos precipitarnos a la corrida hacia la puerta no vigilada con el fin de evadirnos. Estábamos desarmados, era una forma de resistencia, sabíamos que nuestro intento estaba condenado de antemano, pero guardábamos la esperanza  que algunos logren escapar.

“…A media noche ocurrió tal cual lo planeamos. Un chico trepo a la ventana, el guardia de adelante se arrimo y comenzamos a huir. Luego vino el guardia de atrás y otros comenzaron a huir por la puerta trasera…”.

Casi todos los chicos lograron huir y se dispersan en diversos lugares. El chico que trepo a la ventana no logro huir. Yo me quede también en el cuarto y me escondí en la estufa; otros se escondieron en la letrina.

A la mañana hubo un “Lager Shper”  y quedaron todos acuartelados, desde las cuatro de la madrugada que duro hasta alas 11 de la mañana en que nos atraparon y nos volvieron a las barracas 11 y 13.

A la tarde nos trajeron una hoya con papas y una sopa de remolachas y coles. Hacia tres días que no comíamos.

Yo y dos de mis amigos que planeamos la fuga, volcamos las papas al piso en las narices del comandante del campo que estaba presente. Sabíamos que era un engaño para que creyésemos que iríamos a trabajar. Sabíamos cual seria nuestro destino !

Después que el comandante se retiro, comimos las papas del suelo. La huelga de hambre como símbolo de protesta, era solo para demostrarles a los nazis que sabíamos lo que planeaban.

No paso sino una hora cuando nos hicieron salir del bloque. A punta de metralletas nos formaron en filas de cinco, hacia el Lager de los Gitanos.

Ivamos camino al crematorio, sabíamos de lo que se trataba. No quisimos ir. Comenzaron a dispararnos a los pies. Llegamos a la entrada del crematorio numero tres. Llegamos a la entrada del crematorio. No quisimos avanzar. Nuevamente disparos en los pies. Adentro era una gran sala con ganchos numerados en las paredes. Nos ordenaron desnudarnos y colgar la ropa en los ganchos. Rehusamos hacerlo. Nuevos disparos. Tiramos nuestra ropa en una pila en acto de rebeldía.

Los SS jamas habian precensiado algo similar.

Entonces se acerco un judío de los Sonderkomando y nos murmuro: “No le muestren que temen, Canten, chicos, canten…”. Algunos comenzaron a rezar, otros cantaban, yo estaba petrificado por el miedo. Pasamos por un pasillo angosto a otro gran salón oscuro. Se cerro la puerta y escuche el primer llanto.

Después de unos segundos volvieron a abrir la puerta y nos ordenaron volver al salón anterior.

El comandante alemán reviso los músculos del primero de los jóvenes. Le ordeno hacer 10 flexiones en el piso y lo mando a la derecha. Después llamo al segundo, que era el chico que trepo a la ventana. Yo lo conocía por que era de mi ciudad y su nombre era Zalmanovich.

Le pregunto por su edad y el que era pequeño contesto: Tengo 18 años. El alemán le contesto: Tu, cerdo, tu tienes 18 años ? y lo mando al otro lado.

El tercero fui yo. Me ordeno hacer flexiones y correr. También a mi me mando a la derecha. Así escogió a cincuenta jóvenes. Algunos de los chicos intentaron pasar a nuestro lado perlo los SS lo impidieron.

En ese momento se acerco el judío del Sonderkomando que nos dijo cantar y le preguntamos que pasara con nosotros ? El respondió que es la primera vez que ve salir a alguien vivo de la cámara de gas.

Seleccionaron a 50 de nosotros. Nos ordenaron ponernos de espalda con la cara hacia la pared. Los demás, entre 900 y 1000 chicos, fueron nuevamente introducidos a la cámara de gas.

Ordenaron que nos vistamos. Cada uno comenzó a buscar sus ropas del montón. El oficial grito y dijo: No es importante, cojan algo y vístanse.

Nos sacaron del crematorio tal cual entramos. Fuera del campo esperaba un tren cargado de papas. Entonces comprendimos que nos salvamos por la falta de mano de obra en ese momento.

Todos los demás murieron ahogados en la cámara de gas. De los 50 que nos salvamos dos vivimos en Haifa y uno en Yaffo.

El motín de los prisioneros judíos en el Sonderkommando

El 7 de octubre de 1944, ocurrió el motín y el intento de fuga más grande y espectacular de la de Auschwitz: el crematorio número IV fue parcialmente destruido en la sublevación organizada por prisioneros judíos.

Los presos de dos Comandos Especiales de los crematorios (más de 400 judíos principalmente húngaros y griegos) volaron el Crematorio y atacaron a los vigilantes de las SS, con granadas fabricadas por ellos mismos, e intentaron huir; murieron 451 prisioneros, 3 SS y se fugaron 802 reclusos.

El crematorio quedó inutilizable.

Todo comenzó cuando un grupo de jóvenes mujeres judías, que realizaban trabajos forzados en la fábrica de municiones “Unión-worke” en Auschwitz, lograron suministrar clandestinamente, durante medio año y bajo condiciones muy difíciles, pólvora a la organización de la resistencia.

La pólvora era entregada a un miembro de la resistencia que trabajaba en el almacén de ropas, que a su vez la pasaba al “Comando Especial”. Con esa pólvora los presos del Comando Especial llevaron a cabo la revuelta.

Un total de alrededor de 250 Judios murieron luchando, incluyendo a los líderes del motín Zalmen Gradowski y Józef Deresiński. La SS perdió tres hombres y más de diez heridos.

Tras exhaustivas investigaciones, la Sección Política del campo de Auschwitz descubrió que la pólvora procedía de la fábrica Unión. Las cuatro mujeres involucradas, Ala Gertner, Roza Robota, Regina Safirsztajn y Estucia Wajcblum, fueron ahorcadas el 6 de enero de 1945, tres semanas antes de la liberación del campo de Auschwitz.

 

[1] Testimonio de Nahum Hoch en el Juicio de Eichman, el procurador general Guidon Hauzner,

Testimonios, pag 1218-1223, Centro de esclarecimiento, Jerusalem, 1963.

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Doctor en Educacion, con especializacion en Pedagogia de la Shoa y pedagogia visual. Retirado del Ejercito de Israel, Grado: Mayor, Activo en las reservas. Sheliaj de la Agencia Judia en Barranquilla, Colombia y Lima Peru. Ex-Director Proyecto "Masa" del Movimiento Kibutziano. Ex-Director Departamento de Habla Hispana, Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto. Yad Vashem, Jerusalem. Conferencista de Shoa en el Majon de Madrijim, Kiriat Moriah. Guia de viajes educativos a Polonia.