Diario Judío México - Hace más de 100 años, los Pioneros hicieron posible el desarrollo del Estado de . Hoy, son nuevamente ellos, quienes harán realidad la visión de poblar el Neguev.

Hace 1 siglo, el Keren Kayemet fundaba las bases para la construcción de Tel Aviv. Hoy, seguimos escribiendo la historia, y construyendo el futuro, estamos fundando los nuevos poblados de Halutziot.

“El Neguev será el lugar donde la creatividad y la fuerza de los pioneros de serán puestos a prueba”. David Ben Gurion

Halutziot está ubicado en la frontera con la Franja de Gaza y Egipto. Un lugar estratégico que fortalecerá la presencia de , mejorando las condiciones de seguridad para los habitantes del sur del país. Se convertirá en el hogar de cientos de familias, agricultores, floricultores; pobladores que en su momento debieron abandonar sus hogares y al día de hoy no cuentan con viviendas dignas y posibilidades de trabajo.

Como lo ha soñado David Ben Gurion, es nuestro deseo que en las arenas de Halutza -en pleno desierto del Neguev- pueda levantarse una próspera comunidad y que estas tierras ganadas al desierto puedan erigirse como un mensaje de desarrollo y paz para las generaciones futuras.

Luego del padecimiento sufrido por el pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial, la creación del un Estado Judío era inminente, gracias a la labor de miles de personas que construyeron el Estado antes de su existencia. En 1948 los pioneros “halutzim” hicieron de este sueño una realidad; con su valentía y heroísmo forjaron las bases de nuestra Mediná.

Es gracias a ellos, nuestros halutzim, que hoy puede enorgullecerse de ser uno de los países más verdes del mundo, el único en el cual el número de árboles aumenta con el pasar del tiempo.

Esta lección, que fue transmitida de generación en generación, constituye un legado invalorable que todos compartimos y que nos proporciona la fuerza para continuar construyendo un próspero y verde futuro.

Cientos de familias no tienen vivienda en . Para muchos, el problema principal se relaciona con la imposibilidad de continuar viviendo y trabajando como antes, sembrando el desierto con flores y frutos.

Sin embargo, su deseo es volver a ser pioneros nuevamente y encontrar un hogar permanente con una forma de vida digna y productiva.

Este proyecto refuerza uno de los objetivos más importantes de Israel: Desarrollar y poblar todo el desierto de Neguev, el cual constituye un 60% del territorio y está habitado solamente por un 8% de la población.

Halutzit. La nueva Arava de Israel.

El desierto del Neguev cubre una superficie de 12,000 km2 y es una de las áreas más áridas del mundo, con precipitaciones extremadamente escasas.

La mayoría de nosotros consideraríamos como una misión imposible de lograr el trabajar el desierto y hacerlo florecer.

Pero, esto es algo que el KKL ha estado haciendo por décadas diariamente.

Halutzit será el hogar del más grande compendio de invernaderos agriculturales en Israel, abarcando más de 300 hectáreas de invernaderos y 600 hectáreas de campos para agricultura.

En Halutzit, se concretará lo increíble: Un gran número de árboles que fueron salvados de los campos de Gush Katif, en la Franja de Gaza, serán resembrados.

Estos árboles están siendo cuidados actualmente en la enfermería para árboles Gilat del KKL, esperando su Nuevo hogar en Halutzit. Continuarán creciendo y floreciendo y brindándonos sus frutos, convirtiéndose en un símbolo de continuidad y pertenencia a la tierra.

Ahora Halutzit está repleto de camiones y maquinaria pesada del KKL. Remueven miles de toneladas de arena, para construir las viviendas e invernaderos. Realizan excavaciones para la instalación de toda la infraestructura necesaria: caminos, electricidad, gas y agua. La ruta principal de acceso en donde se localizarán las viviendas, escuelas, centros de recreación y y campos ya está siendo construida.

Juntos podemos trabajar para la creación de un Neguev más verde y floreciente y ser parte del desarrollo de un proyecto que creará nuevas oportunidades de progreso y paz para las futuras generaciones.

Cada mano, así como cada gota de agua en este desierto, el cual nos hemos propuesto transformar en un lugar donde muchas familias puedan instalarse y prosperar en los años venideros.

Escribe con nosotros la historia del futuro, porque donde hoy solo hay arena, mañana habrá vida, hogares, trabajo y verdor.

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