En las horas que escribo estas líneas el intercambio de violentos golpes entre Israel y el Hamás orientado por los últimos avances de la cibernética no cesan..

De un lado, ya es evidente que importantes núcleos militares del Hamás han sido destruidos por la aviación israelí. Pero por el otro, los cohetes enviados por orden directa o indirectamente del legendario líder musulmán Mohammed Deif golpean a Tel Aviv, Ramat Gan, y todas las poblaciones cercanas a la Franja de Gaza. 

Juzgo que este dramático y sangriento conflicto se inició por deliberada iniciativa de ambas partes, y que ambas pagarán caro por un impulso que no quisieron frenar. 

Cabe recordar que una fortuita coincidencia de fechas- Ramadán para los musulmanes y el preámbulo de Shavuot para los judíos- alentó en la última semana trágicos episodios. Y a ellos se agregó la disputa entre musulmanes y judíos en y por el barrio de Sheik Ibarrá en la zona oriental de Jerusalén. 

Alentados por el flamante miembro de la y neokahanista Itamar Ben Gvir, él y sus partidarios resolvieron levantar un centro de actividad en esta disputada zona jerosolimitana, sin esperar el veredicto de la Suprema Corte que estaba considerando el tema. 

Torcida acción que suscitó agresivas protestas por parte de la muchedumbre musulmana reunida en torno al templo Al Aqsa, que a suvez provocó la amplia participación de las fuerzas policiales del país.

Áspero cuadro que se complicó al permitirse en este escenario festejos y bailes juveniles por la liberación de Jerusalén en la Guerra de los Seis Días. Escenario que violentó al Hamás y lo condujo a hacerse presente con el envío de cohetes a múltiples urbes de Israel en horas previamente señaladas.

Torcida acción sin duda alguna que obligó la masiva reacción militar de Israel. Y desde aquí un áspero diálogo que de inmediato tuvo amplias expresiones en ciudades y aldeas de Israel pobladas por la ciudadanía judía y árabe. 

Desde entonces, la violencia se desenvolvió sin frenos no sólo entre Israel y Gaza; también en múltiples centros urbanos del país – desde Lod a Ako incluyendo a las fronteras con Jordania y El Líbano. En estas circunstancias, el Hamás obtuvo logros y reconocimiento que nunca mereció la Autoridad Palestina en Ramallah. 

No cabe duda que en términos estrictamente militares Israel obtendrá una victoria indudable que tal vez implicará la liquidación del actual liderazgo del Hamás, incluyendo al venerado líder Mahmoud Abbás. 

Sin embargo, los ásperos choques entre ciudadanos judíos y árabes en el país, de un lado, y, del otro, el apoyo a la iniciativa militar del Hamás por parte de musulmanes y árabes en todos los países del Medio Oriente modelan un nuevo cuadro en esta región del mundo.

Por añadidura, en términos gubernamentales Israel deberá considerar una de dos posibilidades: ya sea una nueva coalición gubernamental presidida por Netanyahu con apoyo de la extrema derecha neokahanista, o un quinto torneo electoral en un tenso ambiente que implicará altos costos económicos e institucionales

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Invitado por la UNAM llegué a México desde Israel en 1968 para dictar clases en la entonces Escuela de Ciencias Políticas y Sociales ( hoy Facultad). Un año después me integré a la CEPAL con sede en México para consagrarme al estudio y orientación de asuntos latinoamericanos. En 1980 retorné a Israel para insertarme en las universidades Tel Aviv y Bar Ilán. En paralelo trabajé para la UNESCO en temas vinculados con el desarrollo científico y tecnológico de América Latina, y laboré como corresponsal de El Universal de México. En los años noventa laboré como investigador asociado en el Colegio de México. Para más amplia y actualizada información consultar Google y Wikipedia.