Diario Judío México - En algunas ocasiones no sabemos si debemos intervenir o no ante una pelea entre hermanos, si vemos que es una simple discusión pensamos que es bueno que lo resuelvan por ellos mismos pero si vemos que llegan a las manos intervenimos inmediatamente, los separamos, cada uno a su habitación y fin de la discusión.

Todo empieza como un juego, uno hace una broma, el otro se la devuelve, la gracia se convierte en burla, la burla en ofensa, el sentido del humor se anula y todo acaba en pelea.

Como intervenir ante una discusión verbal

Observar en la distancia la discusión: escuchar sin intervenir para valorar como podemos guiarles en la resolución de ese conflicto.

Validar los sentimientos que salen en la discusión: ¡Veo que estas enfadados y que no se ponen de acuerdo!

Escuchar ambas partes: cada niño tiene derecho a expresar su punto de vista y a ser escuchado, con esta actitud de escucha activa les damos un modelo a seguir para próximas discusiones donde el adulto no esté presente.

Resumir lo ocurrido: ¡Según veo, tú estas enojado porque ha entrado a tu cuarto sin llamar, te agarro un juguete y te molesto porque el juguete es tuyo y lo tomo sin permiso!

Recordar las normas: En cada casa hay unas normas que guían el comportamiento de cada miembro de la familia y que nos sirven de guía a la hora de solucionar conflictos de forma justa y equitativa. En este caso, si la norma que hay que respetar es llamar a la puerta antes de entrar a cualquier cuarto de la casa o pedir permiso antes de tomar cualquier objetivo de otra persona, los dos han incumplido una norma por lo tanto los dos tienen que rectificar.

Lluvia de ideas para solucionar el problema: cada niño puede sugerir posibles soluciones para resolver el problema. El adulto les orientará para que elijan la mejor opción.

Aportación del adulto: los padres también pueden dar ideas preventivas como poner un cartel en la puerta que diga ¡STOP, llama antes de entrar ¡o ¡No agarres nada sin permiso!

Como intervenir ante una discusión verbal y física

Hay veces que la discusión ya está muy avanzada, no tenemos tiempo para mediar con el dialogo o han pasado de las palabras a las patadas, no hay tiempo para pararse, pensar y decidir, hay que actuar, separarlos y tomar cartas en el asunto, el adulto tiene que intervenir si o si. ¿Cómo podemos hacerlo sin que nuestro disgusto aumente la tensión del ambiente?

Describir la escena con firmeza: ¡Este comportamiento no lo voy a tolerar en esta casa!

Poner distancia: ¡Veo que no están jugando, así que pueden seguir jugando en sus cuartos por separado!

Aplicar consecuencias: si vemos que la falta es grave tendremos que acompañarla con consecuencias lógicas como devolver lo que se ha quitado, reponer el juguete roto con la paga, buscar la manera de consolar al hermano, etc.

Aplicar un castigo de forma positiva: si consideramos que la escena ha sido muy grave y tiene que aplicarse un castigo habrá que esperar a que todos estemos tranquilos para decidir que consecuencia se aplica.

Final feliz: no siempre hay que hablar sobre lo ocurrido de forma inmediata,  antes de acostarnos podemos recordar qué faltas de respeto no se van a tolerar y que acciones podemos llevar a cabo para evitar llegar a esos extremos: decidir dejar de jugar antes, pedir ayuda,  meter las manos en las bolsas como un recordatorio de que no debo usarlas para defenderme, etc.

Restituir el daño: si queremos que los niños aprendan a pedir perdón de forma sincera les tenemos que enseñar a descubrir la satisfacción que aporta estar en paz con otras personas, antes de hacer las paces tendrán que ser conscientes del daño que han causado. Recordar que la empatía la empiezan a desarrollar a partir de los cuatro años así que antes de esta edad es absurdo obligarles a disculparse porque no están preparados para ponerse en el lugar de la otra persona.

 

Se les recuerda que Maayan Hajaim es una línea de atención telefónica, de ayuda psicológica, para cualquier momento de desesperación, soledad, tristeza, angustia, etc… Aquí los podemos orientar, para sentirse mejor y llevar a cabo una vida más saludable.

Tel. 52 92 51 31

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