Diario Judío México - Hace 20 años Estados Unidos incluyó a la organización Chiita dirigida por Hassan Nasrallah, en la lista de organizaciones terroristas islámicas más peligrosas del mundo. está sindicada de haber coordinado numerosos ataques contra objetivos civiles globales estadounidenses y judíos.

Los atentados más sangrientos perpetrados por han sido contra: La embajada estadounidense en Beirut (1983), la embajada de Israel en Argentina (1992), la Asociación Mutual Israelita Argentina – AMIA (1992) y el atentado contra un autobús de turistas en el Aeropuerto Internacional de Burgas en Bulgaria (2012)

Durante su alocución del 13/10/2017, el presidente Donald Trump señaló que “contener a es una de las máximas prioridades de su administración”. Este mensaje es muy esperanzador, para quienes conocen la naturaleza cruel de y libran una lucha tenaz para derrotar al internacional.

, ha dicho Trump, avanza peligrosamente en sus técnicas de penetración para constituirse en una amenaza real contra los ciudadanos e intereses estadounidenses, incluso dentro de los Estados Unidos.

El gran engaño que ha evitado el desmantelamiento de , ha sido presentar a esta organización como un frente de lucha legítimo, desvinculándola desvergonzadamente de su ala terrorista cuyos objetivos son antinorteamericanos, antisemitas y anti israelíes. por ejemplo considera a una organización con fines sociopolíticos.

En el ámbito global el régimen de los ayatolás de Irán, provee a Hezbollah con armas, tácticas y dirección, pero en Latinoamérica es Nicolás Maduro quien los apoya y les suministra asistencia general, permitiendo que Hezbollah emerja como una verdadera amenaza terrorista regional. Hezbollah cuenta con cooperación de operativos al más alto nivel jerárquico dentro del régimen venezolano.

Hezbollah ha encontrado en Maduro y su banda criminal apoyo financiero, territorio para operar con impunidad, documentos de identidad para que sus agentes se infiltren libremente en terceros países e incluso permite el uso de la petrolera PDVSA y otras empresas fachadas, para legitimar capitales provenientes de distintas actividades ilícitas, incluyendo por supuesto el narcotráfico

Hezbollah opera en sin descanso, para ganar espacios, fortalecer sus estructuras militantes y preparar condiciones para perpetrar ataques terroristas a gran escala para desestabilizar la región.

Es importante que la comunidad de inteligencia estadounidense, fije el foco en la tiranía de Maduro y sin descartar una posible intervención militar, continúe esforzándose para eliminar las fuentes de financiamiento de Hezbollah, congelar sus activos, cerrar sus compañías o empresas fachadas y limitar sus capacidades para reclutar operativos, pero sobre todo, llevar ante la justicia a los agentes islamistas criminales infiltrados en territorio venezolano, Se hará? Amanecerá y veremos.