Diario Judío México - Regensburg, en español, Ratisbona, es una ciudad alemana de Baviera, a orillas del Danubio.
Entre los siglos X y XIV fue residencia de los duques de Baviera.

Por varios periodos fue un importante lugar de comercio e intercambio entre el este y el oeste de Europa y entre Venecia y el noreste alemán y eslavo de Europa.

En una época temprana hubo una comunidad judía y un barrio judío en Regensburg, pero los judíos fueron mencionados por vez primera en un documento de 981. Con el permiso del emperador Otón II, el convento de san Emmeram compro la finca Schierstadt en el suburbio nororiental de la ciudad, al judío Samuel; en 981 el emperador transfirió la propiedad al convento.

El barrio judío, dentro de la antigua muralla romana, en el sitio donde en el primer tercio del siglo XX estaba la plaza Neufarrer, fue mencionado entre 1026 y 1028. En 1096, los cruzados obligaron a los judíos a aceptar el bautizo; en 1097, el emperador Enrique IV les garantizó el permiso para retornar al judaísmo.

La comunidad judía era autónoma; tenía jurisdicción sobre asuntos de derecho común si las partes en disputa eran judíos. Parece que también tenía jurisdicción en temas de penalidad alta. En materias de ley común entre un cristiano y un judío, el tribunal que administraba la ley era presidido por un juez cristiano asesorado por un número similar de cristianos y judíos como jueces asociados.

La comunidad judía de Regensburg tenía una sinagoga de fino estilo romanesco, que se cree fue construida entre 1210 y 1217. Un hospital existió aun antes que la sinagoga, y en 1210 se adquirió un cementerio. Hacia 1400 la comunidad usaba su propio sello.

Reguensburg

En la foto vemos el monumento levantado en memoria de la sinagoga del barrio judío evidentemente destrozado en 1519.

Durante la Edad Media la comunidad judía de Regensburg estuvo bajo la protección de los emperadores alemanes. En 1182 el emperador Federico I confirmó a los judíos de Regensburg sus antiguos privilegios que los autorizaban comerciar en oro, plata, metales y toda clase de artículos de consumo. Este privilegio fue confirmado por Federico II el 3 de enero de 1216. Al confirmarles el privilegio el 30 de junio de 1230, Enrique VII agregó que los judíos no podían ser citados ante un juez que no hubieran elegido; por lo menos debía haber un judío presente como testigo; tampoco se podía poner en duda su calidad de dueños de bienes que no hubieran sido objetados en diez años.
Hacia fines de la Edad Media los emperadores alemanes renovaron los privilegios de los judíos y trataron de protegerlos a cambio de pesados impuestos.

A comienzos del siglo XIII, además de los emperadores, los duques de Baviera y los obispos de la ciudad rivalizaban entre sí en sus demandas por temas legales o fiscales contra los judíos. El emperador Federico II otorgó al obispo Siegfried los ingresos de la cámara imperial que los judíos debían dar; también le dio jurisdic-ción sobre ellos. En 1233 Enrique VII confirmó esta donación al obispo. Pronto, sin embargo, la influencia del obispo se redujo a recibir una contribución anual de los judíos; por otra parte, los duques de Baviera adquirieron una gran importancia para ellos.

La ciudad de Regensburg que, como parte de su lucha por la independencia, exigió y obtuvo el derecho de cobrar impuestos a los judíos y protegerlos a la vez a ellos y a su barrio, influyó fuertemente en la suerte de estos. Este periodo de prosperidad de la ciudad fue paralelo al de los judíos, que desenvolvieron el comercio lejos hacia el oriente, y se convirtieron en banqueros de los príncipes, de la nobleza, de la iglesia y de la ciudad, regresando al comercio de mercaderías y bienes para, finalmente, llegar a ser prestamistas de la gente común.
Así, los judíos de Regensburg evitaron las catástrofes que afectaron a los judíos de otras partes de Alemania en 1298, en 1336 y en la época de la Peste Negra.

Después del episodio de la Peste Negra, la ciudad ejerció la función de protectora de los judíos durante varias décadas, obteniendo suculentos ingresos de ellos. Alrededor de 1400 hubo un punto de inflexión en la de los judíos de Regensburg. La economía de la ciudad declinó; en el siglo XV se impusieron muchas restricciones a los judíos. En la quinta década de ese siglo, prácticamente todos los judíos se habían empobrecido debido a las excesivas exigencias del emperador, del duque y de la ciudad. Adicionalmente a las penurias económicas de todos los habitantes de la ciudad, judíos y no-judíos, surgió el fanatismo religioso. La acusación de asesinato ritual en Trento (1475) fue seguida por una acusación similar en Regensburg en 1476. Aunque los judíos fueron absueltos en 1479, y la ciudad debió seguir tolerándolos por orden imperial, todo trajo como resultado un resentimiento creciente contra los judíos, incrementado por predicadores cristianos.

EEn el interregno que siguió a la muerte del emperador Maximiliano, en una atmósfera cargada con los sermones antisemitas de un tal Balthasar Hubmaier, la ciudad procedió en 1519 a buscar la solución a sus problemas económicos expulsando a los judíos (unos 800 en una población total de aproximadamente 7000 personas), y apropiándose de sus bienes, que incluían 32 casas. Los judíos expulsados recibieron solo una parte de lo que les correspondía en compensación. Sobre el sitio de la sinagoga se construyó una iglesia. Las lapidas del cementerio judío fueron usadas como piedra de construcción. Algunos judíos se trasladaron a la cercana Stadtamhof, haciendo negocio desde allí con los ciudadanos de Regensburg. Después de la expulsión general de los judíos de Baviera en 1551, muchos se trasladaron al Tirol del Sur y a Italia.

Durante la Edad Media Regensburg fue un afamado sitio de estudios judaicos, especialmente talmúdicos. Sobresalieron: Menajem ben Majir (1180) sobrino de rabí Gershom; Moses Saltmann ben Joel; Ephraim ben Isaac que, junto a Isaac ben Mordejai y Moses ben Joel, formaron el colegio rabínico en el siglo XII; el viajero Pethatia ben Jacob (antes de 1187); Baruj ben Isaac, autor del “Sefer HaTrumá, Yehuda HeJasid; Aaron “el Judenmeister”; Isaac Or Zarua (1180-1260); Maharil (1355-1427); Liva, traductor de “Samuel” al alemán; ben Jaim Bruna (1410-1480). También se mencionan varias veces a médicos judíos en documen-tos oficiales.
La comunidad judía de Regensburg jamás recobró la importancia que tuvo en la Edad Media. El reasentamiento de los judíos en la ciudad, que era una ciudad imperial libre, se debió al parlamento de la misma. En 1695 el mariscal imperial Conde von Pappenheim, que ejercía la protección sobre los judíos estableció en cuatro (4) el número de familias judías toleradas en la ciudad.

En 1783 fueron expulsados 44 de los 88 judíos que residían en Regensburg. En 1800 había 24 familias con 110 personas en total, bajo la presión napoleónica. En 1810 había 18 familias, en 1861 habían alrededor de 150 familias; en 1871 la población judía era de 430 personas. Desde ese año hasta 1933 la cantidad promedio de familias judías era de 150. En 1803 el derecho de protección a los judíos fue transferido, junto con la posesión de la ciudad, al cardenal Dalberg, elector de Maguncia (Mainz). En 1804 fue abolido el impuesto especial a los judíos. Finalmente, en 1810, la ciudad se convirtió en propiedad de la corona de Baviera.

Hacia mediados del siglo XIX los judíos de Regensburg aun luchaban contra ciertas restricciones. Adquirieron un cementerio en 1822, fundaron un colegio público judío en 1832, construyeron una sinagoga entre 1839 y 1841, fundaron una Jevra Kedisha en 1863 y dedicaron una nueva sinagoga en 1912.

El primer rabino de la época moderna fue Isaac Alexander (1722-1802) quien, siguiendo a Moses Mendelssohn, se esforzó tanto en su ministerio como en sus obras publicadas en introducir la cultura secular en la cultura judía. Entre 1860 y 1862 la comunidad dependió del rabinato de Sulzberg.

En 1933 los judíos de Regensburg empezaron a correr la suerte común a todos los judíos en la Alemania hitleriana.
En 1945, unos pocos sobrevivientes re-fundaron la comunidad, que funcionó en las partes no destruidas de la sinagoga.

A partir de los años ’90 aumentó la cantidad de miembros de la comunidad de Regensburg, llegando en 2013 a 1003 personas. Ese año fue inaugurada la sina-goga renovada. Cuentan con Talmud Tora, colegio y rabino.

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