Diario Judío México - Conservar la historia de una institución, de un organismo, de una agrupación o de una asociación como la nuestra es fundamental, ya que en este caso su labor queda como testimonio, conocimiento y orientación de futuras generaciones. Es por ello que juzgo de gran interés informarles de la historia del periodismo judío en desde sus inicios, porque su presencia ha constituido un factor de suma importancia dentro de nuestra comunidad y ha formado jóvenes elementos con inquietudes periodísticas que han podido hacer realidad su vocación y han enriquecido a nuestra colectividad por ser factor de cohesión estructural.

Considero oportuno hacer un poco de historia y manifestarles que antes de la creación de nuestra Asociación de Periodistas y Escritores Israelitas de , por el año de 1923 un pequeño grupo de jóvenes inmigrantes judíos que se hicieron llamar Poalé Tzión (Trabajadores de Sión), publicaron el primer boletín en idioma idish impreso en mimeógrafo y cuyo redactor fue el profesor Yosef Viniecky. Este profesor fue el primer maestro del Colegio Israelita de fundado en 1924 en la calle de Colombia número 39, por el rumbo de la Lagunilla, con apenas 51 alumnos fundadores.

En esa época, la labor de los primeros inmigrantes judíos era la de “aboneros”, cuya actividad resultó ser sumamente provechosa para los mexicanos humildes, quienes se beneficiaban del comercio a crédito que elevaron el nivel de vida de las clases de bajos recursos.

Estos laboriosos judíos propiciaron en 1924 la invitación del entonces presidente Plutarco Elías Calles, en la que instaba a que más judíos se asentaran en el país, dada la utilidad del entusiasmo y tesón que ponían en los negocios. Pronto se sumaron más huestes a los ya residentes en la capital, creciendo la inmigración a un ritmo de alrededor de 300 personas al mes.

Todo comenzó en el año de 1926. La gran empresa periodística en idioma idish “Forverts” (Adelante) de Nueva York, nos donó cajas de tipos en idioma idish para la primera imprenta de nuestra comunidad de la que surgió la publicación inicial “Mexicaner Idisher Lebn” (Vida Judía Mexicana). Su aparición adquirió una gran importancia porque reflejó las tendencias culturales y políticas de la comunidad ashkenazí.

En el mismo mes de mayo de 1927, el aviador Charles Lindbergh con su avión Spirit of St. Louis asombró al mundo con su vuelo directo de Nueva York a París. A la llegada a París después de 33 horas y 50 minutos de vuelo, fue recibido en esa ciudad como un héroe. La ciudad de Nueva York enloqueció de entusiasmo. Cerraron las oficinas, cerró el comercio, millones de personas se echaron a las calles a ver los boletines y los luminosos letreros del Time Squire.

En ese mismo año de 1927 aparece “Unzer Vort” (Nuestra Palabra), en idioma idish, periódico de la Young Men Hebrew Asociation YMHA (Asociación de Jóvenes Hebreos), cuyo director fue Moisés Glicovsky. Este nombre de la YMHA, se debe cuando en 1917 los Estados Unidos entraron en la Primera Guerra Mundial, los jóvenes judíos para evitar el servicio militar norteamericano, en ese mismo año emigraron a . La mayoría de ellos eran rusos que habían huido de los pogroms y persecuciones antisemitas de su país y se negaban a combatir por el zar. Con toda justicia decían: “Salimos de Rusia para no combatir por el zar y llegamos a Estados Unidos y ahora nuevamente quieren mandarnos a la guerra”. Los que realmente se establecieron en nuestro país, fundaron en 1918 la institución “Young Men Hebrew Association” YMHA: Estos jóvenes tomaron como modelo los centros juveniles existentes en Estados Unidos.

También en ese mismo año de 1927 fue editado el primer libro en idish que se tituló “Drai Vegn” (Tres Caminos) por tener tres autores de diferente estilo y temática. Ellos son Berliner, Glantz y Glicovsky. El primero de los tres, Isaac Berliner fue un poeta idish extraordinario, de sus diferentes libros de poemas podemos citar “Di Shtot fun Palatzn” (La Ciudad de los Palacios). Este libro de gran prestigio internacional tiene ilustraciones del maravilloso pintor Diego Rivera. Jacobo Glantz, otro gran poeta, cuyo poema “Cristóbal Colón” mereció elogiosa crítica, fue también un pintor muy singular. Moisés Glicovsky fue considerado un gran literato en idioma idish y posteriormente en el idioma español.

En 1928 sale “Unzer Lebn” (Nuestra Vida) siendo su director Salomón Kahan. Este personaje era considerado un brillante escritor y periodista. Su columna sobre arte y música en el diario Excélsior fue muy leída y elogiada. Este culto periodista inculcó a sus hijos José y Alex el mismo amor y dedicación a la música, recibiendo una educación esmerada, por lo que José Kahan obtuvo renombre mundial como extraordinario pianista, habiendo sido galardonado en Polonia en el Festival Chopin. Alex Kahan emigró a Estados Unidos convirtiéndose en un magnífico director de orquesta sinfónica.

En 1930 fue inaugurado el hilo telefónico que ponía en comunicación directa al periódico Excélsior con la oficina de la Associated Press en Nueva York y de esa manera con el resto de la red mundial de la principal y más prestigiada agencia noticiosa del mundo, que constituyó un acontecimiento de importancia trascendental para .

Ese mismo año, el primero de enero de 1930 nace el importante periódico en idish “Der Veg” (El Camino), cuyo director y redactor fue Moshe Rosenberg. Este personaje llegó a muy joven, pero con grandes conocimientos sobre periodismo. Al fundar este periódico pronto ejerció una gran influencia entre sus lectores, habiendo aumentado en tiraje. La publicación salía primero una vez por semana y posteriormente dos veces y en la época de la salía tres veces por semana.

En 1937 se edita el periódico “Di Tzait” (El Tiempo) pero por problemas de índole económico dejó de publicarse varios meses, apareciendo en su lugar al año siguiente 1938, el periódico “Di Shtime” (La Voz) también en idioma idish, cuyo director y redactor fue Moisés Rubinstein. Este director, también hizo gala de conocimientos periodísticos y supo llevar a la publicación por senderos por demás exitosos. Al igual que “Der Weg” (El Camino) fue muy aceptado por la comunidad y también de semanario, en la época de la se volvió bisemanario.

Continuará…

Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

Artículo anteriorPremio APEIM 2007
Artículo siguienteLa Peña de Bernal