Por suerte, gracias a las denuncias públicas que hemos hecho en las redes ­sociales y ante organizaciones internacionales, y también por la protesta de la embajada de Israel, parece que la comparsa titulada Holocausto de la asociación El Chaparral de Las Mesas no volverá a desfilar. Después de hacerlo en Campo de Criptana, aún estaban programadas tres presentaciones más, una en Herencia y el domingo en Ciudad Real y en Miguelturra. Según las últimas noticias, la propia comparsa ha anulado su presencia. Lo cual es un éxito de la decencia y del respeto a la memoria trágica de la Shoah.

La comparsa, al contrario, lo tenía todo para ser un monumento a la indecencia y, sin ninguna duda, un acto de banalización del Holocausto, a pesar de que sus organizadores se defienden asegurando que querían hacer “un homenaje a las víctimas”. Un homenaje a las víctimas que incluía a personas disfrazadas de nazis bailando al son del Where have you been , de Rihanna, con presos de los campos de exterminio, niños con estrellas de David, carrozas con tanques y chimeneas de cámaras de gas e, incluso, la icónica niña del abrigo rojo de La lista de Schindler . Además, las prisioneras iban vestidas con una mezcla de traje a rayas y traje de noche, con transparencias y lentejuelas, todo amenizado con mucho salero. Para rematar, el desfile acababa con una performance titulada Cámara de gas , donde se abrían botes de humo emulando la solución final. Y todo ello en el año del 75.º aniversario de la barbarie. Es decir, han homenajeado a seis millones de personas asesinadas convirtiendo la trágica barbarie en un motivo de fiesta carnavalera. No puede haber mayor banalización, mayor falta de respeto y mayor desatino.

Basta de banalizar la mayor industria de exterminio de la Humanidad

Lo peor es que este despropósito español viene acompañado de una comparsa muy parecida –de hecho, la española parece una auténtica copia– que desfiló hace pocos días en Alost, en Flandes, y que motivó una protesta en el Parlamento Europeo. A tenor del escándalo, el eurodiputado Raphaël Glucksmann dijo: “¿Qué tipo de cerebro debes tener para encontrar a los nazis, los campamentos, las cámaras de gas y los crematorios, como temas de franca diversión?”. La respuesta: o un cerebro podrido o alguien que no lo tiene. Sea como fuere, basta. Basta de banalizar la mayor industria de exterminio de la humanidad. Basta de reírse con el dolor masivo. Basta de manchar la memoria de las víctimas.

El no es una broma, ni una comparsa, ni una risa. Es la expresión del mal puro y quien lo banaliza se convierte en cómplice. Basta, basta.

FuentePor Israel

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