Diario Judío México - Las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, fortalecieron a naciones que ya de por sí, tenían presciencia internacional en lo político, centrado en el ámbito económico.

Por otra parte, podría decirse que se consolidaron mayores temores a las formas de pensar. Sirva de ejemplo, la ideología comunista que logró su expansión durante décadas posteriores a la guerra, hasta su desintegración en el año de 1991.

Los países de corte liberal, siempre en contra del comunismo. Ondeaban banderas de negación a su forma de pensar, la cual buscaba el bien común. Sus consignas, provocaron el odio y la intolerancia a esta ideología, pero sobre todo, a lo que ellos consideraban como negativo al orden democrático mundial. Señalados de opresores, autoritarios, antidemocráticos, castigadores y represores de libertad; los comunistas, quedarían recordados como eso, señalados por separar al mundo (ideológicamente hablando) por su régimen, que a pesar de todo, funcionó por años.

En meses recientes, en , se aprobó la “Ley sobre el polaco” recibido por mayoría en el senado de ese país y ratificado por el Presidente Andrzej Duda. Este último, afirma que la ley, sirve para preservar los derechos y dignidad del pueblo polaco, así como la verdad histórica que, tergiversada, muestra al pueblo como los incitadores al exterminio.

La presencia nazi en este territorio, fue provocada por sus deseos expansionistas y el control (poder) sobre naciones sometidas fácilmente. Señalar hechos atroces, provocados por un invasor, sería decir la verdad; sin embargo, la historia contada por el vencedor, señala sin preguntar y justifica su verdad. Cuántos años tuvo que cargar una verdad impuesta que, para su pueblo probablemente era incierta.

Quizás sea esto, la reacción de un pueblo a años de señalamientos erróneos o, al inicio de una confrontación de pensamientos que no están de acuerdo con la historia impuesta. Basta mirar, el regreso de partidos conservadores y de ultraderecha que ensalzan su nacionalismo e identidad en muchas naciones europeas.

Segura y factiblemente, de ser estas naciones, el regreso de autoritarismo, enfrentaremos nuevos conatos de intolerancia a la multiculturalidad que esperemos, sean apagadas por los que tratan de conservar identidades sin afectar a los demás.

Dejemos que los hechos marquen una vez más su historia y, seamos nosotros lo que juzguemos con imparcialidad las acciones que toman estos países. Respetemos sus formas de pensar pero juzguemos las malas acciones. Todo depende de nosotros.