Diario Judío México - El gesto de desempolvar los documentos es el mejor acto de resistencia de Francisco a la nueva barbarie que empieza a amenazar al mundo

Justo en el momento en el que el Papado de Francisco se ve envuelto en uno de los mayores escándalos de la Iglesia al conocerse la dimensión imponente de los escándalos de pedofilia, anuncia la apertura total de los archivos secretos vaticanos sobre el Pontificado de Pío XII, el Papa acusado tantas veces de no haber condenado el judío durante la Segunda Guerra Mundial.

Parte de esos archivos ya habían sido publicados, pero ahora Francisco quiere, para que no haya más dudas, que se publique todo lo referente al polémico Pontificado del papa Pacelli. Y le pone fecha: el 2020. Al dar la noticia el Papa ha afirmado que “la Iglesia no teme a la historia, sino que la ama” y confió a los historiadores “ese patrimonio documental”.

Francisco ha sido sin duda el Pontífice de la Iglesia que más ha dialogado con el mundo judío, ya que considera el como la cuna del cristianismo. Cuando aún era cardenal arzobispo de Buenos Aires, sorprendió al publicar el libro de conversaciones Sobre el cielo y la tierra, con el rabino Abraham Skorka, con quien siempre mantuvo una relación de amistad.

Skorka fue una de las primeras personas recibidas en el por Bergoglio, y con él conversó largamente: uno de los temas de aquella conversación en 2013 fue la posibilidad de abrir los archivos secretos del sobre el .

Francisco es consciente de que en un momento en el que la Iglesia se ve acorralada por los escándalos de sus sacerdotes, obispos y hasta cardenales, y asediado por la parte más conservadora, su decisión de entregar ahora los secretos sobre el pontificado de Pío XII —el Papa más criticado por la Iglesia progresista—, podía significar una nueva provocación. Por ello, en su anuncio se ha prevenido con una especie de juego diplomático dando a entender que no tiene miedo, porque está tranquilo que la leyenda negra sobre Pío XII podría hasta resultar esclarecida positivamente para la Iglesia.

Según Francisco, saliendo ya al paso de lo que podrían encerrar los archivos, las gestiones de Pío XII sobre el nazismo podrían ser vistas como intentos “de mantener encendida, en los periodos más oscuros y más crueles, la llama de las iniciativas humanas, de la diplomacia oculta, pero activa”. ¿Una absolución anticipada de lo que puedan revelar los archivos? Seguramente no. Francisco les dice al mismo tiempo a los historiadores que la investigación examinará el legado de Pío XII “con la crítica apropiada”.

Lo cierto es que una de las peticiones más repetidas del mundo judío al ha sido, desde que llegó al Pontificado, la apertura de esos archivos secretos que sus antecesores fueron concediendo con cuentagotas sin que se supiera hasta ahora si quedaban o no documentos aún desconocidos como la supuesta carta de Hitler a Pío XII. Se conoce solo un papel con el acuse de recibo de dicha carta, la cual nunca apareció.

Una vez, en Roma, el entonces jefe del espionaje militar del Gobierno italiano me confió, en una entrevista, que nadie como el posee mejores servicios secretos en el mundo, ya que cuenta con una red de información capilar que abraza todos los continentes en los que opera la Iglesia Católica. Y es cierto que también el es poseedor de secretos únicos que no figuran en ningún otro archivo del mundo.

Francisco pasará a la historia si de verdad consigue que se esclarezca, sin ocultar papeles, todo lo que aún queda oculto en los archivos vaticanos sobre el y la Iglesia. Se le acusa a veces de ser político y de izquierdas. Sí, es un seguidor del primer cristianismo, que seguramente no fue retrógrado.

En este momento histórico de recrudecimiento de las tentaciones nazistas con la profanación gratuita de las tumbas de judíos en Francia, y la multiplicación de los gobiernos y partidos con nostalgias de nuevos holocaustos, el gesto —que yo llamaría profético— de desempolvar los secretos vaticanos sobre el es el mejor acto de resistencia del a la nueva barbarie que empieza a amenazar al mundo.

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