Nuestra relación con el mundo exterior depende de muchas cosas. Sin embargo considero que la más importante es la que se gesta desde el yo y el tú a través de un diálogo abierto entre mi propia esencia y la ajena. Esto al considerar que todos provenimos de la única fuente de vida en que se apoya el origen de la existencia y de un Universo que es nuestro hogar más allá de lo que podemos apreciar.

Por ello el respeto por el otro y el reconocimiento hacia este, es la clave para incentivar la tolerancia y no discriminación que constituyen junto a la solidaridad, las bases de las que se sostiene el amor al prójimo. Lo expresado requiere que cada uno de nosotros aprenda a aplicar estos principios en todos los ámbitos de nuestro actuar, porque lo que siembras es lo mismo que recogerás.

Así que si sembraste en tu mente una idea de un mundo donde no caben todos, un lugar que hace espacio solo al odio, a la incomprensión, exclusión y envidia, estás muy equivocado al creer que ese lugar se puede universalizar. Entonces hazte cargo al sincerarte contigo mismo y aprende a vivir interconectado con los demás. En particular al ser estos también co-creadores de tu realidad como piezas de un rompecabezas que juntos deben aprender a armar.

La verdad es fundamental en todos los aspectos de la vida, tanto en la tuya como en la mía, debido a que cuando esta es negada o se pretende anular la existencia del otro, es claro que ese otro no posibilita un canal abierto de comunicación. Y esto Martín Buber el reconocido filósofo judío austriaco-israelí, lo sabía muy bien.

En términos generales, Buber dedicó gran parte de sus investigaciones en enseñar a los otros a que el diálogo es la única vía que tenemos durante nuestro paso por esta tierra.

Desde esta perspectiva filosófica la educación interpersonal lo es todo, como principio rector del sentido y dirección de nuestras vidas, donde la humildad es parte vital del actuar de cada persona. En razón de lo expuesto las palabras de Babuer nos inspiran hoy más que nunca en seguir un camino dialógico que aunque se piensa sencillo en estos tiempos de Coronavirus no lo es tanto. Esto debido a que el sinsentido se apodera de quienes tienen secuestrado el discurso en esta Era de la post-verdad.

Como humanidad responsable debemos predicar con el ejemplo y tratar de ser más cercanos a nuestros congéneres, respetando sus propias historias de vida, sin menospreciar a nadie y sin que esto se convierta en un espacio donde se busque anular a los otros.

El ser humano es muy complejo y en la actualidad esa misma complejidad no lo dota de conocimiento, ya que desconocemos tanto como decía Sócrates que nunca podremos saberlo todo. Aunque si estamos buscando la “verdad”, esa depende de nosotros mismos en el sentido de ser congruentes con nuestros actos y desarrollarnos en armonía y paz en todos los espacios.

No obstante algunos optan por traicionar los principios que constituyen la sana convivencia y no propician el hecho de visibilizar que la condición humana es ante todo una experiencia de vida en sociedad. Lo anterior pese a que en la actualidad estamos inmersos en una nueva realidad que puede separarnos físicamente y que si la analizamos con detenimiento, nos mantiene a salvo al reconectarnos con nosotros mismos.

Es importante destacar como esa relación con el mundo con lo que denominamos lo otro, nos enfrenta a vernos desde ángulos distintos y en ese ejercicio intrasubjetivo aprendemos a recocernos y a reflexionar sobre quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

En definitiva integrando nuestro pasado pero a su vez reconociendo que este jamás volverá, podremos pasar página. De esta manera mientras algunos siguen añorando un eterno retorno, otros continuamos adelante más allá de las circunstancias. Porque nuestro destino es avanzar pero en conjunto, evolucionando hacia un mañana que ya se ha empezado a gestar entre un yo y tú, donde nunca seremos los mismos aunque somos iguales y también muy distintos…

(Especial para el Diario Judío.com de México).

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anterior3 de septiembre de 2001: Israel y EE UU. abandonan la Conferencia contra el Racismo al calificar de racista al Estado Judío
Artículo siguiente¡CADENA necesita de tu apoyo para seguir llevando ayuda!
Licenciada en Filosofía de la Universidad de Costa Rica, UCR, especializada en identidad nacional costarricense; ética; y comunicación social. En la actualidad investiga sobre los judíos sefardíes en Costa RIca. Además tiene estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa RIca y trabaja como consejera en razonamiento jurídico en una firma de abogados. Publica artículos en El Semanario Universidad, de la Universidad de Costa RIca, en esefarad.com, revista argentina en internet sobre cultura sefardita y ha publicado en el diario La Nación de Costa RIca. Es Poeta. Publicó poemas en la Revista Tópicos del Humanismo de la Universidad Nacional, UNA, en el Semanario Universidad de la UCR y en el diario La Nación. Forma parte de la Junta Directiva de la Ong Instituto para el Desarrollo, la Democracia y la Ética, IDDE.