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La votación de la Asamblea General declarando que Palestina, dentro de las fronteras anteriores a 1967, es un “estado”, al menos para algunos propósitos, tendría desagradables implicaciones jurídicas, si alguna vez fuera tomada en serio por la comunidad internacional. Significaría que , que capturó un territorio jordano después de que Jordania atacó a Jerusalén Occidental en 1967, está ocupando ilegalmente el Muro de los Lamentos (el sitio más sagrado del judaísmo), el barrio judío de la Vieja Jerusalén (donde habían vivido judíos durante miles de años), el camino de acceso a la Universidad Hebrea (que estaba bien establecida aún antes de que se convirtiera en un estado) y otras áreas necesarias para la seguridad de sus ciudadanos. También significaría que la Resolución 242, cuyo propósito fue permitir a el retener algunos de los territorios capturados durante la guerra defensiva de 1967, sería revocada por el voto de la Asamblea General, algo que la Carta de las Naciones Unidas prohíbe explícitamente. Sería la primera vez en la historia que una nación sería obligada a devolver todas las tierras legalmente capturadas en una guerra defensiva.

Si todo el territorio capturado por en su guerra defensiva está siendo ocupado ilegalmente, entonces le queda abierto, al recién reconocido “Estado palestino”, el tratar de llevar un caso ante la Corte Penal Internacional, en contra de los líderes políticos y militares israelíes que están involucrados en la ocupación. Esto significaría que prácticamente todos los líderes israelí podría ser sometidos a juicio. Lo que esto implicaría, realísticamente, es que no podrían viajar a los países que podrían extraditarlos para ser juzgados en La Haya.

Estas absurdas conclusiones son continuación del teatro del absurdo que se produjo cuando la Asamblea General, por enésima vez, emitió una irrelevante y parcializada declaración sobre Palestina. Como Abba Eban dijo una vez: “Si Argelia presentara una Resolución a la Asamblea General de que la tierra es plana y que la había aplanado, sería aprobada 100 a 10, con 50 abstenciones”. Eso es más o menos lo que ocurrió el otro día. Me pregunto si los países europeos que votaron a favor de la Resolución sabían qué enmarañada red estaban tejiendo.

Esta Resolución no fue un reconocimiento de la solución de dos estados, ya que un considerable número de estados, que votaron a favor, se han negado a reconocer el derecho de a existir. Lo que estaban buscando era una resolución de un solo estado – siendo ese estado otro país islámico que votó por Hamas en las últimas elecciones y que es probable que se rija por la ley Sharia, que no les permitirá iguales derechos a los judíos o a los cristianos.

Las acciones de la Asamblea General tampoco moverán a los palestinos más cerca de aceptar la actual oferta israelí de iniciar las negociaciones hacia una solución de dos estados, sin condiciones previas. Los palestinos tienen ahora pocos incentivos para negociar un estado, lo que requeriría un considerable compromiso y sacrificio por todas las partes. Ahora piensan que pueden conseguir que su estado sea reconocido sin necesidad de renunciar al derecho al retorno o hacer el tipo de concesiones territoriales necesarias para la seguridad de . La acción de las Naciones Unidas sólo desalentará a los palestinos a que entren en negociaciones serias con .

La acción de la ONU también incentivará a Hamas a continuar disparando cohetes contra Israel en forma periódica, a fin de provocar una represalia israelí. Muchos en Hamas creen que los recientes enfrentamientos en Gaza, en realidad, ayudaron a los palestinos a obtener más votos en la Asamblea General. Sin duda se asignan parte del crédito por estos votos.

En términos generales, la votación de las Naciones Unidas hará que sea más difícil lograr una solución pacífica de dos estados, aceptable para ambas partes. Pero ésa ha sido la historia de las acciones de la Asamblea General con respecto a Israel, comenzando con el voto asimétrico, en 1975, que cuestionaba la existencia misma de Israel al declarar al sionismo, el movimiento de liberación nacional del pueblo judío, como una forma de racismo. Aunque la Asamblea General fue finalmente presionada a derogar ese libelo de sangre, su espíritu intolerante todavía se cierne sobre numerosos organismos de las Naciones Unidas, que siguen considerando a Israel como un paria. Puede sentirse en la sala de la Asamblea General, cuando tantos países que se negaron a reconocer a Israel votaron a favor de reconocer a Palestina.

Todo esto es una receta para una continua guerra, guerra jurídica y enemistad. No es una receta para resolver un problema complejo y difícil de una manera realista. Pero, ¿Qué hay de nuevo en las Naciones Unidas?

Link en ingles:
http://diariojudio.com/bin/forojudio.cgi?ID=10175&q=16

Traducido por José Blumenfeld para DiarioJudio/porisrael.org

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1 COMENTARIO

  1. El autor escribe desde su perspectiva ideologica, tal como yo escribo desde la mia, eso es absolutamente normal y es merito de Diariojudio.com permitir manifestar uno y otro. Como yo mismo publico en este dia que la comparacion de aquella imbecil decision de 1975 condenando al sionismo como racista (decision que se cancelo despues de un par de años con la actual decision de reconocer a Palestina como una ofensa al sentido comun. El negro panorama de no podeer llegar al Muro de Los Lamentos y otras es el normal camino de la derecha para asustar al pueblo.
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Professor Alan Dershowitz of Harvard Law School has been described by Newsweek as "the nation's most peripatetic civil liberties lawyer and one of its most distinguished defenders of individual rights." Time magazine, in addition to including him on the cover story on the "50 Faces for the Future," called him "the top lawyer of last resort in the country -- a sort of judicial St. Jude." Business Week characterized him as "a feisty civil libertarian and one of the nation's most prominent legal educators." He has been profiled by every major magazine ranging from Life ("iconoclast and self-appointed scourge of the criminal justice system"); to Esquire ("the country's most articulate and uncompromising protector of criminal defendants"); to Fortune ("impassioned civil libertarian" who has "put up the best defense for a Dickensian lineup of suspects"); to People ("defense attorney extraordinaire") and to New York Magazine ("One of the country's foremost appellate lawyers"). More than 50 of his articles have appeared in the New York Times Magazine Book Review, and Op- Ed Pages. He has also published more than 100 articles in magazines and journals such as The Washington Post, The New Republic, Saturday Review, The Harvard Law Review, and the Yale Law Journal. Syndicated, more than 300 of his articles have appeared in 50 United States daily newspapers, including The Los Angeles Times, San Francisco Chronicle, The Boston Herald, and The Chicago Sun Times. His essay "Shouting Fire" was selected for inclusion in "The Best American Essays of 1990." Mr. Dershowitz is the author of a dozen fiction and non-fiction works. His writing has been praised by Truman Capote, Saul Bellow, William Styron, David Mamet, Aharon Appelfeld, A.B. Yehoshua and Elie Wiesel. More than a million of his books have been sold worldwide. Professor Dershowitz's latest book is a novel, The Trials of Zion (2010). His book, Preemption: The Knife that Cuts Both Ways, was published by WW Norton in February 2006. Titles among his other books include: The Case For Peace (2005), America On Trial (2004), The Case For Israel (2003), and Why Terrorism Works (2002), Supreme Injustice: How the High Court Hijacked Election 2000, Letters to a Young Lawyer, and Shouting Fire: Civil Liberties in a Turbulent Age. The Advocate's Devil was published by Warner Books in 1994. The New York Times Book Review gave Dershowitz's first novel "A thumbs up verdict...exciting, fast paced, entertaining." The Times hailed this courtroom thriller as "a dazzling, often rather graphic portrayal of that greatest of all oxymorons -- legal ethics." The Advocate's Devil was made into a Tri-Star television movie. Also in 1994, Little, Brown & Company published The Abuse Excuse, a provocative collection of essays examining the relationship between individual responsibility and the law. His other full-length publications include Contrary to Popular Opinion, Chutzpah, Taking Liberties: A Decade of Hard Cases, Bad Laws, and Bum Raps, Reversal of Fortune: Inside the von Bulow Case, and The Best Defense. Professor Dershowitz's writings have been translated into French, German, Hebrew, Japanese, Thai, Chinese, Italian, Spanish, Swedish, Danish, Russian, and other languages. His clients have included Anatoly Shcharansky, O.J. Simpson, Claus von Bulow, Michael Milken, Jonathan Pollard, Leona Helmsley, Jim Bakker, Christian Brando, Mike Tyson, Penthouse, Senator Mike Gravel, Senator Alan Cranston, Frank Snepp, John Landis, John DeLorean, David Crosby, Dr. Peter Rosier, Wayne Williams, Fred Wiseman, Patricia Hearst, Harry Reems, Stanley Friedman, the Tyson brothers, various death row inmates, Rabbi Meir Kahane, and numerous lawyers including F. Lee Bailey and William Kunstler. He has been a consultant to several presidential commissions and has testified before congressional committees on numerous occasions. In 1983, the Anti-Defamation League of the B'nai B'rith presented him with the William O. Douglas First Amendment Award for his "compassionate eloquent leadership and persistent advocacy in the struggle for civil and human rights." In presenting the award, Nobel Laureate Elie Wiesel said: "If there had been a few people like Alan Dershowitz during the 1930s and 1940s, the history of European Jewry might have been different." He has been awarded the honorary doctor of laws degree by Yeshiva University, the Hebrew Union College, Monmouth College, and Haifa University. The New York Criminal Bar Association honored Professor Dershowitz for his "outstanding contribution as a scholar and dedicated defender of human rights." Alan Dershowitz was born in Brooklyn, graduated from Yeshiva University high school and Brooklyn College. At Yale Law School, he was first in his class and editor-in-chief of the Yale Law Journal. After clerking for Chief Judge David Bazelon and Justice Arthur Goldberg, he was appointed to the Harvard Law faculty at age 25 and became a full professor at age 28, the youngest in the school's history. Since that time, he has taught courses in criminal law, psychiatry and law, constitutional litigation, civil liberties and violence, comparative criminal law, legal ethics and human rights. He has lectured throughout the country and around the world -- from Carnegie Hall to the Kremlin. Professor Dershowitz continues to play basketball, regularly attends Boston Celtics home games, and occasionally comments on the Boston sports scene. In his speeches, versatile civil libertarian Alan Dershowitz addresses social, legal and ethical issues:     Legal Issues: 'Why Good Lawyers Defend Bad Clients,' and 'Global Perspectives on Justice and Civil Liberties'        Social Issues: 'Religion Politics and the Constitution,' and 'The Genesis of Justice'        Ethics and Values: 'Does Organized Religion Have an Answer to the Problems of the 21st Century,' and 'Legal and Moral Struggles; Unpopular Cases and Causes'    Professor Dershowitz resides in Boston. Copyright 2005, The Harry Walker Agency, Inc. All Rights Reserved.