Para aceptar nuestra realidad de criaturas, con principio y fin.

Para advertir nuestro desarrollo físico; niñez, juventud, madurez, vejez sin poderlo evitar.

Para darnos cuenta a tiempo que para
el ser humano vivir es una oportunidad y no una condena.

Darnos cuenta que cada uno de nosotros somos importantes para el Creador.

Que después de esta vida quizá pasemos a formar parte del universo; pero que esta oportunidad de ser en donde hay dolor, gozo, felicidad y logro quizá no vuelva…

Que la vida es una chispa de ignición y la muerte otra chispa de
un profundo final.

Que la existencia de un Ser Supremo es una realidad; que no podemos entender.

1 COMENTARIO

  1. Educar y domar el espíritu habrá que ser para: Aceptar.
    Y no será "patrimonio" de los "inteligentes "- como si ello- fuese un mérito: SER FELICES. LA INTELIGENCIA: Apenas un talento con que se nace. Y conlleve un beneficio y un estigma, también.
    Ser inteligente conduce a ¡cuestionar! y no siempre hace "Feliz".
    Pensar que somos "importantes para "el Creador"- para muchos inteligentes, de filosóficos pensamientos agota, irrita, desencanta- ante tanto dolor inútil e incomprensible "de sus criaturas".
    Y que muchos digan: "no esté a nivel "de nuestra comprensión" algunos horrores:  No es argumento suficiente- para : DAR FELICIDAD A LOS INTELIGENTES... JUSTAMENTE.
    POR AHÍ, LOS MENOS INTELIGENTES, TRANSITAN LA VIDA, MÁS FELICES, SIN TANTO CUESTIONAMIENTO ACERCA DE LO "JUSTO". 
    Y NO CARGAN  LA CONDENA DE UN PENSAMIENTO: DONDE EL LIBRE ALBEDRÍO NO CONFORMA COMO PRETEXTO PARA EL PAISAJE DE TANTAS MISERIAS E INJUSTICIAS HUMANAS.
    Y EN CUÁNTO AL MÁS ALLÁ...CUANDO ANDEMOS POR ALLÍ: HABLAMOS DE NUEVO, ¿EH?
    Mirta S. Kweksilber,
    escritora, libre pensadora
    diariojudio.com

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Industrial y asesor en materia de seguros y fianzas, inicia su actividad periodística hace siete años, principalmente en periódicos y revistas comunitarias judías y en el periódico El Asegurador, en su sección "Vivir seguros".