Una constelación sin precedentes abruma a nuestro país. 

De un lado, el intercambio violento de bombas – por aire y por tierra – entre Israel y Gaza. Y por el otro, choques violentos entre judíos y árabes en las calles de Haifa, Lod, Ako y Beer Sheva , incluyendo a algunas ciudades y aldeas localizadas en el norte del país. 

Choques militares y civiles que ya suscitan severas críticas no sólo en algunos países europeos; también en Washington inclinada en estos días a abandonar su paciente actitud respecto a los últimos virajes en el Medio Oriente. 

No cabe duda que Israel se ha anotado en su enfrentamiento contra el Hammas en Gaza amplios logros militares. Múltiples y altos edificios que servían de hogar y cuartel a los líderes de esta agrupación terrorista  fueron destruidos; y no pocos de ellos conocieron la muerte. 

Sin embargo, las agresiones contra ciudades, poblados y kibutzim en el sur y oeste del país – incluyendo a Tel Aviv – no han cesado de momento. 

En estas circunstancias, el gobierno y el alto mando militar están considerando los beneficios y los costos de una probable invasión a Gaza con el fin de asegurar la destrucción de los últimos bastiones capaces de continuar amenazando al país. En las próximas horas se conocerá su decisión. 

En paralelo, los partidarios y simpatizantes de la fracción neokahanista – sin excluir otros afiebrados elementos – toman parte activa en manifestaciones orientadas contra la ciudadanía árabe del país. El resultado: violentos choques cuyas víctimas llegan en las últimas horas a los hospitales del país. 

Penosa situación militar y civil que apenas tiene algún antecedente en la de nuestro país

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A excepción de tu nombre y tu correo electrónico tus datos personales no serán visibles y son opcionales, pero nos ayudan a conocer mejor a nuestro público lector

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anteriorBarak Fever, periodista y comentarista deportivo
Artículo siguienteSer madre – un privilegio que otorga la vida para aprender a dar y a ser mejor.
Invitado por la UNAM llegué a México desde Israel en 1968 para dictar clases en la entonces Escuela de Ciencias Políticas y Sociales ( hoy Facultad). Un año después me integré a la CEPAL con sede en México para consagrarme al estudio y orientación de asuntos latinoamericanos. En 1980 retorné a Israel para insertarme en las universidades Tel Aviv y Bar Ilán. En paralelo trabajé para la UNESCO en temas vinculados con el desarrollo científico y tecnológico de América Latina, y laboré como corresponsal de El Universal de México. En los años noventa laboré como investigador asociado en el Colegio de México. Para más amplia y actualizada información consultar Google y Wikipedia.