Por primera vez en la nacional y considerando los aprietos que corona produce en el país la ciudadanía í fue convocada a una manifestación de protesta a través de los medios electrónicos. A una hora previamente señalada y al concluir el descanso sabático sucesivamente aparecieron en las pantallas de las computadoras conocidas figuras que exigieron la restauración de las instituciones democráticas en el país.

Sucesivamente se presentaron en escena celebradas personalidades – ex directores de los servicios secretos, figuras que en el pasado sirvieron en la suprema corte de justicia, respetados académicos- que en conjunto coincidieron en reclamar la renovación de las actividades parlamentarias en el país.

Las pantallas no sólo proyectaron la imagen y las palabras de los participantes en este acto de protesta. También las del amplio auditorio – casi 200 mil ciudadanos – que siguieron con atención sus mensajes. Medio electrónico que por vez primera se activa con este propósito en el país y que debidamente ajustado a las circunstancias acierta a superar las restricciones que la epidemia está produciendo.

Esta manifestación virtual fue dirigida por Lucy Haarisch, joven de origen árabe casada con un conocido actor judío que interpreta diversos papeles en la serie televisiva Fauda. Lucy reveló no sólo un perfecto dominio del hebreo; también claridad y elocuencia en estos llamados en favor de la restauración de las instituciones democráticas en el país.

Cabe esperar que con esta original expresión de masas los líderes de los partidos Likud y Azul y Blanco coincidirán en sensatas modalidades para reinstituir la actividad parlamentaria y conformar un legítimo gobierno de coalición. Única manera de superar en las restricciones impuestas por corona.

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Invitado por la UNAM llegué a México desde Israel en 1968 para dictar clases en la entonces Escuela de Ciencias Políticas y Sociales ( hoy Facultad). Un año después me integré a la CEPAL con sede en México para consagrarme al estudio y orientación de asuntos latinoamericanos. En 1980 retorné a Israel para insertarme en las universidades Tel Aviv y Bar Ilán. En paralelo trabajé para la UNESCO en temas vinculados con el desarrollo científico y tecnológico de América Latina, y laboré como corresponsal de El Universal de México. En los años noventa laboré como investigador asociado en el Colegio de México. Para más amplia y actualizada información consultar Google y Wikipedia.