El moderno Estado de fue fundado en mayo de 1948, tras la segunda guerra mundial. Pero el conflicto que se ha desatado entre íes y palestinos desde entonces, se remonta a mucho más atrás. Así, por ejemplo, Napoleón Bonaparte, en su guerra contra el imperio otomano, buscando la ayuda de los judíos recientes en Acre, una de las ciudades más antiguas del mundo, propuso una patria judía en Palestina, en 1799. Napoleón fue derrotado, pero la idea de establecer una población europea, no musulmana, en oriente medio siguió rondando en la cabeza de muchos en el viejo continente. Y el gobierno británico, varías décadas después, con la ayuda de judíos británicos y europeos, empezó a fraguar un plan.

Menos de 7000 judíos vivían en Palestina a inicios del siglo XIX. Eso se debía, en gran medida, a que a lo largo de la historia, y me remonto hace unos 1000 o 2000 años, al imperio romano, las conquistas árabes, persas, etc., cuando se obligó a casi la totalidad de los judíos a huir de este territorio, de su hogar, comenzando un largo período de exilio hebreo conocido como diáspora. Esta dispersión de judíos por el mundo los convirtió en una minoría religiosa y cultural en numerosos países, Argentina puede dar fe de ello. Pero en muchas ocasiones y, por diferentes motivos, se desataron persecuciones a los judíos instalados en otros países, lo que generaba expulsiones y matanzas colectivas, basta con recordar la segunda guerra mundial. Y como decían a inicios de los años 1800, menos de 7000 judíos vivían en Palestina. Pero benefactores judíos ricos que vivían en otras partes del mundo, como el aristócrata francés Edmond de Rothschild, cuyo apellido, ya de por sí puede darles miedo, empezaron a comprar a mediados del siglo XIX a los otomanos, tierras en Palestina. Porque, por esos años, los otomanos aún dominaban esas tierras. Y eran estos mismos acaudalados judíos europeos quienes patrocinaban a otros judíos del resto del mundo para volver a esas tierras y establecer allí asentamientos judíos, siendo el asentamiento más notable el de Rishón LeTzión, fundado en 1882 y que actualmente es una gran urbe con más de 230000 habitantes, en su gran mayoría judíos. Esta inmigración judía que es el retorno de judíos hacia las tierras que consideraban suyas, comenzó a finales del siglo XIX y se conoce como Aliá. Es necesario resaltar que en ese entonces, a mediados y finales del siglo XIX, toda esta región junto con gran parte del medio oriente, pertenecía al imperio turco o otomano, pese a que para entonces, el imperio ya iba en decadencia. Por ejemplo, en 1882, cuando se funda Rishón LeTzión, el mencionado establecimiento judío en la Palestina otomana, era el año en que el imperio otomano perdía la administración de Egipto. Ya saben eso que “ningún imperio dura para siempre”, y el otomano, uno de los más fuertes de la historia, también tuvo su final.

Sepan que aun a finales del siglo XIX, Palestina no existía como una entidad específica del imperio. Tampoco ha existido nunca una entidad soberana conocida como Palestina. El área que hoy se llama Palestina, históricamente estaba en el momento del dominio otomano, sub dividida en diferentes distritos en esta zona y dentro de este imperio.
Hay que aclarar que a finales del siglo XIX, la tierra en cuestión era de hecho una tierra sin pueblo, en el sentido que las personas que vivían allí no se consideraban una nación, pero en ninguna forma era una tierra sin gente. Gran parte de la tierra era estéril, pero vivían cientos de miles de personas, la mayoría de ellos árabes musulmanes que comenzaron a preocuparse por la afluencia de judíos que llegaban financiados por multimillonarios judíos desde fuera. Así que los árabes que vivían allí no se llamaban a sí mismos palestinos, pero eso se debe a que a finales del siglo XIX no existía una entidad soberana conocida como Palestina. De hecho, si se le preguntara a alguien que vivía allí en ese momento, es posible que se identificara como miembro de una familia o un clan como musulmanes, posiblemente como sirios, ya que muchos consideraban que la Palestina histórica era parte del sur de Siria. Y en sí mismo, tampoco era una entidad independiente en ese momento, pues Siria, en ese momento aún estaba formando parte del imperio otomano, por lo que los habitantes de Palestina, hace 150 años, también hubiesen podido identificarse como árabes o como súbditos del imperio otomano.
Los palestinos no se convirtieron en un pueblo que se identificara a sí mismos como tal más tarde, y quizás alrededor de 1920 o incluso después. Y eso fue en gran parte en respuesta al sionismo y al imperialismo británico.
La violencia entre israelíes y palestinos, a menudo se presenta falsamente como un conflicto entre dos bandos iguales con reclamos irreconciliables de un pedazo de tierra. En realidad ese es un conflicto territorial entre Israel, que tiene uno de los ejércitos más poderosos y mejor financiados del mundo, y una población autóctona de palestinos que ha sido ocupada, desplazada y exiliada durante décadas por los judíos que regresaban a sus tierras, que históricamente es su hogar. En los últimos meses, hemos escuchado en las noticias que el reciente fuego cruzado entre Palestina e dejó más de 270 palestinos muertos en la Franja de Gaza a causa de los bombardeos israelíes en defensa de intifadas, mientras que en se han contabilizado 12 fallecidos. Eso no convierte en una guerra desigual, sino en las consecuencias de provocaciones por medio de intifadas (como veremos más adelante).
Numerosas áreas de Gaza han quedado reducidas a escombros y se cuentan unos 120000 nuevos desplazados. Se acordó un alto al fuego entre y Hammas con la intermediación de Egipto, pero cualquier detalle, cualquier enfrentamiento entre musulmanes y policías en Jerusalém este, podrían encender de nuevo la mecha.
El conflicto es cultural, religioso y político. Si en tu barrio vive una familia de descendencia asiática, africana, europea, mestiza o indígena, pues no pasa nada, todos viven felices, pero en Palestina o Tierra de Israel, palestinos e israelíes no han podido vivir en armonía porque sienten que uno está ocupando la casa del otro. Como resultado, el más fuerte, Israel, ha desplazado y ocupado los territorios de los más débiles logrando recuperar lo propiamente histórico, dado que los palestinos no cumplen los acuerdos mientras continúan atacando y provocando terrorismo.
Palestina, un pueblo menos preparado que no han tenido otra que defenderse con palos y piedras primero hasta llegar a actos vandálicos y terroristas.
La debilidad no hace al débil inocente ni la fortaleza hace al fuerte culpable. La justicia es igual para todos. Máxime que los palestinos tuvieron las mismas oportunidades de fortalecerse que los israelíes, como veremos más adelante, que el ejército de comenzó de la nada.
Hoy no hablaré de la actualidad, que de eso ya van saturados en los últimos meses con noticias falsas de los medios de comunicación. Vamos a ponernos en contexto para poder saber y entender qué es lo que sucede allí.

Será difícil lograr que todos queden contentos con este artículo, pero me quedo tranquilo con que lo he intentado hablar desde ambas partes.
Durante siglos, los judíos se habían regado por todo el mundo, más que nada porque fueron expulsados de sus tierras y luego, en otros lugares eran perseguidos y andaban buscando hogar de un lugar a otro. Pero a finales del siglo XIX, millonarios judíos, europeos más que nada, empezaron a comprar tierras en la Palestina otomana y empezaron a crear asentamientos judíos en esas tierras compradas.
Existe un término glorioso para los judíos: Aliá, que en hebreo significa ascenso, pero no es otra cosa que el retorno de los judíos a lo que ellos históricamente llaman La Tierra de Israel, la Tierra Prometida. Pero no debemos olvidar que esas mismas tierras, también por historia, aunque no tan antigua, son consideradas palestinas. Si en el año 1800, de unas 270000 personas que habitaban esas tierras, menos de 7000 eran judíos, un siglo más tarde, gracias a la compra de tierras por parte de judíos millonarios, de unos 500000 habitantes, ya había unos 47000 judíos que llegaron en la Primera Alía. La Segunda Alía se da entre 1904 y 1914, es decir, termina antes que empezara la primera guerra mundial. Y para entonces, ya cerca de 90000 judíos poblaban esta zona que en las últimas décadas y siglos estuvo poblada mayoritariamente por no judíos. No está demás decir que el conflicto palestino-israelí que se avecinaba era también por motivos religiosos. Musulmanes y judíos consideran a Jerusalém una ciudad sagrada, y esta antiquísima ciudad tiene un profundo significado para el judaísmo, el cristianismo y el islam, pero el cristianismo poco tiene que ver. La pelea se desata entre judíos y musulmanes.
El sionismo es un movimiento político que apareció en Europa a finales del siglo XIX donde intelectuales judíos, al ver que no tenían su propio país, empezaron a buscar la forma para crear un país para judíos y asentarse en un lugar concreto, preferentemente en unas tierras que para algunos es tierra de y para otros es Palestina. En 1907 Gran Bretaña estaba considerando la necesidad de un estado amortiguador en el medio oriente para reforzar su dominio y vio en los planes sionistas una vía para lograr sus objetivos. Fue así como el sionista británico Chaim Weismann llegó a Jerusalém para establecer una empresa dedicada a la compra de tierras cerca de la ciudad portuaria mediterránea de Haifa. En tan solo 3 años adquirieron un área equivalente poco más de 40 km², lo que afectó a 60000 agricultores locales, musulmanes en su mayoría. Los planes judíos y británicos llevaron, por ejemplo, a la creación en 1909 de El HaShomer, una organización que tenía como objetivo brindar protección a los asentamientos judíos que ya había y a los que estaban por venir.
El estallido de la primera guerra mundial hizo que Gran Bretaña desconfiara de los musulmanes de esa región y se incrementó su interés en desarrollar una presencia aliada en Palestina, entre otras cosas, para fortalecer su dominio del Canal de Suez en Egipto. Para comprender el conflicto árabe-israelí es importante tener en cuenta las promesas incumplidas que los británicos hicieron a los árabes y judíos mientras intentaban asegurarse aliados en el medio oriente durante la primera guerra mundial.
Sepan que durante la primera guerra mundial, el territorio geográfico que ahora comprende el Estado de Israel, Gaza y Cisjordania, formaban parte de la Gran Siria y había sido parte del imperio otomano durante 6 siglos. Debido a su ubicación geográfica, esta región es un puente terrestre que conecta Asia, África y Europa. Como vemos, entramos de lleno en materia geopolítica. En 1914 llegó la gran guerra o como la llamamos hoy en día, primera guerra mundial. Los turcos otomanos se alinearon a los alemanes y los austrohúngaros. Estas potencias centrales luchaban contra las potencias aliadas: Francia, el imperio británico, el imperio ruso y otros. Así, para ayudar a ganar la guerra, los británicos hicieron por su parte muchas promesas a muchos grupos. Desde el punto de vista árabe, los británicos les prometieron Palestina en 1915 y 1916. Desde el punto de vista judío, los británicos les prometieron a los judíos Palestina en 1917.
Deben saber que las fronteras en todas esas promesas o entendimientos que se hicieron durante la primera guerra mundial eran ambiguas. Después de la guerra, los británicos intentaron cumplir con todos sus compromisos, pero era una misión imposible poner orden en estas milenarias tierras donde, dicho sea de paso, se pone fin al imperio otomano.
Llegados a este punto, me gustaría recomendarles la película Laurence of Arabia, que es catalogada como una de las mejores producciones históricas de todos los tiempos. Y trata sobre la revuelta árabe durante la primera guerra mundial.
Con el colapso del imperio otomano de 600 años, al final de la primera guerra mundial, las potencias aliadas victoriosas se reunieron en 1920 para repartirse el pastel de los antiguos territorios otomanos. La mitad norte de la provincia de Siria fue asignada a Francia y la mitad sur, correspondiente a los estados modernos de Israel, y las áreas conocidas como Cisjordania y Gaza, fue asignada a Gran Bretaña. En 1922, la recién formada Sociedad de Naciones, predecesora de las Naciones Unidas, asignó a Reino Unido lo que se conoce como Mandato Británico de Palestina, una administración territorial en la que Reino Unido tenía la responsabilidad de asegurarle establecimiento de un hogar nacional judío en Palestina.
Así, los británicos se quedan en esta zona para poner orden. Y se estima que en la década de 1920, unos 100000 inmigrantes judíos entraron en Palestina durante la Tercera y Cuarta Aliá. Fue entonces que, al parecer, los árabes, al fin olieron algo raro en estas olas migratorias judías, lo que dio inicio a una ola de protestas árabes, las cuales alcanzaron un punto álgido en 1933, mientras miles de migrantes judíos más seguían llegando a Palestina para hacerse un hogar. Tengan en cuenta que hablamos de los años 30’s y era la época en la que Hitler llega al poder en Alemania. Así que el asunto se torna peligroso para los judíos en Europa ante el creciente antisemitismo. Y con la Quinta Aliá, entre 1929 y 1939, los judíos pueden pronto ser mayoría en Palestina.
La Declaración Balfour fue una manifestación del gobierno británico en 1917 durante la primera guerra mundial, para anunciar su apoyo al establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en la región de Palestina. En 1936, la intensidad de la oposición al gobierno colonial británico que imponía la Declaración Balfour a un pueblo que la deploraba, resultó una huelga general de 6 meses de duración que resultó una reacción violenta en la que se destruyeron hogares palestinos. Gran Bretaña no supo prever que se vería envuelta en una disputa entre judíos y árabes en Palestina. Una revuelta que nunca fue capaz de resolver.
En 1937 se presentó el Plan de Participación en 2 estados separados: uno judío y otro árabe. La ciudad de Jerusalém que fue reclamada como capital, tanto por judíos como por árabes palestinos, iba a ser un territorio internacional con un estatus especial, pero el plan fue descartado por los árabes, algunos de los cuales habían estado luchando activamente contra los intereses británicos y judíos en la región desde la década de 1920. Los palestinos argumentaban que ellos representaban a la mayoría en la población en ciertas regiones y que se les debería otorgar más territorio. Al final, la idea fue abandonada por los británicos en 1939 y restringieron la inmigración judía a Palestina ese mismo año, justo en el momento en que los judíos de Europa más necesitaban un refugio seguro, en vista de lo que estaba ocurriendo en la Alemania nazi y en toda Europa en general, con una segunda guerra mundial a punto de estallar.
Y es que con la llegada al poder de Hitler, en 1933 en Alemania, comenzó la privación sistemática de los derechos a los judíos alemanes. La Alemania nazi permitió por un tiempo que los judíos abandonaran el país. Dejaban la mayor parte de sus pertenencias y riquezas. Como la vida vale más que una casa, a Palestina o Tierra de empezaron a llegar judíos intelectuales que son precisamente los que ponen las primeras piedras para hacer de una potencia económica, científica y militar. El entonces presidente de EEUU, Franklin D. Roosevelt, convocó una conferencia internacional para facilitar la emigración de refugiados de la Alemania y Austria nazi. Y para crear una organización internacional que buscara una solución general al problema de los refugiados, todos los delegados expresaban su solidaridad, pero de hecho, ningún país realmente quería más judíos. Sólo la República Dominicana aceptó admitir refugiados adicionales.
Tras la segunda guerra mundial, el 29 de noviembre de 1947, las Naciones Unidas votaron a favor de la Resolución 181, que dividió el territorio conocido en ese entonces como Palestina, en 3 partes: un estado judío, un estado para los palestinos, y el área dentro y alrededor de Jerusalém, que fue reservada para gobernanza bajo un fideicomiso internacional.
El plan de la ONU preveía un estado judío más grande que el propuesto en 1937, intentando darle tanto a judíos como a palestinos la misma cantidad de territorio. En teoría, deberían estar todos contentos, pero este no fue el caso. Mientras los británicos se negaron a asumir la responsabilidad de imponer la partición, Ben Gurión, que llegó a Palestina en 1906 desde una ciudad polaca para participar en la creación de un nuevo estado hebreo, y que luego, en 1948 se convirtió en el primer Primer Ministerio israelí, no se mostraba del todo satisfecho con la partición, pero después de todo, un estado pequeño era mejor que ningún estado. Los sionistas lo aceptaron públicamente, pero en privado se prepararon para la guerra. Después de todo, para ellos, ese territorio históricamente les pertenece, algo que es totalmente cierto. Para los árabes, cualquier partición era inaceptable y nunca estuvieron de acuerdo. Inmediatamente después de lo acordado en la ONU, y que David Ben Gurión proclamara el Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948, se produjo una especie de guerra civil. El mismo día de la retirada británica de la región, tropas egipcias, iraquíes, libanesas, sirias y trasjordanas apoyadas por voluntarios libios, sauditas y yemeníes, comenzaron la invasión del recién proclamado Estado Judío. Lo que ellos no se esperaban es que los judíos crearían inmediatamente después de formar un nuevo estado, las Fuerzas de Defensa de Israel, que al día de hoy son una de las fuerzas armadas mejor preparadas del mundo. La IDF, que es como se la conoce, fue creada a partir de unidades preexistentes del ejército británico, ex elementos de la brigada judía que combatieron bajo bandera británica durante la segunda guerra mundial, y también se unió la Haganá, una organización paramilitar de autodefensa judía creada en 1920 durante la época del mandato británico de Palestina. La victoria de en una guerra no estuvo asegurada de ninguna manera, dado que era superado en número y en armas. La CIA, recién formada en EEUU predijo la inminente derrota de Israel, pero al final de la guerra árabe-israelí de 1948-1949, logró expandir el área bajo su control del 78% de Palestina, incluida la mitad de Jerusalém. La mayor parte de la población palestina de las zonas ocupadas por los israelíes fue expulsada o huyó, dejando una gran mayoría judía en el nuevo estado. Los refugiados palestinos encontraron refugio en campamentos en Cisjordania, de la que asumió el control administrativo, mientras la Franja de Gaza quedó bajo el dominio militar egipcio, sirio y de Líbano. La guerra de 1948 desarraigó a 700000 palestinos de sus hogares, creando una crisis que aún no se ha resuelto. Los palestinos llaman a este desalojo masivo, la Nakba, que en árabe significa catástrofe, y su legado sigue siendo uno de los problemas más difíciles de resolver.
Los campamentos de refugiados se convirtieron en varios marginales semi permanentes y los descendientes permanecen en gran parte, hasta el día de hoy, en estas miserables viviendas a las que niegan a llamar hogar. Egipto, por su parte, controlaría Gaza hasta la guerra de los 6 días en 1967, cuando conquistó y ocupó el resto de la antigua Palestina, más los Altos del Golán sirios y la Península del Sinay, territorio soberano egipcio. El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 242 que ordenaba retirarse los territorios que consideraba ocupados, pero fue ignorada por Israel. Luego de más enfrentamientos con soldados palestinos en , en Septiembre Negro de 1970, el Consejo de Seguridad aprobaría otra Resolución, la 338, pidiendo un alto al fuego y exigiendo nuevamente que se retirara de las incursiones de 1967, y nuevamente hizo caso omiso, dado que tanto históricamente como en los acuerdos bajo la gobernanza británica, habían acordado diferente. Es decir, cada vez les querían quitar más territorio.
La Organización para la Liberación Palestina se fundó en El Cairo en 1964, dedicada a luchar por la liberación de Palestina a través de una revolución armada en lugar de buscarle una solución política, lo que le valdría la etiqueta de organización terrorista por parte de y EEUU. Sin embargo, la liga árabe la reconocería como el único representante del pueblo palestino en 1974.
En todo este conflicto hay otro término importante: las intifadas, que es el nombre que se da a la revolución de los palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza contra Israel, que empezaron en 1987.
Las intifadas tuvieron un efecto dramático en las relaciones israelopalestinas, pese a algunos avances de paz. En 1988, la OLP reconoce formalmente al Estado de Israel. Luego, en el verano de 1993, el Primer Ministro israelí, Itzjak Rabín y el presidente de la OLP, Yasser Harafat, firmaron un acuerdo (Acuerdo de Oslo 1) que pretendía la creación de un gobierno interino palestino, la autoridad nacional palestina y la retirada de las Fuerzas de Defensa de de las zonas consideradas ocupadas. Dicho acuerdo fue logrado por la intervención del gobierno de los EEUU a cargo del presidente Clinton.
Un segundo acuerdo, el Oslo 2, siguió en 1995 y otorgó la autonomía palestina en ciertas partes de Cisjordania y Gaza, pero nuevamente no se le ofreció la condición de estado. Pese a todos estos avances, la segunda intifada marcó el final del proceso de negociación de la era de los 90’s y marcaría el comienzo de una nueva más oscura en las relaciones israelopalestinas. La causa central, probablemente fue una desconfianza básica entre las dos partes, que hizo que la guerra fuera inevitable después de la ruptura de las conversaciones de paz. Si en la primera intifada, en 1987, los palestinos lanzaban piedras a tanques israelíes y estos respondían con fuego, en la segunda intifada, en el año 2000, la chispa de las revueltas la encendió una serie de manifestaciones palestinas contra las que dispararon los soldados israelíes. Pero esta vez los palestinos no se limitaron a lanzar sólo piedras, ya que militantes palestinos practicaron una violencia brutal, más amplia, con atentados suicidas, ataques con misiles y disparos de francotiradores que enfrentó con una fuerza aún más letal. La segunda intifada terminó en 2005. Perdieron la vida 3200 palestinos y cerca de 1000 israelíes. Durante esta intifada, el conflicto se agravaría con la controvertida muerte de Arafat en el 2004. Muerte que según varias investigaciones no fundamentadas fue provocada por un envenenamiento con polonio por parte de los servicios secretos israelíes, pero desde dicen que ellos no tuvieron nada que ver. Sea como fuere, la muerte de Arafat fue un gran golpe para la causa palestina. Desde ese momento, la violencia ha regresado con declarando la guerra a la Organización Libanesa Político Paramilitar Hesbolá y defendiendo en repetidas ocasiones contra la Organización palestina Hammas en Gaza por ataques y atentados palestinos a civiles en varias partes del territorio israelí, incluso en donde ambos están de acuerdo que esa zona pertenece a la judíos.
Después del acuerdo sorpresa entre Israel y la Organización de Liberación de Palestina en 1993, pareció por un tiempo que se estaba gestando una partición de facto de Palestina en 2 estados. A finales de la década de 1990, Israel realizó retiradas limitadas de parte de Cisjordania, y en el 2005 retiró a sus 11000 colonos y todas sus fuerzas de la Franja de Gaza. Pero en la primera década del 2000, el proceso de paz palestino-israelí se estancó por la segunda intifada y se vieron fuerzas extremistas violentas de ambos lados. La autoridad palestina, aunque se le otorgó un auto gobierno limitado en Cisjordania y Gaza, no logró hacer la transición a un estado soberano e Israel se mostró reacio a retirarse de toda Cisjordania, aunque las dos partes estuvieron bastante cerca de llegar a un acuerdo.
Hoy en día hay más de 7 millones de refugiados palestinos definidos como personas desplazadas desde 1948. Una demanda palestina fundamental en las negociaciones de paz es algún tipo de justicia para estos refugiados, más comúnmente en la forma de derecho a retorno a los hogares que sus familias abandonaron en 1948. Pero Israel sabe por experiencia, ya que varias veces así sucedió, que no es posible un acuerdo con terroristas y mentirosos. Israel sabe que el hecho que los palestinos se hagan las víctimas hace que las cámaras internacionales los enfoquen como buenos, mientras se juzgue de manera contraria a Israel. Un acuerdo con terroristas nunca será posible.
Pero Israel no puede aceptar el derecho al retorno sin abandonar su identidad judía o democrática, y es que agregar 7 millones de palestinos a la población de Israel convertiría a los judíos en una minoría, dado que la población de Israel es de aproximadamente unos 9 millones, un número que incluye a los 1,5 millones de árabes que ya están ahí.
(Pregunta aparte: si ellos son 1,5 millones, ¿para qué quieren tanta tierra? Y más teniendo millones de kilómetros cuadrados en los países aledaños de los cuales le pertenecen. Es sólo una cuestión terrorista de odio gratuito por parte de los palestinos).
Por eso los israelíes se niegan a considerar, siquiera incluir el derecho a los palestinos a regresar. Uno de los problemas centrales en las negociaciones es cómo encontrar una manera de lograr justicia para los refugiados que, tanto el pueblo israelí como el palestino, puedan aceptar.
Las ideas propuestas hasta ahora incluyen una compensación financiera y un reasentamiento limitado en Israel, pero las dos partes nunca se han puesto de acuerdo sobre los detalles de cómo funcionaría. Si bien los colonos israelíes fueron retirados de Gaza en el 2005, Israel retiene el control brutal sobre las fronteras y el espacio aéreo y marítimo del territorio, restringiendo lo que está permitido dentro y fuera, y participando periódicamente militarmente en el territorio. Es decir que la labor de protección y defensa, así como la inversión para la administración política, agricultora, financiera, pesquera, cultural, entre las más importantes como la defensa del territorio y sus habitantes, solamente la hace Israel y no los palestinos, ni siquiera por esas parte que ya tienen. Ellos esperan que Israel haga todo incluso en los territorios que ya les fueron cedidos.
La ocupación israelí puede mal entenderse como un sistema de gobierno militar bajo el cual a los palestinos se les niegan los derechos civiles, políticos y económicos mientras se les discrimina sistemáticamente y se les niegan la libertad y dignidad básica. Por ejemplo, Israel, al controlar estos territorios, podrían cortar el suministro de agua a los palestinos, en cambio les surte agua de manera ilimitada y gratuita, cosa que ni siquiera goza el pueblo judío.
Israel podría actuar así a manera de ejercer presión. Incluso, la entrada de barcos para las medicinas y alimentos, principalmente es el puerto del Mediterráneo donde se ubican los territorios palestinos a los cuales se les otorga todos los derechos. Entonces hablamos que Israel, no sólo no ha ocupado, y ha desocupado, territorios que les fueron otorgados y otros que no a los palestinos, sino que también hace que la vida de los palestinos sea mas cómoda y posible que los mismos israelíes; incluso los surte de armamentos que luego usan en contra de Israel.
Hay que también tener en cuenta el apoyo de EEUU a Israel. Esta relación especial es bastante amplia y es una de las principales razones por las que el conflicto ha resultado tan difícil de resolver. Claro que no debemos olvidar el tratado Oslo 1 en el que Clinton acordó con ambas partes y no como dice la prensa, que sólo se apoya a Israel. Lo bueno es que todo está documentado.
EEUU le ha dado a Israel más de 118 mil millones de dólares en ayuda a lo largo de los años, y la mitad de todos los vetos estadounidenses del Consejo de Seguridad de la ONU han bloqueado resoluciones críticas entre Palestina e Israel.
EEUU jamás ha presionado para que los palestinos renuncien a su derecho básico a la auto determinación. Donald Trump quiso resolver el problema “a punta de chequera”, pero los palestinos le dejaron en claro que “la dignidad de su pueblo no se compra ni se vende”.
(¿Acaso puede llamarse dignidad a un pueblo que le ponen bombas suicidas a sus hijos para matar a inocentes, a un pueblo que apedrean a sus propias madres por haber quedado viudas, a un pueblo que lanzan por la ventana a los homosexuales, a un pueblo que su mayor placer es el asesinato, a un pueblo que busca quedar como pobrecitos y víctimas haciéndose los muertos y heridos como escenografía de teatro?).
Y en todo este “tira y afloja”, cualquier chispa como el desalojo a principios de mayo, de familias palestinas “refugiadas” en Jerusalém este, desde 1948, de tensiones o defensa por parte de la policía o ejército israelí de ataques palestinos, o cualquier provocación tirando piedras o cócteles molotov, caldea los ánimos.
Y es ahí como empiezan los ataques con misiles desde Palestina a Israel. Luego vemos al sistema de defensa anti misiles, cúpula de hierro, trabajando a toda máquina derribando misiles para proteger a la población, pero también vemos a la aviación israelí destruyendo edificios y casas de jefes y líderes terroristas. Esos ataques son con previo aviso de desalojo por altavoces casi con 6 horas de anticipación. Esos edificios son utilizados como centros de inteligencia terrorista en perjuicio de Israel. En esos edificios, los palestinos ponen a sus niños para que sean asesinados por Israel al lanzar los misiles. Israel sabe donde hay un niño y lejos de lanzar un misil, manda un tanque a rescatar a los niños, dándoles refugio, alimentos, hospitalización y todo lo que los niños necesitan. Esos “ataques” suceden después de una intifada.
El conflicto palestino-israelí en teoría tiene solución, pero para logra la paz hace falta un mayor compromiso de la comunidad internacional, tal como lo hace EEUU (ver acuerdos de Oslo 1 y 2).

Como hemos explicado, históricamente en estas tierras, no sólo han vivido judíos, sino también palestinos. Pero hace unos 150 años había más palestinos que judíos. Eso es seguro, pero no por otra cosa sino por expulsión de judíos a manos de los árabes, y no por pertenencia histórica. Si hablamos de hace 150 años, mejor hablemos hace 4000 años cuando Dios le dio esa tierra al patriarca Abraham y a la descendencia a quien continúe sus enseñanzas y reciban la Torá en el Monte Sinay.
Luego empezaron una campaña sionista mundial para que los judíos volvieran a este lugar que sus antepasados consideraban suyo por razones religiosas.

Yo creo que si los judíos hubiesen planteado no crear una nación hebrea, sino crear una nación donde todos pudiesen vivir en paz: judíos, palestinos, árabes, persas, etc., todo hubiera sido mucho peor, ya que la historia demuestra que aún así fueron expulsados, perseguidos y asesinados. La idea del sionismo de crear una nación hebrea nace desde la paz y no desde la guerra, aunque jamás el sionismo hizo bien las cosas al creer que se puede llegar a acuerdos con un imperio convenenciero como fue el imperio británico.
Israel no cumplió sus límites dado que por experiencias han provocado que cuando así lo han intentado, de todos modos fueron cada vez más oprimidos, aun en países en los cuales con sus riquezas aportaban al crecimiento económico de la nación. Esto lo vemos desde el antiguo Egipto, el imperio persa, el imperio babilónico, el imperio romano, el imperio griego, el imperio otomano, el imperio germánico, la inquisición, la segunda guerra mundial y todos los lugares donde han estado. Se dice que Israel abusa de su poder cuando su ejército comenzó sin armamentos, casi sin soldados, y todos ex combatientes y mayoría voluntarios, entre ellos, muchas heroínas mujeres.

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Mi nombre es Gabriel Zaed y escribo bajo el seudónimo de Rob Dagán. Mi pasión por la escritura es una consecuencia del ensordecedor barullo existente en mis pensamientos. Ellos se amainan un poco cuando son expresados en tinta, en un escrito. Más importante es expresarse que ser escuchado o leído, ya que la libertad no radica en hablar, sino en ser libre para pensar, analizar.