¿Cuál es el rumbo de tras tres elecciones y la pandemia?  J-Amlat reunió a Esther Shabot, Gaby Lasky y Dani Flic el 19 de abril en una conferencia vía Zoom para responder a esta y otras preguntas. Convocados por J-AmLat, el movimiento de judíos latinoamericanos progresistas por la paz, durante hora y media los tres panelistas expusieron su visión ante decenas de participantes en América Latina e Israel.

Dani Flic, líder del movimiento social israelí Omdim Beyajad (Juntos de Pie), señaló que la permanencia de Benjamín Netanyahu en el poder se basa en la demonización de la oposición israelí a la que distorsiona discursivamente como aliada de los enemigos externos de Israel (por ejemplo, ISIS y Hezbollah).  Este tipo de artimañas le ha permitido mantener una coalición que lo sostiene en el poder conformada por tres sectores: la ultra-ortodoxia asquenazi, los ultra-ortodoxia sefaradí y la derecha nacionalista religiosa, que representa a los colonos judíos en los territorios ocupados. A su vez, Flic señaló que otro elemento que permite la supervivencia de Netanyahu es la dificultad y fracaso de la izquierda sionista (Meretz y Avodá) para presentar una alternativa popular.

Por su parte, Esther Shabot abundó sobre la erosión de la democracia israelí, agudizada por la obsesión de Netanyahu para mantenerse en la vida política, incluyendo la embestida del primer ministro contra el poder judicial y la anexión de territorios en Cisjordania.  La analista en asuntos del Medio Oriente, señaló que las comunidades judías de América Latina proyectan de forma natural lo que ocurre en ya que apoyan a sus gobiernos sin importar la que sigan. Ante el desgaste de la democracia israelí, Shabot consideró que estas comunidades se enfrentan a una disonancia cognitiva y, para evitar cuestionarse, se refugian en el discurso no crítico de “ HaYafé” enarbolado por la Hasbará, evadiendo tomar postura ante el desgaste de la democracia israelí y los valores sionistas.

Gaby Lasky, abogada israelí de origen mexicano habló sobre los derechos humanos bajo la pandemia. Explicó que la democracia israelí se ha debilitado por la crisis política. Tras tres procesos electorales en menos de un año, hasta el momento, no ha habido un gobierno elegido, sino uno que está en funciones, encargado de despacho desde finales de 2018. La pandemia ha sido utilizada para pasar leyes antidemocráticas que han anulado al poder legislativo y menguado al judicial. Netanyahu, dijo Lasky, se ha aprovechado de esta situación para decretar leyes de emergencia que violan derechos humanos y civiles. Expuso que la ley israelí establece que los decretos ejecutivos tienen que ser avalados por la Knésset, pero hasta el momento no han sido aprobados por el órgano legislativo.  Puso como ejemplo la violación de la privacidad personal usando tecnologías anti-terrorismo contra los ciudadanos israelíes sin autorización y sin saber para qué se utiliza la información que se levanta. La defensora de los derechos humanos también abundó sobre el decreto del ministro de justicia para anular las actividades del poder judicial, cerrando cortes, con lo que se postergó la primera audiencia de Netanyahu en el juicio por corrupción en su contra.

Finalmente, Lasky llamó a aprovechar el momento para avanzar iniciativas como J-AmLat que defienden el judaísmo pluralista.

FuenteJ-AmLat

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