Diario Judío México - Reconociendo la soberanía israelí sobre el Golán, Trump le regala la elección a Netanyahu.

Cuentan en que Netanyahu afirma que “Si Trump votara votaría por mi” al mismo tiempo que hace una mancuerna con los “judeonazis” de Kahana quienes, apoyados en la tristemente famosa “Ley de Ciudadanía Israelí” aprovecharán sus puestos en el gabinete de Bibi para promover no solo la expulsión de los “no judíos” de sino también el derecho a decidir ellos quien es y quien no es judío.

Claro, “Bibi” podría perder, pero no lo hará porque el dinero de los ultraortodoxos, los evangelistas y la derecha están con él y su única oposición es otro derechista menos radical y realmente, ¿quién quiere hoy un líder “menos radical” cuando podemos tener a los más radicales?

Además, al reconocer la soberanía Israelí del Golán, que era un hecho factico, Trump se gana la simpatía de los israelís que realmente nunca han cuestionado siquiera el retorno de esas llanuras desde las cuales se les acoso por décadas y que jamás volverán a Siria a menos que deje de existir o, claro, que se firmara un tratado de paz tan dramático (como el que se firmó con Egipto y que sigue vigente) que amerite regresar la tierra por la paz.

Pero hoy, a nadie le conviene la paz.

Los palestinos reciben muy buenos cheques desde Europa por ser refugiados desplazados, pero, si firman la paz ya no recibirían los mismos donativos ya que entonces recibirían prestamos que tendrían que pagar con intereses.

Los jordanos son felices con los subsidios americanos por ser “neutrales”.

Los sirios tienen sus propios problemas y siendo colonia rusa, los palestinos les importan un comino, pero igual los seguirán usando como carne de canon cuando así les convenga.

Los libaneses, con su país medio destrozado son los banqueros de todos y no tienen ni la influencia ni el interés de tener ninguna paz porque en mar revuelto ganancia de pescadores.

Los israelís con Netanyahu menos, porque cada ataque terrorista (así definían también antes de la independencia al partido del que proviene Netanyahu por sus ataques terroristas contra civiles) les produce, a Netanyahu llamados internos por la “paz” que solo él puede traer.

Además, cada cohete de Hamas, (hasta los que se lanzan por “error” antes de tiempo -supongo se deberían haber lanzado un par de días antes de la elección para ‘recordar’ a los israelís que el único que los puede defender de todos los malos del mundo es Netanyahu-) produce dinero a Hamas y habría malas lenguas que podrían afirmar que el cheque llega desde Tel Aviv cuando el cohete es lanzado oportunamente y sin peligro de crear ningún daño porque Bibi sin Hamas quizás no ganaría la elección jamás.

Y así, mientras se quejan de que interfiere en las elecciones americanas, los norteamericanos se aseguran que su candidato gane en en un ambiente de “Paz impuesta” donde de entre todos los habitantes de la región los únicos negativamente afectados son los palestinos quienes desgraciadamente tienen un gobierno inútil y corrupto dedicado a generar mala prensa para , pero cero bienestares para su población.

Y así, entre regalos territoriales, amenazas extremistas se corre dos puntos más hacia la derecha en un medidor donde hoy “el centro” es lo que hace unos años era la extrema derecha y la extrema derecha es lo que ayer eran las inaceptables ideas – las mismas de los mismos kahanistas- que el Likud, el partido de Netanyahu condeno y exigió se prohibieran en y que hoy abrazan felizmente con tal de mantener el poder.

Ojalá perdiera Netanyahu y no porque la oposición sea mejor sino para demostrarle a todos que Bibi no es el Mesías, que el país sobrevivirá con o sin él y que no hay que votar por miedo al futuro sino por amor al país y que el extremismo al que han llegado si es reversible, que la paz si es posible -aunque muchos están felices viviendo en un tan seguro que ni parece que este en guerra mientras se siguen inflamando las tensiones por debajo de la superficie-.

¿Habrá paz en la región?  Hoy a nadie le importa porque casi todos están felices con el staus quo (menos, como dijimos el pueblo palestino -mas no su gobierno-).

Ah, las perspectivas de las intervenciones en otros países, ¿verdad?

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