La semana pasada el presidente Trump, muy a su estilo, declaro de manera dictatorial que la embajada de Estados Unidos se mudaría de Tel-Aviv a Jerusalén, reconociendo así, a la ciudad más disputada del medio oriente como capital de Israel.

Inmediatamente, Benjamin Netanyahu y una parte importante de la comunidad judía mundial levantaron sus voces en soporte a la decisión de Trump y aceptándolo como un paso agigantado hacia la paz en la región, sustentando la algarabía en una verdad histórica que dicta que la tierra le pertenece al pueblo judío por anterioridad y antecedencia.

Yo no soy parte de los que celebran esta decisión, la cual considero insensible, irresponsable y altamente peligrosa, especialmente en una época en que el mundo se encuentra tan polarizado y radicalizado. El único símil que encuentro es el de echar combustible al fuego esperando que este se apague.

A mi juicio lo único a lo que esto conllevará a la región es a una radicalización mayor, con el mundo árabe (y muchos de sus aliados y/o enemigos de Estados Unidos e Israel) pronunciándose en contra de la decisión de reconocer a Jerusalén como capital de y probablemente muchos de ellos optando por abrir embajadas ahí, pero como capital de Palestina. Las organizaciones yihadistas tendrán un nuevo pretexto para iniciar ataques de terror contra los Estados Unidos, y cualquier otro país que se pronuncie a favor de la propuesta. La tensión crecerá en la región y el proceso de paz apuntará hacia la dirección opuesta.

Ahora bien, cuáles serán realmente las intenciones del presidente Trump, será que realmente cree que está ayudando a con esta decisión y simplemente su falta de tacto diplomático o su posible ignorancia política lo hacen pensar que ello realmente fomentará una paz duradera en la región o quizá este contemplando un plan más maquiavélico para crear un conflicto armado y de esa manera distraer al pueblo americano de su manchada imagen e incrementar su aceptación como primer mandatario en las encuestas.

De cualquier manera, el efecto que genere puede ser en extremo contraproducente para Israel. Para mi Jerusalén no es el principio de un proceso de paz sino el final de este. Es la cereza del pastel que deberá ser repartida una vez que todo lo demás se haya consensuado entre las partes. Por mi parte espero que ambos gobiernos, tanto el de como el de Estados Unidos reconsideren las consecuencias de una movida tan drástica y explosiva, y si no es así, pues ojalá que yo esté equivocado.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A excepción de tu nombre y tu correo electrónico tus datos personales no serán visibles y son opcionales, pero nos ayudan a conocer mejor a nuestro público lector

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anteriorJanucá histórica de tolerancia
Artículo siguienteAustria: un partido con raíces antisemitas entra al Gobierno
Marcus es un reconocido emprendedor serial e inversionista ángel con 2 décadas creando, operando, invirtiendo y aconsejando startups tanto en México como en Estados Unidos. Actualmente lidera Startup México, el primer grupo de micro-ecosistemas para emprendimiento en México; propiedades especialmente diseñadas para fomentar la colaboración y la innovación, así como para alojar emprendedores, startups, fondos de capital semilla, corporaciones y una variedad de servicios seleccionados para asistir a nuevas empresas en su gestión, brindándoles mayores posibilidades de éxito. También es socio director del fondo semilla Dux Capital que invierte en algunos de estos emprendimientos. Previamente fundó y dirigió Wayra México, la aceleradora de startups de Telefónica, principalmente enfocada a negocios de Internet y Comunicaciones. Ha sido fundador y CEO de varias empresas en el pasado, incluyendo a Latin American Telecom, Mexico.com, Simitel, Peerant, Innovamédica y Abdeo Medical, entre otras. En lo académico, es profesor invitado de emprendimiento e innovación en el IPADE y ha sido coordinador de la Maestría en Negocios de Internet del ISDI, profesor de Innovacion en la Disruptive Business Academy (DBA), fundó el Centro Emprendedor de la universidad CENTRO de diseño y televisión y es regularmente invitado a dar pláticas a otras instituciones académicas parte de los sistemas Anahuac, Ibero, Tec, UVM, UNAM, UAM y Politécnico entre otras. Ha ganado varios premios de emprendimiento e innovación, entre ellos el Endeavor Dedication Award en 2003 (primera edición) y el premio Intel de Tecnología en 2004 con Simitel y en 2008 con Innovamédica. Fue miembro del consejo del Mexico-US Entrepreneurship and Innovation Council (MUSEIC) actualmente participa en el Consejo México Francia para el Emprendimiento y la Innovación (COMFEI) Además es miembro del Consejo Intersectorial de Innovación y preside el evento Gifted Citizen en Ciudad de las Ideas. Marcus sigue comprometido a fomentar el emprendimiento, la competitividad y la innovación en México, como académico, inversionista, consejero y mentor en más de 50 empresas. Estudio una licenciatura en ciencias computacionales en el ITESM y un B.A. en Comunicaciones de la Universidad de Pennsylvania.