Diario Judío México - Es algo común entre parejas que se quieren separar que dicen, “no somos compatibles…”. Es una queja interesante, tal vez solamente un puñado de parejas en todo el mundo son verdaderamente compatibles. Cualesquiera dos personas en el mundo no son compatibles uno con el otro. Lo que uno debería ser para el otro es ser confiable. Nuestro cónyuge tiene que saber que puede confiar en nosotros, pase lo que pase, estamos ahí. Sin duda.

La siguiente historia verídica podrá iluminarnos: Una jovencita creció con un padre contrario- si alguien decía cualquier cosa, ese hombre lo contradecía, fuese lo que fuese. Para ella fue difícil vivir con él. Antes de casarse decidió tratar de enmendar la relación, le dijo, “pa, vamos a dar una vuelta juntos”. Accedió, él tomó el volante y ella estaba en el asiento del copiloto. Pasaron al lado de un paisaje precioso, le dijo a su progenitor, “mira qué bello paisaje, ¿no está bonito?”. El padre respondió con aspereza, “¿a quién se le ocurre decir que está lindo? Es lo más feo que he visto, no tiene nada de bonito…”. La mujer se sintió frustrada y regresaron a casa. Después de como dos décadas estaba manejando con su marido- ella conducía- por el mismo sitio, recordó todo lo que había sucedido con su padre. El esposo exclamó, “¡qué hermosura de lugar!”. Ella vio desde su puesto, desde la ventana del conductor, y vio un río de aguas negras, ¡estaban al lado del desagüe! Ahora comprendió lo que había expresado su padre, quería ir a pedirle perdón pero había fallecido seis meses antes.

Esto nos enseña que siempre- y no debemos olvidarlo nunca- nuestro semejante ve la vida desde otro ángulo, su ventana no es la nuestra. Por eso tenemos que tratar de ser confiables para nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestros vecinos…. Tienen que tener la de que estamos ahí por ellos, aun si no compartimos el mismo punto de vista, nuestro enfoque es diferente, no lo olvidemos. Pero ahí estamos. En vez de tratar de buscar compatibilidad, seamos confiables para aquellos que se apoyan en nosotros. Seamos esa columna de fortaleza para los que la necesitan.

Rab Y. Y. Jacobson
Buena semana