Diario Judío México - Muchísimas veces en la vida nos encontramos con personas que sentimos que no tienen nada que ver con nosotros- nos preguntamos, “¿por qué tuve que ver a ese tipo…?”. En realidad también eso es parte del Plan Divino. D-s quiere que interactuemos con algunos individuos, a veces quiere que aprendamos de cierto tipo- eso nos puede ayudar a nuestro crecimiento; otras, se trata de un individuo que pone a prueba nuestra paciencia, son como un tropiezo en el camino, a ver si podemos pasar la prueba. En ocasiones nos manda alguien que requiere nuestra ayuda; en otras, el Hacedor quiere mostrarnos a quién no debemos parecernos. Todo es una lección en la vida.

Esto es cierto en todos los demás aspectos de la vida, nada sucede por coincidencia. Cada situación tiene un motivo específicamente diseñado para nuestro bien. A veces sucede que tenemos que decidir qué debemos hacer en cierto momento y pensamos en qué es lo mejor pero resulta que falló el plan. Por ejemplo, un individuo tiene la idea que debe dedicar más tiempo al estudio de Torá; cuando pretende hacerlo le surge un encargo que sólo él puede hacer. Parte del designio de D-s es ver cómo reaccionará, ¿se enojará? Después de realizar ese trabajo, ¿regresará al estudio o se enfrascará en otros asuntos?

Solemos olvidar que esa situación fue creada por Él, que ese encuentro con aquel hombre difícil fue dirigido desde Arriba. D-s quiere que el individuo lidie con diferentes situaciones en todo momento. Eso forma parte de la espiritualidad, de la perfección que pretendemos obtener. El Creador nos manda diferentes desafíos en diferentes etapas de la vida- saber cómo superarlos es parte de nuestra formación como seres humanos. Ojalá lo entendamos.

Shabbat shalom

Basado en las enseñanzas de Rab Itsjak Berkowitz