Diario Judío México -

Muchos Judíos se consideran distintos de los Gentiles. Aun entre los asimilados y a veces también en matrimonios mixtos queda la distinción entre el “Nosotros” y el ” Ellos”. Como le comentaba un profesor de la Universidad de Harvard ” Entre Nosotros y Ellos existe una línea, una frontera, no dibujada en la arena o la piedra, pero en la mente. La línea por ser imaginaria no es menos real, ya que Nosotros y Ellos concordamos que si existe”.

Pero el orgullo de su historia está templado por el miedo de que el reconocimiento público del éxito de los Judíos pueda alimentar el horrible estereotipo de la ” dominación judía” en el Banco Mundial, en el Fondo Monetario Internacional, en Wall Street, en Hollywood, en el Think Tank de Washington, etc…Amenaza revivir la noción hitleriana de la judeidad biológica. En cierta forma ser Judío o hasta medio Judío ( pocas veces se refiere uno a un medio Gentil) lleva la gente a pensar que este hecho está marcado en los genes.

Las sugestiones de que el estereotipo judío está innato parece ser racista, pero esta creencia siempre ha sido la base de los diálogos entre Judíos y Gentiles durante la mayor parte de la historia occidental.Ya bien adelantado en el siglo 20, los judíos educados y los no Judíos inconscientemente utilizan los términos como ” el problema judío” o la “cuestión judía” cuando discuten sobre las dificultades que los Judíos tienen de escaparse de su historia de aislamiento.

Una inteligencia elevada ciertamente no aparece en los genes de los primeros Israelitas. La población judía, durante el primero milenario b.C., fue en una época igual o hasta más importante que la de los ciudadanos de la Roma antigua o de Atenas, pero su aportación intelectual no fue comparable. Mientras los Judíos escribían e interpretaban la Biblia, desde luego una muy importante contribución, el mundo Greco- Romano revolucionaba el arte, la ciencia y la literatura.

La primera histórica notación de una contribución judía aparece en Babilonia, la vanguardia de la Diaspora judía, donde ellos estaban ampliamente representados entre la elite social, a pesar de su estatuto de ciudadanos de segunda clase. La selección natural no necesita ser invocada para explicar este hecho.De acuerdo a la historia, los judíos más educados fueron exportados a Babilonia en 587, mientras los pobres y atrasados campesinos quedaron en Judea, formando así el núcleo de una población que desarrolló la fama, no de intelectuales pero de zelotes religiosos y rebeldes.

Hay algunos ejemplos de los logros seculares judíos en los tiempos bíblicos, pero no muchos No hay evidencia de que hayan jugado un papel importante como comerciantes durante el auge y decadencia del imperio romano, una época de casi un milenio. Aún en la edad de oro de la judeidad sefaradi en España, exceptuando a Maimonides, y hasta el año 1800, exceptuando a Spinoza, los Judíos están prácticamente ausentes en los anales de la gran ciencia y de los artes. Entonces, como si se hubiera bajado un switch, en unas décadas los judíos ashkenazis se hicieron conocer como intelectuales pura sangre.

Parece ser que una enorme cantera humana,hasta entonces apresada detrás de las paredes del estudio talmúdico, se hubiera derramado en todos los campos de la actividad cultural de los Gentiles. La Iluminación cristiana y su contraparte, la Haskala, abrieron las mentes judías, y el movimiento de emancipación europea les abrió las puertas culturales. Alguna vez objetos de burla por su atraso, los Judíos ashkenazis empezaron a ser conocidos, no sin una mezcla de preocupación, por su sentido agudo de las finanzas y de sus conocimientos culturales.

Los Judíos presentan hoy día, en proporción a su número, un porcentaje bastante más importante de hombres destacados por sus conocimientos, que cualquier otra etnia. Pero no todos los cristianos consideran los éxitos judíos como una indicación de gran inteligencia y cultura. El compositor alemán Richard Wagner captó los sentimientos de muchos europeos, molestos por la proclamación de los Judíos de su unicidad bíblica y por los éxitos repentinos de estos vagabundos históricos. En su ensayo muy difundido escrito en 1850 ” Los Judíos en la Música” mostró su irritación sobre el hecho de que las operas de su compositor rival Giacomo Meyerbeer, un Judío francés, eran más populares que las suyas. Escribió ” todo nuestro arte y civilización europeos son para el Judío un idioma extranjero ;el Judío puede solamente copiar e imitar, pero no componer realmente un con sus propias palabras “. Hitler más adelante retomó este punto de vista en su libro ” Mein Kampf“, de que el pueblo judío, a pesar de sus aparente cualidades intelectuales, no tiene una cultura propia,porque la que poseen es propiedad de otros pueblos, y en la mayor parte se echa a perder en sus manos”.

Muchos Judíos ashkenazis de esta época orgullosamente adoptaron la noción de una” raza” judía de emprendedores exitosos. Varios antropólogos sacaron la teoría de que la fuerza intelectual era ligada inversamente a la fuerza física. Con modelos como Freud y Einstein y una educación adecuada, la creencia de un super Judío se estableció firmemente en Europa al principio del siglo 20.

Esto fue une especulación interesante en aquel momento, pero no respaldada por ninguna evidencia empírica. Los científicos se basaron en estadísticas como la hecha en Londres en 1900 en donde se encontró que la mayor parte de los inmigrantes judíos en forma desproporcionada, recibían reconocimientos académicos y becas. Pero no era un dato muy convincente.

Las cosas cambiaron con el desarrollo de las pruebas del cociente intelectual, el I.Q. test. Desarrollado en Francia por el sicólogo Alfred Binet, en 1904, como una forma de evaluar las fallas de aprendizaje de los niños, este test fue modificado en la Universidad Stanford por Lewis Terman, y en 1916 por Terman quien desarrolló la escala Stanford-Binet. El I.Q. Se basa en un número que resulta de la realización de una evaluación estandarizada, que permite medir las habilidades cognitivas de una persona en relación con su grupo de edad. Como standard se considera un I.Q. de 100 por encima de la media ;mayor de 130 hasta 170-180 pertenece a de los superdotados.

En los años 1940 y 1950 los tests se volvieron más refinados. Es problemático sacar demasiadas conclusiones de estas pruebas, pero en los últimos 50 años, los Judíos han demostrado en forma consistente dar resultados superiores a las normas, en prácticamente todas las pruebas de I.Q. Algunos resultados fueron sorprendentes En un estudio hecho en 1954 con base de unas pruebas standards,28 alumnos sacaron un I.Q. de 170 o mayor, de los cuales 24 eran Judíos. Examinando a los grupos de población en el mundo los Judíos aparecen en la parte superior de las graficas de I.Q., seguidos por los Asiáticos orientales, los Blancos,los Árabes, los demás Asiáticos, los Indios, los Negros y los aborígenes australianos. Los estudios ubican a los Judíos en una escala entre 107 a 117 lo que sería la más alto en el mundo,encima de los europeos que promedian 100.

Los Judíos no únicamente califican un promedio alto del I. Q.la estructura de su inteligencia es distinta de la de otros grupos. Destacan en algunos de los campos cognoscitivos, por ejemplo en la habilidad verbal y numérica, pero no en otros, como para resolver problemas espaciales o perceptivos. Destacan en habilidad verbal, pero en algunos tests en donde la habilidad visual ha sido medida, demuestran un promedio inferior al europeo.

Mientras las diferencias entre los I.Q. normales de los Europeos del norte y de los Judíos no parecen ser importantes, se nota una diferencia dramática en las escalas superiores. Un importante estudio demostró que una cuarta parte de los Americanos blancos con un I.Q. superior a 145 son Judíos.En otro estudio se encontró que únicamente un 4 al millar de los europeos del norte tienen un I.Q. superior a 140, comparado con un 23 al millar entre los Judíos. En otras palabras un Judío tiene 6 veces más posibilidad que otros de ser un genio.

Las pruebas del I.Q. son significativa porque son las más fiables cuando se trata de predecir el éxito en los estudios universitarios y en varias carreras. Organizaciones, desde el ejercito U.S. hasta la Liga Nacional de Football, utilizan pruebas de inteligencia para determinar las posibilidades de éxito en un trabajo o una responsabilidad determinados. Por lo tanto no es sorprendente que los Judíos estén representados en forma desproporcionada en logros de alto nivel. Citemos unos cuantos ejemplos: el primer premio Nobel otorgado a un Judío lo fue en 1905, 4 años después de que se inició esta premiación. En los años 1950,el 14% iba a los Judíos. Medio siglo siguiente, un 29% de los ganadores eran Judíos o de ascendencia judía. Los Judíos capturaron el 40% de los premios en Economía, 28% en Fisiología y Medicina, y 26% en Física. Los Judíos o ” medio Judíos” representan entre 20 y 30% de los ganadores del Nobel y el 36% de todos los laureados norteamericanos. Representan más de la cuarta parte de los ganadores del premio científico Westinghouse, del premio ACM Turing ( considerado como el premio Nobel del mundo de la computación), y de la medalla Field, el premio máximo en las matemáticas. 54% de los campeones mundiales de ajedrez y el 65% de los campeones mundiales de bridge tienen ascendencia judía.

Aunque hay que ser precavido en la interpretación de las causas de estos éxitos, estos hechos no dejan de ser impresionantes.

FIN DE LA PRIMERA PARTE

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2 COMENTARIOS

  1. Decir que hay un "gen judío" es hacerse socio de los nazis y hacerse tonto.

    Si así fuera, todos los judíos y sus descendientes que durante milenios se han convertido a otras religiones seguirían siendo judíos y conversamente, todos los conversos de otras religiones tendrían que pasar por una transfusión de sangre para convertirse.

    Por favor, comprendo que tras los sucesos del siglo XX y en un extraordinario esfuerzo por justificar su propia existencia haya judíos ansiosos de demostrar al mundo "nuestro gran valor" para la humanidad. (Algo así como no me maten porque les sirvo) pero la realidad es que estas afirmaciones raciales no solo no cumplen su intención de ayudarnos a sobrevivir sino que la ponen en serio cuestionamiento.

    Porque nos cuesta tanto trabajo aceptar, reconocer que el judaísmo no es más que una colección, muy valiosa, de normas morales y conductas deseadas (que no todos los judíos cumplen y que muchos no judíos si cumplen) y que nuestras tendencias profesionales y educativas son el resultado de muchas generaciones de limitaciones impuestas sobre nosotros por grupos externos más numerosos que nosotros.

  2. Sr. Max Bery

    Muchas gracias por su aporte al orgullo judio

    Ahora tenemos pruebas que somos una raza superior, de la misma manera como lo muestran los mismos indicadores para los alemanes Nazis en el periodo 1900 – 1936.

    Usted repite los mismos argumentos racistas de Pilar Rahola en su articulo “El factor X en los judios”

    Ahora tenemos pruebas para sentirnos orgullosos y mirar al mundo desde arriba.

    Bravo por su aporte
    Daniel Kupervaser
    Herzlya – Israel

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