Diario Judío México -
Figura 1. Tres pioneros del transplante de corazón:
(De izq a der. Barnard, DeBakey y Kantrowitz)
Cortesía N.Y. Times.

El médico sudafricano Christian Barnard (Figura 1) pasó a la historia como el primero en realizar un transplante de corazón en un ser humano (diciembre 3, 1967); sin embargo, fue el norteamericano Kantrowiz quien un año antes, se hallaba en el quirófano a punto de emprender tal operación. Teniendo el bisturí ya en la mano, se le informó que por razones administrativas tendría que posponer la cirugía (explicaremos luego los detalles). Ese paciente murió, pero Kantrowitz llevó a cabo el segundo transplante en la historia (y el primero en los EU) sólo 3 días después de Barnard (Figura 2). Fue así como perdió el honor de haber sido “el primero en el mundo”. Este hecho se conoce en los anales de la historia de la medicina como “la mala suerte del Dr. Kantrowitz” ya que no sólo su primer intento tuvo que ser abortado, sino que además, el sudafricano se le adelantó a su segundo intento con 72 horas. Ahora que se cumplen 3 años de su muerte, leamos la vida de este brillante personaje, quien aparte de cirujano, fue un inventor extraordinario de dispositivos médicos, por lo que sin duda alguna, contribuyó a la cardiología mucho más que Barnard, pero el destino escogió al último para la fama.


Figura 2. Kantrowitz efectuando el primer
transplante de corazón en EE.UU.
Cortesía NY Newsday.

Adrián Kantrowitz (1918-2008) nació en la ciudad de Nueva York, hijo de padres judíos. Su padre era médico y manejaba una clínica en el Bronx para gente humilde, cobraba a los pacientes 10 centavos semanales. En una entrevista, Adrián contó que su madre decía que él quería ser médico desde la edad de 3 años. En su niñez, junto con su hermano Arturo (figura 3), intentaba construir un electrocardiógrafo tomando refacciones de radios viejos. Esa colaboración de hermanos continuó en su vida adulta pues Arturo se volvió ingeniero y ambos llegarían a inventar, entre otras cosas, el intra-aortic balloon pump (bomba balón intra-aórtico) y el left ventricular assist device (LVAD-dispositivo de asistencia ventricular izquierda); ambos serán tratados más adelante.


Figura 3. Los hermanos Kantrowitz (Adrian der. y Arturo izq.)
con el LVAD, sólo uno de sus inventos.
Cortesía: Time/Life.

Se graduó de College en 1940 con un grado en Matemáticas (New York University) y fue aceptado para la carrera de Medicina en el Long Island College of Medicine (State University of New York) terminando en sólo 3 años gracias a un programa de aceleración de título, con el objeto de mandar médicos a la Segunda Guerra Mundial. Hizo su internado en el Brooklyn Jewish Hospital y luego sirvió durante 2 años como cirujano de batallón en el ejército norteamericano. Al terminar su servicio militar, quiso volverse neurocirujano, pero por falta de plazas entró de Residente en Cirugía Cardiotorácica en el hospital Mount Sinai de NY. Luego decidió dedicarse a la investigación cardiaca y pronto se volvió una figura importante en esa primera generación de cirujanos de corazón.

De 1948 a 1955 fue cirujano en el hospital Montefiore del Bronx y en 1955 se trasladó al servicio de cirugía del Maimonides Medical Center en Brooklyn. Allí, estuvo a la cabeza de un grupo que diseñó muchos dispositivos médicos importantes con apoyo económico del National Institutes of Health (Institutos Nacionales de Salud). Entre ellos se encuentra, por ejemplo, una electronic heart-lung machine (máquina electrónica corazón-pulmón). En el año de 1959 implantó en un perro sano, músculo cardíaco, que palpitaba con un estímulo eléctrico externo (proveniente de fuera del cuerpo). En 1963 el Dr. Michael DeBakey (Figura 1) en Texas, lo hizo por vez primera en un humano.

Pero su creatividad se extendió a otras áreas aparte de la cardiología. Inventó un transmisor de radio que permite el vaciamiento de vejiga en pacientes paralizados de columna y en 1961, fue el primero en permitir a pacientes paralizados mover sus extremidades mediante impulsos eléctricos a sus músculos.

Y ahora, contaremos lo que sucedió en 1966, cuando el primer transplante de corazón en la historia estaba a punto de ser realizado en el hospital Maimónides. Kantrowitz había planeado transplantar el corazón sano, de un paciente con muerte cerebral, a un bebé al que le urgía un corazón. Como dijimos, estaba a punto de hacer la primera incisión, cuando dos de sus ayudantes le indicaron que según los principios éticos (de ese entonces) tendría que esperar hasta que el corazón del donante parara de palpitar por si solo. Esa era la costumbre moral de la época (hoy se puede considerar muerto a un paciente en ciertas circunstancias, aunque su corazón siga palpitando). La operación fue preparada pues se había calculado que el corazón del donante no tardaría mucho tiempo en parar, pero no lo hacía. A pesar de saber que el corazón eventualmente pararía en cosa de poco tiempo, los ayudantes insistían en adherirse estrictamente a los estatutos éticos. Esto resultó en una discusión fuerte en la sala de operaciones, hasta con gritos y Kantrowitz no tuvo más remedio que ceder, principalmente porque le hacía falta la ayuda técnica de aquellos dos colegas. Así, estuvieron esperando durante una hora. Finalmente, al sacar el corazón del donante, lo encontraron ya necrótico. Años después dijo en una entrevista: “pues sí, pude haber sido el primero; pude haber sido famoso, pero ¿qué se puede hacer? No se suicida uno; algunas carreras se pierden y otras se ganan…”.

Un invento que de por si solo lo hubiera puesto en un peldaño en la historia de la medicina fue el intra-aortic balloon pump (balón intra-aórtico de contra-pulsación) mencionado, que se introduce en el muslo del paciente y al llegar a la aorta se infla un globo en forma de salchicha de unos 15 cm. Este dispositivo se desinfla cuando el corazón bombea sangre y se infla cuando el corazón se relaja, resultando en una disminución de esfuerzo cardiaco (la “teoría de contra-pulsación de Kantrowitz”) Este aparato ha sido usado en unos 3 millones de pacientes en los últimos 25 años.

El Dr. Kantrowitz dejó Maimónides en 1970. Lo hizo según dijo pues “era aparente que el hospital, por ser pequeño, no era el lugar adecuado para el desarrollo de técnicas quirúrgicas cardíacas innovativas”. Difícil de creer, pero se cambió junto con todo su equipo de 25 cirujanos, ingenieros y enfermeras a Detroit (Wayne State University School of Medicine) y también pudo convencer al gobierno que se le permitiera llevar consigo el “grant” de investigación que se le había otorgado de 3 millones de dólares. En Detroit fungió también como cirujano en el hospital Sinai hasta su retiro.

Su invento más importante fue el mencionado LVAD que en 1972 permitió por primera vez a un paciente con insuficiencia cardiaca crónica terminal, salir del hospital con un implante cardiaco permanente.

En el año de 1983, fundó con su esposa la compañía de dispositivos médicos LVAD Technology y en 2001 recibió el premio Lifetime Achievement de la Sociedad Americana de Órganos Internos Artificiales. Citaremos sólo algunos de sus logros e inventos cardiológicos:

Logros:

  • Primer filmo-metraje en vivo tomado dentro del corazón, mostrando el abre y cierre de la válvula mitral, 1951.
  • Primer implante de corazón mecánico parcial en un humano, 1966.
  • Segundo transplante cardiaco mundial (primero en EU), 1967.

Inventos (que resultaron en logros secundarios):

  • Una válvula de corazón de plástico, 1954.
  • Un Heart-Lung Machine, 1958.
  • Un marcapaso interno 1961 (junto con la General Electric).
  • Balón intraaórtico de contrapulsación, 1962.
  • Dispositivo de asistencia ventricular izquierda, 1964.

Murió a los 90 años y en 60 años de carrera, diseñó más de 20 dispositivos médicos que mejoran la circulación y otras funciones vitales; estos o sus derivados se usan hoy en todas partes del mundo.

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Se gradúa de médico en México con mención honorífica en la UNAM y cursa su internado y residencia en pediatría, en los hospitales del Albert Einstein College of Medicine en Nueva York. Su historia como profesionista en medicina en vasta llegando a ser varias veces Director de afamados nosocomios en los Estados Unidos.

Actualmente practica la medicina privada y es miembro de la Academia Americana de Pediatría además de consultor.

Sus escritos han sido publicados en Contemporary Pediatrics y Pediatrics in Review y tiene ya varios años colaborando en "Foro", dando a conocer las biografías de personajes destacados de origen judío en la medicina mundial.