Diario Judío México - Este libro escrito por Nikolaus Wachsmann (una visión detallada de como funcionaron, se desarrollaron y mal funcionaron los campos de concentración y exterminio que nos permite comprender tanto su origen como fuente de trabajadores baratos para la VW y la IG Farben, BMW y muchas otras empresas hasta su ‘función’ final de servir como fabricas de armamentos con tan mala administración que las armas ahí producidas costaron as vidas de trabajadores que de soldados enemigos. Conocer estos detalles permite poner en un  marco más claro tanto el origen, como el desarrollo de los campos de exterminio y porque fueron, al mismo tiempo, tan ineficientes para todo y tan difíciles de comprender por sus víctimas.

Casi una enciclopedia de 900 páginas en las que casi día a día se documenta la Historia, el desarrollo y la evolución de este sistema bajo el gobierno nazi.

Por cierto que si a alguien le quedara alguna duda con respecto al Mufti, cabe señalar que el primer transporte masivo a un campo de exterminio se llevó a cabo el 31 de agosto de 1941 llegando los prisioneros que venían de Minsk al campo de Sachenhausen tres meses antes de la famosa reunión con el Mufti que realmente no aportó nada nuevo ni a la guerra en general ni a la situación de los judíos.

Otro punto a destacar es que de acuerdo con la versión israelí del Holocausto los judíos ‘se dejaron matar como borregos’. Para esta segunda afirmación equivocadas este libro presenta extensiva documentación que demuestra que si bien la vida en ellos era insoportable y las muertes se sumaban todos los días, en ningún caso antes de septiembre del 41 los campos fungieron como centros de destrucción masiva.

Peor aún, los primeros en morir en estos campos fueron prisioneros polacos (judíos incluidos pero no exclusivamente) y prisioneros soviéticos.

Los campos con mayor mortandad sumaban 1000 prisioneros al año o sea que si bien todos sabían de los campos, nadie se imaginó que estos pudieran convertirse en maquinas de exterminio masivo.

Más importante es subrayar la razón por la que se decidió convertir a los campos en fábricas de muerte:

Durante la guerra con Rusia Hitler declaro a sus generales que había de tener especial cuidado con los comisarios soviéticos en general pero con los judíos en particular porque eran ellos dijo Hitler, los comisarios judíos que acompañaban a las tropas soviéticas los más peligrosos enemigos del Reich, los únicos que podían levantar una muralla de resistencia contra el avance germano y así destruir su campaña.

O sea, dirían otros, que para 1941 ya le quedaba claro a Hitler – y sus generales- que la mayor resistencia a sus avances venia de partisanos, soldados y comisarios judíos que – a diferencia de la versión israelí- no solo no eran borregos sino que eran los más peligrosos enemigos de Alemania en la guerra en el Oriente europeo.

Fue este concepto de los judíos comisarios como los más peligrosos lo que llevó primero a decidir que todos los comisarios debían ser tratados como judíos y luego que todos los judíos deberían ser tratados como comisarios.

Las matanzas en realidad se iniciaron en junio de 1941, desde el momento en que las tropas alemanes iniciaron su avance hacia el Oriente y ataque tan sorpresivo que nadie estaba preparado y menos aun los civiles de lo shtetlaj europeos que fueron acribilladlos por el ejército alemán en cuanto estos llegaban a un poblado no dándoles tiempo ni de reaccionar menos aun de defenderse.