Diario Judío México - Las fuerzas de seguridad del estado españolas y tailandesas desmantelaban a principios de este mes una banda de falsificación, anunciando que pretendía proporcionar pasaportes europeos falsos a al-Qaida. Es el ejemplo más reciente del lugar privilegiado de España en el epicentro de la actividad terrorista haciendo las veces de escenario de múltiples conspiraciones y de los devastadores atentados de Madrid en marzo de 2004.

A pesar de sus esfuerzos, las autoridades estadounidenses han manifestado su inquietud – y en ocasiones su frustración — con el crecimiento del terrorismo en España, como demuestran los despachos del Departamento de Estado difundidos por Wikileaks.

“Los grupos fundamentalistas activos en España tienden a ser descentralizados, colaboran de forma improvisada y están más unidos por relaciones de parentesco, amistades y lealtad a la causa global yihadista que ninguna organización terrorista concreta”, reza un despacho diplomático de septiembre de 2005. “Mientras que los grupos radicados en España se centraron al principio en organizarse y proporcionar apoyo logístico a los fundamentalistas de otros países, se volvieron progresivamente más agresivos tras los atentados del 11 de Septiembre y las medidas policiales posteriores adoptadas por el Gobierno de España contra las células islamistas radicadas en España”.

El despacho diplomático identifica la presencia de un buen número de grupos terroristas en suelo español y más de un millar de agentes, de grupos tan diversos como el Grupo Armado argelino, la Lashkar-e-Tayyiba de Pakistán o reclutadores para la resistencia iraquí. Sucesivas oleadas de inmigración, acompañadas de la cooperación entre terroristas más allá de la lealtad a un frente concreto de la yihad global, se habrían combinado para plantear a España ciertos desafíos únicos en lo que a afrontar el terrorismo nacional se refiere.

“Muchos de los primeros islamistas que emprendieron actividades en España tenían una sólida educación y muchos ocupaban buenos puestos de trabajo y estaban considerados muy integrados en la sociedad española”, destaca el despacho diplomático. Sin embargo, cada oleada importante de inmigración transportó a un grupo terrorista nuevo a las costas españolas, en la misma medida que incrementaba la cooperación entre los terroristas de diversas nacionalidades.

Las autoridades estadounidenses recomendaron la creación de un Grupo Antiterrorista del Sur de , y un centro regional de Inteligencia en Barcelona, para hacer un mejor seguimiento a la actividad terrorista allí. Además de los atentados de Madrid en 2004, que costaron la vida a 191 personas e hirieron a casi otras 2.000, España ha frustrado planes para atentar contra la Audiencia Nacional y un atentado contra un objetivo relevante en Barcelona.

“Desafortunadamente, parece que España va a seguir siendo un frente activo en la Guerra contra el Terror algún tiempo más”, cierra el cable de septiembre de 2005.

Y el país ha servido de base de operaciones para conspiradores y financieros terroristas. Un despacho diplomático facilitado por el Departamento de Estado discute la detención en noviembre de 2001 del líder sirio de una célula de al-Qaida por parte de las autoridades españolas. Las autoridades estarían seguras de que un radical palestino y un miembro sirio de al-Qaida “jugaron un papel crítico a la hora de organizar a los exiliados sirios en España para apoyar al movimiento internacional yihadista”, apunta la información de 2005. Radicales sirios apoyaron al “movimiento yihadista internacional” y “ayudaron al desarrollo de otros grupos extremistas islámicos”.

El Grupo Islámico argelino trasladó refugiados a España incluyendo al líder de la célula argelina Mohamed Benshakria, al frente del ‘Comando Meliani’ desarticulado en . Los paquistaníes crearon redes de apoyo logístico a los terroristas de Afganistán y Cachemira, y más tarde llegaron a planear atentados como el frustrado contra el metro de Barcelona en 2008 organizado por los talibanes. La ingente inmigración marroquí “brinda reclutas extremistas islámicos en España con un amplio surtido de jóvenes alienados y pobres y fácil acceso a recursos económicos procedentes del tráfico de estupefacientes entre otras actividades ilegales”, reza el despacho. La sospecha fue confirmada por la detención en 2006 del marroquí Omar Nakcha, que encabezaba dos células de reclutamiento para al-Qaida y la resistencia iraquí.

La gestión por parte de las autoridades españolas de otro sospechoso de terrorismo en 2001 ha frustrado a las autoridades estadounidenses, afirman otras comunicaciones diplomáticas. Una, fechada en septiembre de 2006, muestra que Estados Unidos habría presionado a España para designar a un terrorista vinculado a al-Qaida que responde al nombre de Imad Eddin Barakat Yarkas a través de Naciones Unidas por su papel en los atentados del 11 de Septiembre. Yarkas, también conocido como Abú Dahdah, ya cumplía pena en una cárcel española.

“Esta [designación de Yarkas] debería ser relativamente fácil dado que ya ha sido declarado culpable de pertenencia a organización terrorista”, reza el despacho diplomático fechado en 2006. “El efecto práctico de la designación puede ser limitado dado que está en prisión, pero desde luego tendría valor simbólico”. La comunicación también señala el fracaso de España a la hora de implantar las regulaciones relativas a la financiación terrorista contenidas en su ley de actividades terroristas de 2003.

Pero la designación nunca llegó a producirse. El Tribunal Supremo español resolvió por entonces que no había pruebas admisibles suficientes revocando los cargos de conspiración para cometer asesinato presentados contra Yarkas por su implicación en los atentados del 11 de Septiembre. Estaba acusado de montar una asamblea en julio de 2001 con el principal secuestrador del 11 de Septiembre.

Una serie de comunicaciones diplomáticas fechadas en 2008 muestran que los esfuerzos estadounidenses por conseguir la designación de Yarkas continuaron.

En un encuentro mantenido en marzo de 2008 con el Secretario del Tesoro en funciones Robert Kimmitt, el Secretario de Estado español para la Seguridad Antonio Camacho decía que España había remitido la información relativa a Yarkas al Ministerio de Exteriores para su designación en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Mientras estos esfuerzos se prolongaban, El País, considerado el rotativo de referencia en España, publicaba un artículo en portada en el que afirmaba que Yarkas había financiado células terroristas desde su celda en prisión en 2006 y 2007. Las autoridades españolas restan importancia a la crónica, diciendo que probablemente era inexacta, y que la designación “no suponía una diferencia práctica”.

Un despacho diplomático de julio de 2008 destaca el potencial para presentar cargos adicionales de financiación de actividades terroristas contra Yarkas tras la crónica de El País, así como la constante frustración por la falta de actividades de España en la designación. “Es posible que desee plantear a [la Unidad de Delitos Financieros de España] SEPBLAC si existe o no, realmente, alguna investigación de las posibles actividades de Yarkas abierta. No se ha podido confirmar si existe alguna investigación a través de otros canales”, reza la comunicación. “El Consejo de Seguridad Nacional ha mostrado su interés en designar a Barakat Yarkas durante varios años, y hemos instado al gobierno español a hacerlo. Por razones aún no del todo claras para nosotros, el gobierno español ha desistido de la designación de Yarkas”.

Un último despacho fechado en marzo de 2009 detalla que los esfuerzos estadounidenses “habrían dado un giro a tenor de las alegaciones de abril de 2008 de que Yarkas estaba implicado en la financiación del terrorismo desde su celda durante 2006-07”. En el despacho, el magistrado presidente de la sala Javier Bermúdez reafirmaba que Yarkas sí se reunió con el secuestrador del 11 de Septiembre Mohammad Atta y el colaborador Ramzi Binalshibh, “justificando la sentencia original”.

Los esfuerzos repetidos por abordar la cuestión con el Ministerio del Interior español, el Ministerio de Exteriores y el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA) fueron infructuosos, dado que cada entidad culpa a las demás de no facilitar la suficiente información para actuar en consecuencia.

La sentencia de Yarkas se redujo de 27 años a 12, lo que le permitiría salir en libertad en 2013.

Más allá del caso Yarkas, los esfuerzos de lucha contra el terrorismo entre España y Estados Unidos parecen estar en forma correcta. España incrementó considerablemente su cooperación y sus actividades antiterroristas con Estados Unidos, “combatiendo el clima rico en objetivos terroristas y actividades criminales centradas en la región”, según reza el cable de octubre de 2007.

Las evaluaciones del Departamento de Estado de 2007 y 2008 demuestran que la amenaza continúa. “España sigue siendo una importante base logística y de tránsito de organizaciones terroristas que operan en Occidental”, destaca el Departamento de Estado en su Country Report on Terrorism de 2008. “Su situación geográfica, su enorme población inmigrante procedente del norte de África, y la facilidad de desplazamientos a otros países dentro de , convierten a España en la encrucijada estratégica de grupos terroristas internacionales”.

Las detenciones realizadas por España en 2008 también demuestran un incremento de la presencia vinculada a al-Qaida dentro del país. “España sigue combatiendo agresivamente a los colaboradores y los reclutadores terroristas. El Ministerio del Interior habría detenido a 65 sospechosos de terrorismo islamista. Muchos de estos particulares serían partidarios de grupos terroristas como Al Qaeda, Al Qaeda en el Magreb o el Grupo de Combate Islámico Marroquí”, dice la información de 2008.

El Country Report on Terrorism de 2009 del Departamento de Estado también identifica el constante papel capital de España como objetivo y foco del terrorismo. “El Gobierno de España y su ciudadanía reconocen que su país sigue siendo un objetivo preferente de grupos terroristas islamistas que de manera rutinaria llaman a ‘recuperar’ la Península Ibérica, la ‘liberación’ de los enclaves españoles en el norte de África de Ceuta y Melilla, y la retirada del ejército español de la fuerza multilateral en Afganistán y el Líbano”, reza la información. “En octubre, la decisión por parte de Al-Qaeda en el Magreb Islámico de bautizar como ‘al-Andalus’ a su brazo propagandístico reforzó la preocupación del Gobierno de España de que España siga siendo un objetivo preferente de Al Qaeda en el Magreb”.

FuenteElReloj.com
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Steven Emerson is considered one of the leading authorities on Islamic extremist networks, financing and operations. He serves as the Executive Director of The Investigative Project on Terrorism, one of the world's largest storehouses of archival data and intelligence on Islamic and Middle Eastern terrorist groups. Emerson and his staff frequently provide briefings to U.S. government and law enforcement agencies, members of Congress and congressional committees, and print and electronic media, both national and international. Since 9-11, Emerson has testified before and briefed Congress dozens of times on terrorist financing and operational networks of Al Qaeda, Hamas, Hezbollah, Islamic Jihad, and the rest of the worldwide Islamic militant spectrum.

Emerson is the author or co-author of six books on terrorism and national security, including:

  • Jihad Incorporated: A Guide to Militant Islam in the U.S. (Prometheus, 2006)
  • American Jihad: The Terrorists Living Among Us (The Free Press, 2002)
  • Terrorist: The Inside Story of the Highest-Ranking Iraqi Terrorist Ever to Defect to the West (Villard Books /Random House, 1991)
  • The Fall of Pan Am 103: Inside the Lockerbie Investigation (Putnam's Sons, 1990)
  • Secret Warriors: Inside the Covert Military Operations of the Reagan Era (Putnam's Sons, 1988)
  • The American House of Saud: The Secret Petrodollar Connection (Franklin Watts, 1985)

He and his organization have been quoted or profiled in hundreds of newspaper and television stories since 9-11.

Emerson launched The Investigative Project on Terrorism in late 1995, following the broadcast of his documentary film, "Jihad in America," on public television. The film exposed clandestine operations of militant Islamic terrorist groups on American soil. For the film, Emerson received numerous awards including the George Polk Award for best television documentary, one of the most prestigious awards in journalism. He also received the top prize from the Investigative Reporters and Editors Organization (IRE) for best investigative report in both print and television for the documentary. The award from IRE was the fourth he had received from that group. The documentary, which was featured on 60 Minutes, has become standard viewing for federal law enforcement and intelligence organizations.

Emerson is recognized as one of the first terrorism experts to have testified and warned about the threat of Islamic militant networks operating in the United States and their connections worldwide. In a pioneering congressional testimony delivered in 1998, he specifically warned about the threat of Osama Bin Laden's network. Nearly every one of the terrorist suspects and groups first identified in his 1994 film have been indicted, convicted, or deported since 9-11.