Diario Judío México - Sr. Director:

Alemania -curiosamente- e son los únicos países donde las comunidades judías crecen. La llegada de los judíos rusos cambió todo el panorama, en el seno de todas las congregaciones judías. También cambió la imagen que tienen los judíos del mundo de la comunidad de Alemania. Ya no dudan de su legitimidad. Saben muy bien que hay muchos judíos que viven ahí. Las instituciones alemanas no los pueden abandonar a su suerte. Por otro lado, varias organizaciones judías han abierto oficinas y financian sus proyectos culturales y religiosos con apoyos de sus fundaciones y el visto bueno oficial. Ejemplo de ello es:

LAUDER que patrocina también a la Yeshiva de Berlín, según afirmación del rabino Ehrenberg, un hombre con una barba larga blanca, con un acento idish inconfundible. Con traje negro de tres piezas -donde se divisan los Tsitsit- es el gran Rabino de Berlín y agrega: “Todos participan en la renovación de la vida judía que la inmigración rusa ha iniciado. Teníamos que abrir colegios y construir sinagogas, iniciar nuevos programas educativos e iniciar nuevas actividades culturales. En Septiembre del 2006 desde la primera vez -después del - hubo rabinos que fueron graduados en nuestra Yeshiva”.

Sobre el porvenir, el rabino Ehrenberg parecía dudoso, manifestando: “Muchos judíos de la ex-URSS, se vuelven a apropiar de su herencia cultural y religiosa, hay niños que van a las escuelas y liceos judíos, que impulsan a sus padres a reasumir su pasado. Los más viejos que se refugiaron en las comunidades reanudan su pasado histórico. Pero de aquí a algunos años, la mayor parte será perdida para el judaísmo. Se asimilaran como en todas partes del mundo”. Además agrega: “Si la comunidad logra conservar la mitad de sus miembros actuales, más de 110,000, será un gran logro. Sin embargo es una gran reivindicación de la historia, gracias a la inmigración la supervivencia de la comunidad judía de Alemania esta asegurada. Vivirá y continuará”.

En Alemania viven muchos judíos de renombre, entre ellos podemos citar a Imre Kertesz, premio Nóbel de literatura. No tenía más de quince años cuando fue deportado a Auschwitz. Su obra está dedicada a relatar su experiencias en los campos de concentración. Kertesz había declarado: “que pensaba siempre en Auschwitz cuando quería escribir un nuevo libro”. Se le preguntó… ¿Por qué había escogido la capital del tercer Reich como su patria de adopción? dijo: “Me gusta esta ciudad, me siento bien en ella; es una gran metrópoli, cosmopolita, curiosa y liberal. Es como cualquier otra ciudad europea; se parece a Nueva York, nadie le pregunta a uno de donde viene. Aquí no me siento extranjero. La admiro por su indestructible vitalidad y energía inagotable. Berlín y su prestigiosos pasado literario universal.

Kertesz, un húngaro socialista declaró: me exilié con mi lengua extranjera, aunque escriba en húngaro; el alemán es mas propicio para mi trabajo, esto no es extraño en este país. Según se sabe, es en Alemania donde sus libros han causado una fuerte impresión y reconocimiento del público. Nos dice: “Recibí muchas cartas sobre todo de lectores jóvenes. Quieren saber, me pueden seguir, tengo el sentimiento que muchos me han entendido. En Hungría, nunca fue el caso. Mis libros son percibidos como novelas extranjeras”. Y por último agrega: “La Shoa fue un tema tabú que nunca interesó al público. Aquí judío, no es una palabra denigrante, porque Berlín no esconde su pasado monstruoso. Es una buena ciudad para un escritor judío europeo, sin patria, laico y sin ideales sionistas”.

En Alemania vive también otro judío que se hizo famoso durante la revuelta estudiantil en l968 en Francia, Daniel Cohn-bendit, que le decían ” Dany el Rojo”. Él regresó a Francfort después de su expulsión del territorio francés. En su libro “El Gran Bazar” donde relata sus experiencias del mes de Mayo del 68, escribió que era hijo de inmigrantes, ni francés, ni alemán, ni judío, ni no judío. Era un excelente orador, carismático, provocador y muy vivaz, se hizo notar rápidamente y los manifestantes gritaban… “todos nosotros somos judíos alemanes”. Daniel no se sentía ni particularmente judío, ni especialmente alemán- dijo. Según agrega, “esto fue un momento mágico, y creó un gran impacto en la historia de la diáspora; la juventud me identificaba como judío alemán, porque sentían que era símbolo de los oprimidos. Expresaban su gran solidaridad y protestaban mi expulsión por las autoridades francesas y mi marginación por los comunistas que me odiaban”.

Hay muchos judíos que viven en Alemania, que se hicieron famosos. En realidad hay alrededor de 200,000 que viven en Alemania actualmente; el 50% esta registrado en las comunidades -como lo mencionó el rabino-, el resto son los que salieron de la ex-unión soviética atraídos por el auge económico de Alemania, y por los beneficios que su nacionalidad judía les otorgaba como refugiados. Muchos de ellos eran parejas asimiladas, cuyos cónyuges no eran judíos, y después de vivir aislados del judaísmo se habían olvidado de sus raíces.

Sin embargo y a pesar de la atracción de la nueva Alemania, la mayoría de ellos -no menos del 70%- siguen desempleados y viven a costa del gobierno que les dio refugio. Muchos son profesionistas, ingenieros, músicos, técnicos economistas, o maestros de educación superior, que no han encontrado trabajo. Sobre todo las mujeres, tuvieron que aceptar puestos inferiores a su nivel de calificación. En Berlín, no es raro encontrar un chofer de taxi que fue ingeniero en la industria pesada soviética.

Desconcertados por las dificultades insospechadas para su integración, se dirigieron a las pequeñas comunidades judías para encontrar un poco de apoyo. Una ayuda sicológica y financiera que no tiene posibilidades de proveerles del todo.

Durante la Shoa,
Hitler había declarado a Alemania
“libre de Judíos”.
Sesenta años después,
la comunidad judía vuelve
a florecer en Alemania;
y por extraño que esto sea,
el gobierno alemán le dio refugio
y la sostiene económicamente.

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