Diario Judío México - Por su interés, traducimos buena parte del artículo que con el título de “How Baghdadi’s Death Reveals Trump’s Clever Syria Strategy” (“La muerte de Bagdadi revela lo inteligente de la estrategia de Trump”), ha publicado el analista Joseph Klein en Frontpage Magazine.

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Según la opinión general, la decisión del presidente Trump de retirar las tropas norteamericanas del noreste de abrió la puerta a la resurección del ISIS. “Que nadie se confunda, el presidente Trump ignora, para nuestro propio peligro, la amenaza para la seguridad nacional que representa el ISIS”, dijo la semana pasada Bob Menendez, el demócrata de más alto rango del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Qué estúpidos parecen el senador Menendez y sus colegas luego de que el presidente Trump anunciara el domingo que un raid de las fuerzas especiales que aprobó y monitoreó personalmente resultó en la cobarde muerte de Abubaker al Bagdadi, el líder del ISIS.

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Muchos de los críticos denunciaron que la retirada (…) de tropas de la zona de la frontera turco- en la que los sirios han venido viviendo bajo la protección de EEUU fue un regalo para el ISIS. La exitosa operación contra Al Bagdadi habla por sí misma, y se ha producido sólo unos meses después de la erradicación de su sedicente caifato.

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Pese al malestar kurdo con la decisión del presidente Trump de retirar las tropas y la resultante operación turca que expulsó a los propios de un territorio que controlaban en el lado sirio de la frontera [con ], “oficiales de inteligencia en y en Irak contribuyeron a localizar el objetivo del raid”, según el New York Times, que cita a un funcionario norteamericano de alto rango. Resulta obvio, pues, que la alianza kurdo-americana no está irreparablemente rota cuando hay intereses comunes en juego, como la destrucción del ISIS.

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Como ha demostrado la misión contra Al Bagdadi, las informaciones sobre la defunción de la primacía norteamericana en la región se han revelado prematuras. Los siguen siendo perfectamente capaces de hacer uso de sus grandes capacidades militares y de inteligencia para alcanzar objetivos relacionados con su seguridad nacional.

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La exitosa operación para acabar con Abubaker al Bagdadi es una prueba contundente del predominio de EEUU en Oriente Medio cuando sus intereses estratégicos de seguridad están en juego.