La mayor parte de la población de , 98.0% de un total de 12 millones, son musulmanes, empero, ha existido una población judía en el sur de la Isla de Gerba durante más de 2,000 años. Según cuenta la leyenda, varias familias judías cruzaron el mar Mediterráneo poco después de la destrucción del Templo de Salomón, hace más de 2,500 años y se instalaron en la isla tuneana de Yerba, con ellos llevaban una piedra o una puerta –hay diferentes versiones – del templo; sobre ella construyeron una sinagoga, la Ghriba, que se ha convertido en lugar de peregrinaje anual para cientos de judíos de origen tuneano distribuidos por todo el mundo. En el recinto adyacente, varias mujeres ataviadas con vestidos tradicionales se esmeran en escribir sin dos huevos duros sus peticiones a la Ghriba.

La fiesta de la Ghriba es una celebración reciente, de hace décadas, y es sobretodo una expresión de nostalgia de los judíos tunecinos. Se estima que más de 600 judíos vienen del extranjero cada año para sumarse a los 1,200 que residen en Yerba.

Como en el resto de los países árabes, en se produjo un importante éxodo influido por violentos conflictos en el Oriente próximo.

En todo el norte de África, se estima que en el presente quedan 4,200 judíos de una población de más de 600,000 en los años cuarenta. En son poco más de 1,500, respecto a los más de 100,000 de hace siete décadas.

En Yerba, el acoso de los musulmanes fue de menor intensidad, al principio, en relación a sus correligionarios del norte del país. En Túnez (capital) existen algunos matrimonios mixtos sobretodo entre intelectuales, pero no en la isla.

En el barrio judío, la Hara Kabira, sus fachadas están decoradas con dibujos de peces y de la Menorá (el candelabro judío); a 90 km se encuentra Ben Guardane, la ciudad que decenas de combatientes terroristas del Estado Islámico intentaron asaltarlo en el pasado reciente. Existen riesgos de nuevos atentados por parte del Estado Islámico, empero, “no son mayores que en otros lugares como Francia, pero de aquí ya no nos mueve nadie”, comenta Roger Bismouth, nonagenario empresario que desde hace décadas ejerce la presidencia de la comunidad judía de Túnez.

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De nacionalidad mexicana, estudió Economía en el ITAM, logrando además una maestría en la Universidad Hebrea de Jerusalem y diplomados en el Instituto Español de Turismo así como en el Británico. También ha realizado estudios sobre comercio internacional en Holanda.

Pertenece y es reconocido por varios institutos y universidades importantes de México y el extranjero y su incursión en las letras inició en temas económicos y finanzas en el periódico Financiero y la revista ANIERM. Por muchos años ha sido colaborador de "Foro" y asesor de varias compañías. Sobre las materias que domina, sigue dando conferencias en planteles y universidades.