La Cuestión judía. Antonio Escudero Ríos conversa con Daniel Ajzen, Director de DiarioJudio.com

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1.- ¿Le parece contradictorio que un pueblo tan definido como el judío se haya constituido sobre unos caminos hechos al andar?

Primero no creo que haya ningún camino predefinido pero más importante es que aun cuando lo hubiera, la interacción (positiva y negativa) con otros pueblos, culturas y ahora naciones obligan a todos a crear los caminos al andar.

Más hoy, cuando la comunicación, los efectos de un acto terrorista, de un cambio de política o simplemente un cambio de gobierno en cualquier parte del mundo puede afectar – como piezas de domino- a tantos otros componentes de la raza humana no hay, creo yo, posibilidad alguna de seguir un camino pre-establecido si es que lo hubiera ni por parte de los judíos ni de cualquier otro grupo humano ya que, como sabiamente dice el dicho en Yiddish: El humano dispone y Dios se ríe.

2.- Teniendo en cuenta que no hay pueblo como el judío que se haya constituido sobre las Escrituras como ley y mandato divino, ¿serían los profetas los primeros constructores de la Historia –tal como la entendemos–no solo empujada desde atrás, sino reclamada desde delante, desde el futuro?

Si queremos tomar como cierta la afirmación de la entrega de las escrituras por Dios el único constructor de la Historia seria el mismo.


Si queremos considerar las escrituras como obra humana entonces sí, los primeros escritores de esta Historia (ojo, que hay muchas más y muy diversas) serían los profetas.

3.- Parece que el pueblo judío, más que la reivindicación de un espacio, ha estado buscando el tiempo, su tiempo, su historia, ¿es también ése su parecer?

El pueblo judío ha tenido sus tiempos y sus espacios y seguirá teniéndolos. Hoy, como consecuencia de la ideología nacionalista unicultural (que se apoderó del mundo desde principios del Siglo XX y que destruyo y sustituyo a las naciones/imperios previos donde cada una era multi-culturales, multiétnicos, multilingüísticos) no ha quedado más remedio que crear y rebuscar una imagen nacionalista que nos haga “igual a los demás” lo cual corrobora la respuesta a su primera pregunta o sea, no buscamos, vivimos, creamos, reaccionamos y cada momento de los últimos 5 mil y pico de años ha sido nuestra Historia, nuestro espacio y nuestro tiempo los cuales compartimos con quienes coincidan con nosotros en cada lugar y momento.

4.- ¿No cree que la historia, en el caso de los judíos, más que una historia basada en el progreso es una historia sagrada, es una historia ucrónica de la divinidad en los hombres, de la palabra de Dios hecha escritura, una y otra vez?

Quisiera creerlo pero si ser una historia sagrada significa sufrir – y compartir con otros pueblos en su momento- las matanzas en España, las de Alemania, Ucrania, Polonia, Rusia y nuevamente Alemania entonces habría que afirmar que la historia “sagrada” es además de sangrienta muy parecida a la de otros pueblos, lo cual los haría también sagrados a ellos lo cual coincide con el principio talmúdico de considerar a TODOS los hombres como descendientes de Adán, y a CADA UNO un ser a imagen y semejanza de un Dios Universal que reconoce a todos por sus actos, no por sus creencias.

Ser judío no garantiza ni en el extremo más extremo de la religión judía un lugar en ningún paraíso. Ser justo -sea quien sea- si lo hace.

5.- ¿Cómo se combina según usted la depurada individualidad judía con el sentimiento de colectividad de este pueblo?

Como dije anteriormente, si el judío considera que cada persona (judía o no judía) está hecha a semejanza de Dios y es igualmente sagrada y que su trascendencia radica no en sus creencias sino en sus actos queda claro que todos seremos juzgados -uno por uno y por separado- en función a lo que hacemos como individuos nunca como pueblo o tribu o grupo.

Por otro lado, ante la necesidad de poder ser libre en esa concepción del humano en una sociedad limitada por creencias de los otros grupos no nos queda más que funcionar como grupo para nuestra retroalimentación y protección.

En algunas sociedades donde la presión externa no es extrema nuestros lazos como grupo se resquebrajan y debilitan como lo demuestra la experiencia francesa y más aun la norteamericana del siglo actual donde el factor de responsabilidad personal que es central en el judaísmo reemplaza el de pertenencia a la comunidad en cualquiera de sus formas formales.

6.- Hay una ambivalencia contradictoria entre las gentes respecto al judío. Por una parte es un pueblo respetado y temido, por otra parte hay una actitud de rechazo hacia él, que se manifiesta en expresiones populares y despectivas, por ejemplo «perro judío», «hacer una judiada», «ser un fariseo», etcétera. ¿Qué opina de ello?

Que es normal que así sea en una sociedad prejuiciada que no ha logrado superar sus instintos animales pero ojo, si bien es cierto que la actitud antijudía conocida como antisemitismo es común a las naciones occidentales (léase cristianas) esto se debe no tanto al judío mismo sino al cristiano que, para justificar su fe, siempre ha tenido al necesidad de destruir, “convertir”, salvar” a los demás so pena de muerte para los que no quieran ser salvados.

Debido a que estamos presentes simultáneamente en diversas naciones y que hemos servido -por nuestra habilidad de leer- de alguna manera de receptáculo de la cultura nos hemos convertido también en sus transmisores aun cuando a veces, hemos quedado aislados (como libros viejos en una biblioteca no visitada por nadie) en el proceso de desarrollo para reincorporarnos al mismo cuando los muros que lo impiden se derrumban, volver a absorber lo que sucede, incorporarlo, grabarlo, transmitirlo, recrearlo y volver a servir de “memoria” histórica en épocas de crisis.

Por otro lado, nuestra insistencia en una vida “ética” basada en los 10 mandamientos (que muchos de entre nosotros no respetamos) nos proyecta negativamente en la mente de otros. Por ejemplo, cuando señalamos y condenamos la corrupción de los gobernantes y su abuso del poder (muchas veces con el mismo ímpetu con el que los profetas acusaban a los reyes judíos de estos mismos vicios) y cuando somos los únicos que osamos levantar la voz (y peor aún muchas veces la mano en una lucha por la justicia) es fácil comprender el horror, el disgusto que esas elites sienten por nosotros y la manera como lo oponen y transmiten siendo más fácil para controlar a los pueblos tener un enemigo “común”, “siempre presente” que se graba en la mente popular como el enemigo interno (que si supieran sabrían que es enemigo de sus enemigos o sea de sus malos gobernantes y noblezas tan poco noble) del que hay que defenderse a toda costa entregando sus derechos y libertades a unos cuantos a cambio de la “protección” de sus vidas.

7.- Existe una penetración de lo judío en lo sagrado –incluso en el pensamiento de sus pronombres más modernos y racionalistas– como temor de Dios, como acatamiento del mandato divino, como escritura sagrada. Es curiosa, ¿no cree? Esa mezcla entre racionalismo científico y acatamiento de la divinidad.

A la luz de las respuestas anteriores esta mezcla entre racionalismo y divinidad ya no resulta, espero, contradictoria.

El judaísmo no tiene dogmas y menos aun dogmas compartidos por todos los judíos.

El judaísmo no tiene “gran Rabino” ni Pastor central por más que los israelís contemporáneos traten de inventárselo. Ser judío es factible siendo ortodoxo o secular y precisamente ese es el gran “peligro” que el judaísmo representa para las elites abusivas tanto civiles como clericales: Si los judíos nos tomamos el derecho de cuestionar, juzgar y dictaminar sobre los actos – o ausencia- divina en la Historia Humana como no juzgar a los humanos que son quienes realmente la hacen.

Hay quien ve en Auschwitz la mano de Dios. Hay quien ve ahí mismo su ausencia y hay quien ve en el mismo evento la necesidad de imbuir algún principio moral al comportamiento humano porque sin él nos destruiríamos totalmente como lo demuestra la experiencia misma de Auschwitz y porque aun dentro del infierno, brillaron destellos de humanidad inesperados.

Así mientras el racionalismo explica ( o trata de explicar) el fenómeno de Auschwitz y lo que representa para el futuro con una explicación totalmente fallida porque el resto de la humanidad ve en Auschwitz un asunto judeo-alemán y no como debería, un asunto humanidad vs bestialidad; sobrevivencia de las buenas intenciones vs dominio del utilitarismo donde el humano es solo un ingrediente más del proceso económico, el religioso busca – y a veces encuentra – a un Dios cuya divinidad es difícil de entender en este contexto.

 

Daniel Ajzen es Director de DiarioJudio.com. Como reportero ha escrito para los principales diarios de México, incluyendo Excelsior, Novedades, UnoMasUno y las principales revistas mexicanas. Sus reportajes internacionales han sido reproducidos por O Globo en Brasil y La Nación en Argentina. En televisión, fué reportero para 60 Minutos y Hoy Domingo, condujo su propio programa y ha producido incontables programas de radio y televisión con gran éxito. Para leer más oprima aquí.

Acerca de Antonio Escudero Ríos

Nació en 1944 en Quintana de la Serena, Badajoz. Hizo las carreras de Filosofía y Publicidad en Madrid en donde reside desde 1960. Es editor literario e investigador de Judaica. Ha realizado ediciones facsimilares de la Guía de los Perplejos, el Cuzarí y de la obra de Isaac Cardoso. Dirigió las Jornadas Extremeñas de Estudios Judaicos en Hervás, en 1995, con Haim Beinart. Fue Director de las Actas del mencionado Congreso, publicadas en 1996. Colaborador en las revistas judías Raíces, Los Muestros, Maguem y Foro de la vida judía en el mundo, entre otras publicaciones. Creador, junto a otros entusiastas, de la Orden Nueva de Toledo, Fraternidad dedicada a la defensa plural de Israel y el Líbano cristiano, así como combatir el antisemitismo. Ha plantado miles de árboles, y construido, con Don Jaime Botella Pradillo, un jardín dedicado a los Justos de las Naciones en Las Navas del Marqués, en tierras de Castilla.

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