A muchos les resulta sorpresivo el darse cuenta de la casi infinita capacidad de soportar el dolor y los tiempos difíciles que tenemos.

¡Estoy harta! Es una constante que me repite la gente todo el día, todos los días, en todas sus formas. “Fíjate que ahora…” es el inicio de la respuesta cuando les pregunto: ¿cómo estás, cómo va tu asunto? Cuál si fuera en automático se pasa a un nivel mayor de sufrimiento sobre hechos que en el extremo nos son ajenos a todos.

Cual si fuésemos insaciables a las penas y dolores nos regodeamos, nos revolcamos emocionalmente en todas esas cosas que consideramos que los demás nos hacen a sabiendas de que nos dañarán y nos desubicarán.

Ese es el principio del error, admitir que somos vulnerables e inertes hacia lo que nos provocan y a las trampas que ello conlleva.

El primer secreto parte de llegar a la saciedad del dolor, tocar fondo ahora mismo en busca de recuperarnos, en tener la capacidad de reconstruirnos y reinventarnos rápidamente.

Para salir de un pozo, de una alberca a la que nos hemos tirado desde un trampolín, es más fácil nadar hacia el fondo, impulsarnos con toda la fuerza que seamos capaces en él para llegar a la superficie en el menor tiempo posible; nadar con fuerza en el ascenso.

A la saciedad descrita le sigue la plenitud, experimentar que somos capaces de amar, de ser conscientes, de evolucionar, de crecer, de desarrollarnos.

Otro secreto es trabajar con tenacidad y con orden en elevar nuestro estado de conciencia y nuestras vibraciones hacia el universo y hacia lo que este nos puede aportar.

El cambio profundo se encuentra escondido y empolvado en nuestro subconsciente. Evitar el pasado y sus ataduras, tener como primer plano nuestro aquí y ahora es la ruta de la plenitud, de la sanación.

La plenitud requiere trabajo y esfuerzo; de perder el miedo hacia nuestras viejas consideraciones que etiquetan; tirar de una vez por todas, el temor a movernos, la pereza a limpiar la casa de las emociones; saber que el pasado es sólo una experiencia, viajar por la ruta de la autocrítica y de la duda.

La plenitud nos hace libres, depende de nosotros, de nuestra voluntad y de los méritos que se merezca la tarea empeñada al buscarla.

Aquí y ahora tienes derecho a ella, a la paz y al maravilloso futuro que sueñas, que es tu presente hoy.
Sólo por hoy deja a tu víctima en el cajón antes de salir de casa, las etiquetas impiden avanzar y nos dejan en un profundo letargo.

Quejarse continuamente en un desgaste de energía enorme. Conquista tus miedos y observa detenidamente como solemos vivir en escasez más que en plenitud, te llegará más de lo mismo.

¿A quién va dirigido tu papel de víctima?
¿Te tiras al suelo para que te levanten?
Si fue difícil obtener alguno de tus éxitos ¿por qué dejas de disfrutarlo?

Twitter@TerryGuindi
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Escritora y conferenciante nacida en la Ciudad de México se ha especializado en el apasionante tema de la Ley de Atracción.

Ha realizado múltiples estudios y posgrados relacionados con el crecimiento personal y colectivo.

Es Directora y Presidenta de Realízate, compañía que fundó en 2004 la cual se especializa en impartir conferencias acerca de la Ley de Atracción, La Palabra es Mágica y La Varita Mágica.

Ha trabajado con reconocidas empresas nacionales e internacionales, tanto públicas como privadas.

Como escritora publicó su primera novela "Así…no se vale" en 1998 y la segunda "Por mí, por mi casa y por lo que me espera…" en 2005. Su tercer libro "Los secretos detrás del secreto" se publicó en junio del 2008 siendo hoy un bestseller. Presentó con gran éxito en la FIL Guadalajara, diciembre 2011 su cuarto libro "¿Qué tan valiente eres para ser feliz?".