La Gran Sinagoga se alza majestuosamente en el centro de la ciudad de Pilsen desde hace 125 años.

El aspecto actual de la sinagoga, que debe su mérito a una detallada rehabilitación, oculta turbulentos sucesos históricos que la marcaron. El fotógrafo Radek Kodera, quien tomó parte en la revitalización del edificio, salvándolo de un dramático deterioro, documentó su evolución. Kodera resumió los cambios históricos que experimentó el edificio a lo largo del siglo XX.

“Esa sinagoga pasó por una evolución que se compagina con la historia de la comunidad judía de Pilsen, de la República Checa y de toda Europa Central. Si en la época de la Primera República, es decir entre 1918 y 1938, en la sinagoga se solían reunir entre 2500 y 3000 miembros de la comunidad judía, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando casi toda la comunidad fue liquidada, quedaban solo decenas de personas”. 

Foto: Ondřej TomšůFoto: Ondřej Tomšů

En esa época la sinagoga sufrió grandes deterioros, pero gracias a la transición de Checoslovaquia hacia un sistema democrático en 1989, el Estado tomó respecto al edificio una actitud positiva. En los años 90, la sinagoga fue proclamada Monumento Cultural de la República Checa. Más tarde, de 1995 a 1998, el edificio pasó por una gran reparación que, sin embargo, no fue definitiva. Radek Kodera explicó qué dificultades conllevó la restauración del edificio devastado.

“La reconstrucción fue complicada sobre todo debido a que la sinagoga es enorme. Cuenta con dos torres, su planta baja es como la de una basílica de tres naves. Es una construcción monumental”. 

Una de las desventajas de la restauración es, según Kodera, el hecho de que durante los arreglos, fueron reparadas partes del edificio que hoy tendrían valor histórico testimonial.

Foto: Ondřej TomšůFoto: Ondřej Tomšů

“Debido a su ubicación la sinagoga está muy expuesta y desde mayo de 1945 estuvo marcada por la guerra. Cuando el Ejército estadounidense estaba liberando la ciudad de Pilsen, los vehículos más importantes pasaban por la calle. Y en las torres de la sinagoga estaban ocultos francotiradores alemanes, quienes empezaron a disparar. Los estadounidenses respondieron de igual manera. Hasta el momento de la reconstrucción el edificio estaba marcado por los disparos, y desde mi punto de vista es una gran pena que no se hayan conservado”. 

Las fotografías de Radek Kodera, que documentan los cambios del edificio, fueron expuestas en 1998 tras la finalización de los trabajos de la primera restauración.

VIARadio Praha

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