La de los judíos de Catalunya en 140

Sinagogas, baños rituales, escuelas, panaderías, mataderos, bodegas, cementerios… pero también impuestos, colectas, alborotos, persecuciones, prohibiciones, restricciones … fue tierra de acogida de judíos, pero su está llena de episodios de humillación y discriminación.

Una de las ventajas de contar la a través de los y los gráficos es que se pueden visualizar un montón de datos sin tener que recurrir páginas y páginas de libros y artículos de investigación: “Para hacer un mapa, la información debe ser muy detallada y exacta. hemos hecho un vaciado bibliográfico ingente para no dejarnos ni un call ni un cementerio, y hemos tenido que desplegar un radar ancho para no perdernos ninguna publicación “, explica Manuel Forcano, especialista en la de los judíos de que firma, con Víctor Hurtado, Atlas de de los judíos de  (Rafael Dalmau Editor). “Explicar la presencia de judíos en a través de es una manera de democratizar los datos que están consignados en los artículos académicos”, añade Forcano.

El libro reúne 140 y más de 30 tablas gráficas que constatan la presencia de comunidades judías prácticamente toda la catalana a lo largo de veinte siglos. Por ejemplo, en los siglos XIII y XIV había presencia judía en todas las comarcas, excepto el Valle de Aran. En el mapa, Forcano y Hurtado sitúan aljamas, núcleos o grupos en un total de 151 poblaciones: desde Salses (Rosellón) hasta Ulldecona (Montsià). “Los judíos no fueron nunca más del 10% de la población, pero siempre fueron y eran partes”, dice Forcano. El atlas, sin embargo, también demuestra que desde siempre, y exceptuando la época de dominio musulmán, se les persiguió: “Hay muchos truculentos, de ataques, de obligaciones y esclavitud, pero esta es la los judíos en nuestro país “, recuerda Forcano.

La expulsión de judíos más antigua de Roma está documentada en el año 139 aC y, más tarde, durante el reinado del emperador Tiberio, en el siglo I, se aplicó una dura política antijudía que seguramente causó la emigración hacia Hispania de algunos judíos romanos. “En cuanto a los judíos en Roma, su número había crecido tanto que no habría sido posible eliminarlos de la ciudad sin provocar una revuelta”, escribió Dión Casio (s. II-III) en Historia romana . Sin embargo, no hay documentación que permita afirmar categóricamente en qué momento llegaron los primeros judíos. “Sólo tenemos noticias indirectos, pero tenemos patrimonio, tales como monedas judías de época romana, lápidas y ánforas, que nos permiten suponer que ya había presencia judía durante el Bajo Imperio Romano”, explica Forcano.

La legislación contra los judíos es muy antigua: en el siglo IV se prohibía el matrimonio de chicas cristianas con judíos, el adulterio de hombres cristianos con mujeres judías, o compartir comidas. Y todo ello se agravó con la legislación de los reyes visigodos. Uno de los más duros fue Recesvinto (649-672): “Denuncio la vida y las costumbres de los judíos, la pestilencia contagiosa de los que mancha las tierras de mis dominios”, dejó escrito el rey visigodo. Los castigos se fueron endureciendo: la circuncisión era castigada con la amputación del pene. A las mujeres se las castigaba con la amputación de la nariz. Y blasfemar contra Cristo o la Iglesia podía conllevar desde latigazos hasta el despojo de los bienes o el exilio.

La paz llega con la conquista musulmana

La entrada de los en la Península Ibérica el 711 supuso una época de tolerancia. “Fue un período de paz y de integración. Los judíos hicieron el servicio militar por primera vez, lo cual quería decir que se confiaba militarmente en ellos. Es entonces que salieron las grandes figuras del medieval y se creó el mito de “, detalla Forcano.

Una calle de la judería de Girona DAVID BORRAT

Pero en los siglos XII y XIII todo se torció y fueron surgiendo las restricciones como la prohibición de vivir y convivir con cristianos, la obligación de destruir o censurar los libros judíos o la obligación de vestir marcas distintivas discriminatorias. Los mapas también permiten constatar que no en todas partes había la misma intolerancia: hay asentamientos en 150 villas pero sólo 50 callos; por tanto, en un centenar de poblaciones judíos y cristianos vivían mezclados. Por ejemplo, en Banyoles había una importante presencia judía pero no había ningún call.

“Hubo presencia de comunidades judías desde la más remota antigüedad hasta 1492 sin prácticamente interrupciones. Después o los judíos se fueron o se convirtieron, la mayoría de veces de manera poco sincera, forzada y falsa”, asegura Forcano. Durante un tiempo la judaización sobrevivió de forma clandestina. “Nosotros somos herederos de esta sociedad conversación. Tenemos muchas peculiaridades que lo demuestran, como la obsesión por comer cerdo o hacer la matanza en comunidad para demostrar la conversión, o el hecho de regalar perejil”, resume Forcano. El libro se cierra con el antijudaísmo del franquismo y los judíos en democracia.

FuenteEsefarad

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