Sr. Lector: ¿Ud. alguna vez se imaginó que un gobernante latinoamericano pudiera leer la Torá en su idioma original?
¿Que esta misma persona pudiera traducir textos del hebreo?
¿Que hasta compartiera un Cabalat Shabat en el Muro Occidental?
¿Que un rabino fuera uno de los que hiciera una de las primeras biografías del gobernante?

Todo esto y muchos hechos más fueron protagonizados por el gobernante americano más importante del siglo XIX, el emperador Pedro II del Brasil (nacido en 1825 en Río de Janeiro y fallecido en París en 1891). Reinó durante 58 años el Brasil (en la primera época con un regente y a partir de 1841 en forma directa).

Mientras en el siglo XIX casi todos los estados latinoamericanos se fraccionaban, en cambio el Brasil se expandía constantemente, en parte, gracias al gobierno de Pedro II. La lo recuerda por haber sido aliado de Bartolomé Mitre en la sangrienta Guerra del Paraguay.

Su reinado fue de corte liberal con libertad de prensa y económica en una sociedad muy abierta para la época.

Recientes investigaciones han profundizado sobre el interés del rey por la cultura judía.(*) Las causas de esta admiración por lo judaico no las dejó explicitadas en ninguna parte.

Cabría preguntarse el por qué se comprometió tanto en la cultura hebraica si en aquella época la comunidad judía era muy pequeña (hacia 1872 la comunidad judía era de unas 2309 personas sobre un total de 10.000.000 de brasileños).

Quizás se explica su interés por el judaísmo por ser un gran lector del Libro de los Libros. Escribió en su propio diario personal: “Estudié la Biblia cuando pude, amo la Biblia, leo todos los días y cuando más leo más la amo”.

Otra explicación puede ser que por causas inherentes a su propia vida —sus padres lo abandonaron cuando tenía cinco años—, se dedicó a los libros, a los idiomas y a la cultura en general.

Cabe recordar que tuvo contacto con lo más alto de la cultura europea de la época: fue amigo de Richard Wagner, Luís Pasteur y otros. Entre los diversos estudiosos de la época que lo admiraban podemos citar a Charles Darwin, Víctor Hugo, Friedrich Nietzsche, etc.

Hablaba francés, inglés, italiano, griego, árabe, sanscrito, lengua tupí y el hebreo “que era su idioma predilecto”. (Según Sonia Sales.)
Aun después de abdicar siguió estudiando hebreo; su maestro de hebreo Christian Seybold lo acompañó al exilio.

Visitó varias sinagogas. En la de San Francisco (Estados Unidos) pidió leer la Torá en hebreo; lo mismo ocurrió en las de Bruselas y Londres.
En Viena visitó el Instituto Israelita para Ciegos. Incluso participó en las oraciones del Cabalat Shabat en el Muro Occidental de Jerusalén.

Pedro II tradujo al francés muchos textos hebreos: una gramática, la conocida canción Jag Gadía (del Pésaj) y antiguos cantos de Brit Milá y Purim. Al respecto decía un comentarista de la época: “Ninguno de nosotros, hombres de letras tuvo la idea de salvar del olvido estas piezas del folklore judaico, hasta que un emperador brasileño las recopiló, las interpretó, las tradujo y las publicó, con total fidelidad a los originales”.

Un biógrafo señaló el interés por la lengua hebrea (Ephraim Deyanard): “Su Majestad se destacó y grabó su nombre en letras luminosas en la y el corazón del pueblo del Dios de Abraham…”.
“Decenas de miles de hijos de Israel recordarán a Su Majestad (Pedro II) por la gran honra que le confirió a este antiguo pueblo al haber estudiado su lengua”.

Cerraremos con las palabras escritas por su biógrafo, el rabino B. Mosse, que resalta no sólo el conocimiento de la lengua sino también su interés por la suerte del pueblo judío:”(Pedro II era) un conocedor a fondo del hebreo. Ciertamente, hablaba más fluido la lengua que muchos hijos de Israel. No solamente amaba nuestra lengua, nos amaba a nosotros, elogiaba las virtudes de nuestro pueblo y se indignaba con el antisemitismo”.

En conclusión: hemos explorado algunas de las hipótesis sobre las causas de su increíble interés por la cultura judía. El tema no está cerrado y espera nuevas investigaciones.

(*) Entre otras obras: Sonia Sales: “D. Pedro II e seus amigos judeus”. Goiania, 2011.

1 COMENTARIO

  1. Nada de eso sabia y realmente considero que muy pocos deben saberlo. Agradezco al autor y a Diariojudio.com la publicación de la nota. Es lamentable que hoy en día la política hace que muchos prefieran solo resaltar lo que esta en contra del Estado de Israel en particular o el judaísmo en general.
    En realidad se esta desligitimizando el concepto de pueblo judío y se esta generalizando la idea que los judíos son una religión. Como dice el texto Un biógrafo señaló el interés por la lengua hebrea (Ephraim Deyanard): “Su Majestad se destacó y grabó su nombre en letras luminosas en la historia y el corazón del pueblo del Dios de Abraham…”. El pueblo de Abraham, para mi es una cosa, el pueblo del Dios de Abraham para mi es otra.
    Dificil? sin duda Pueblo judio, Estado judio, Religion judia. Es todo lo mismo?

Deja tu Comentario

A excepción de tu nombre y tu correo electrónico tus datos personales no serán visibles y son opcionales, pero nos ayudan a conocer mejor a nuestro público lector

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anteriorLa bandeja de plástico (Fast Jews)
Artículo siguienteCADENA presente en Turkana
Mario Eduardo Cohen, escritor e investigador, nació en Rosario (Provincia de Santa Fe, Argentina), padre de una hija, Corina, es Profesor de Historia (egresado del Instituto Nacional del Profesorado), conferencista y organizador de congresos, simposios y encuentros nacionales e internacionales sobre temas históricos y del pensamiento. Se ha especializado en Historia Judía, demografía y en Cultura Sefardí. Es además, Contador Público (egresado de la Universidad de Buenos Aires) y asesor de empresas. Es autor de varios libros en materia impositiva y contable Fue distinguido -en 1994- por el Rey Juan Carlos I de España con la Orden del Mérito Civil en reconocimiento a su actividad en pos de la investigación y la divulgación de la cultura sefardí. Autor del libro "América Colonial Judía" editado en abril de 2000. Presidente del CIDICSEF - Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefaradí-, del que es miembro desde 1977, ha dirigido 15 volúmenes de la publicación académica "Sefárdica" que edita la mencionada institución. Fue, en 1992 el Director General de Encuentro Internacional "Cinco Siglos de Presencia Judía en América" y otros simposios internacionales. Además fue invitado a exponer en varios Congresos de EE.UU. en 3 oportunidades, España e Israel. Es colaborador permanente del matutino "La Nación" de Buenos Aires en temas judaicos. Sus ponencias fueron publicadas en la Argentina, Venezuela, los Estados Unidos, Israel, España y Holanda. Ha sido curador de varias exposiciones relacionadas con sobre temas judaicos, las que fueron presentadas en distintas ciudades latinoamericanas y en los Estados Unidos. (ver www.maimonides800.org.ar) Fue, además, Director Ejecutivo del ICAI (Instituto Cultural Argentino Israelí) y de FeSeLa (Federación Sefaradí Latinoamericana). Asimismo es autor del libro y el vídeo "Al Encuentro de la Novia" (programa multimedial sobre el Shabat y su práctica en el hogar).También ha dirigido y redactado los CD Rom Educativos Mekorot-Fuentes ll y Jaguim-Festividades.