Este es el artículo 13 de 24 en la serie La judía de Montevideo

Diario Judío México -

Asunto: Viaje

Querido Augusto:

Hoy fui a tomar el té con mis amigas. Con ellas no tenemos secretos y somos todas muy distintas, ellas me dicen “Vos sos la intelectual, vos sos la inteligente”, si supieran que a mi me habría encantado no ser torpe para los deportes, yo miraba a María Eugenia hacer las series de gimnasia olímpica, y quería tanto poder hacer algo como eso y no estaba ni cerca…

Yo toda emocionada, le conté a María Eugenia que estoy saliendo con un escritor, le dije que tenés un nombre tan lindo como para ¡contarlo!, ¡cantarlo! y ¡gritarlo! Me preguntó cuántos años tenés y (no te rías) ¡si ya hicimos el amor! Automáticamente le respondí: ¡Obvio! María Eugenia quedó lívida.

Es que no entiende este tipo de relaciones. Igual no me dijo nada. Para comprender esto mejor, María Eugenia estuvo quince años ennoviada, pero se casó virgen, entonces el novio tenía “permiso” para tener sexo. ¡Nosotras nos queríamos matar! Ella nos decía: “Es que él tiene sus necesidades, tiene que hacer sus cosas”. Y yo pensaba.

“¿Y nosotras no tenemos necesidades? ” Pero hay temas que no se pueden tratar porque las personas tienen ideas diametralmente opuestas, y ninguna va abandonar su punto de vista.

María Eugenia me contestó que como no le dije nada pensó que lo nuestro era más “espiritual”. No entendía. No pretendo que lo haga. Le dije que ¡no me iba a casar contigo! Y lo cierto es que María Eugenia no entiende que las personas que tienen relaciones sexuales pueden no querer casarse. No hay caso.

Pero lo que te quiero contar es de qué conversamos. Le pregunté si me podía ayudar y enseñarme un poco de cristianismo, sobre todo de la Virgen del Carmen. Y entonces me preguntó si me iba a convertir. Le expliqué que no se trataba de eso, que como tú sos católico, yo quiero entenderte, y para eso quería tener una idea de tu pasión. Le dije que yo soy la primer mujer judía con que tú salís.

Augusto, estoy armando tu “antes-de-conocerme” en parte a través de los registros que están guardados en mi memoria y en parte de lo que me van revelando tus cuentos.

En mi memoria están almacenados todos los fragmentos que me vas narrando en esos instantes en que tú y yo, hacemos una pausa, después del amor, y yo, recostada sobre tu pecho, te escucho embelesada. Tú tocabas la flauta dulce en aquel coro de monaguillos mientras yo oía los discos de pasta de del altiplano. En realidad tengo ciertas intuiciones acerca de quién tú de verdad eres. El Departamento de la Calle Diez y Ocho de Julio seguramente era un santuario de arte. Ya en ese entonces quizá sabías de esa Tercer Entidad o dimensión en que te verías inmerso para tu gloria o para tu desgracia, el resto de tus días. Butacas, vitrinas, consolas, sillones y mesas. Allí se encerraban atmósferas pesadas de silencios, el berger de tu padre, cercano al dorado a la hoja de la vitrina Luis XVI y rodeado de aquellas bibliotecas que, a la herencia familiar fueron sumando más libros, debido a tu oficio de crítico. Quizá el malestar que te causaba ser un crítico es haberte perdido de ser un poeta, aunque aún estás a tiempo de serlo.

Todos los clásicos existentes en esas bibliotecas de tu infancia te abrieron los ojos a una realidad más que trascendente. Lo confirmaban Cortázar, Borges, y tantos otros, cuando desde la tapa de la reedición de una de sus obras, en principio proveyeron en ti la definición de un destino incierto como poeta, de un solo poemario. Yo, crecí en un ambiente más bohemio. Mi madre fue la responsable de meterme en lecturas.

Cuando era niña, me compraba la colección de “Los Cuentos de Polidoro”, y ahí conocí a la Pacha Mama, a Teseo y El Minotauro, entre otros. Ya en edad escolar, me regaló un ejemplar de Editorial Atlántida de Leyendas Universales, y también ingresaron en los registros de mi memoria: Eolo el Rey de los Vientos, El Gigante Polifemo, Ulises y el caballo de Troya, El cantar de los Nibelungos y Sigfrido, Tristán e Isolda, y muchas más. Temprano comencé a estudiar , quizá a los seis, no lo recuerdo, y también iba al taller de expresión plástica para niños. Hacía , cerámica, dibujos en tinta china. Yo le quería hacer a mi mamá una fuente y un azucarero, pero me quedaban todos deformados, pero igual descansan en una mesa ratona de su casa. Desde edad temprana, así como Juana de Ibarbourou tenía su mancha de humedad, yo tenía la mía. Con mi hermano comprábamos clásicos universales, en formato de historieta. Leíamos él primero, y yo después.

Augusto, la noche que te conocí hablaste de cómo los escritores hacían una conexión con los acontecimientos a través del arte, de cómo trascendían fronteras y tiempos, cuando mencionaste a Cortázar y el pasaje Güemes es que de repente se me abrió un túnel, entré en Buenos Aires, y salí en París, porque tú dijiste que se podía viajar por un túnel. Funcionaba. Entonces, me desdoblé en un tiempo sin tiempo, en un invierno sin frío, en un presente sin futuro.

Indudablemente, mi fascinación contigo comenzó cuando hablaste del pasaje Güemes, y que habías sentido que entrabas en Buenos Aires y salías en París. El IMPACTO que me produjo esa frase fue muy fuerte. Me dije, que un ser capaz de concebir tal visión no podía ser otra cosa que un ser mágico. Esa frase me marcó, y cuando te iba conociendo, percibía cuánto te elevaba, al igual que a mí, la literatura. No es fácil ser entendidos en esas visiones. Por otra parte, tus características de ser sensible, pero a la vez tener una personalidad muy marcada, y muy TUYA, es lo que te hace ser quien eres, y nadie más, me generas muchas emociones.

Eres un ser especial, adorable, y me encanta cómo escribes, tú das un par de pinceladas, y queda revelado todo de ti, pintas a las gaviotas, al mar, y ya no tienes que decir nada más.

Lo cierto es que hacer una OBRA LITERARIA nos lleva mucho tiempo, solamente el crear nos lleva un día sin interrupciones, porque tampoco es lo mismo cuando nos cortan en la mitad del proceso, cuando de repente se nos aparece un esbozo de una idea, que además, tenemos que captarla y registrarla de inmediato, sino se va, en esto aplica tu frase de que si no fuera por la literatura, aquellos instantes mágicos se perderían en el medio de un agujero. Y así es, hay que atrapar la mayor cantidad de ideas. Mientras dormimos, surgen muchas, en cualquier momento, y de toda nuestra producción, se ha perdido mucho, es que no nos dio el tiempo de anotar, y por lo tanto hemos olvidado, porque nuestra memoria humana es limitada.

Las letras brotan por sí mismas, tú sabes eso y yo también porque somos creadores. A veces en forma de letra, otras en forma de color, pero tras ello siempre existe una idea, que puede ser desde un elemento de la cotidianeidad que nos dispare un recuerdo. Miles de disparadores se están ocupando de ello, pero trabajan a nivel inconsciente. Es por eso que a veces nos despertamos en la mitad de la noche con ideas. La CREACION es justamente lo que es independiente de nuestro control, emerge por sí misma, nos despierta de noche, se aparece cuando quiere.

Para la creación tenemos que dejarnos volar; sucede lo mismo que con los sentimientos, simplemente aparecen. Ese ¡Bum!, cuando de repente se nos dibuja una idea entera, sin buscarla, tenemos que dejar que todos los ¡Bum! afloren, y luego capturarlos, que no se pierdan, esa es nuestra cabeza, estamos en cualquier parte y ¡BUM! ahí nos volamos, los ¡BUM! son el elemento subyugante, lo que enamora a los lectores, escribir con arpegios, con ese ¡BUM! Augusto, me siento muy cerca de ti, y a ti te siento totalmente cerca de mí, tú y yo hacemos ¡bum! juntos, y encastramos.

Hablamos y nos relacionamos a través del Arte, y eso es lo trascendental que nos Une, y nos Eleva, nos comprendemos a través de nuestra obra, y tenemos una manera muy similar de concebir el tiempo, y lo representativo de cada era, son las otras manifestaciones artísticas como la , la arquitectura, y la , esos tres temas son PASION para nosotros, y ambos, hemos “viajado” mucho por ellos, cada uno en su estilo, pero ejercen la misma FASCINACIÓN en ti y en mí.

Como ves, no son grandes cosas las que te escribo, o quizá si lo son. Son cosas que me van pasando con respecto a ti, a medida que pasa el tiempo, y vamos interactuando, y nuestra interacción es semi espiritual y semi física, porque paradójicamente, cuando más cerca me siento de ti, es cuando te extraño, pero creo que eso no es lo importante para nuestra relación.

Pero, lo cierto es que conforme pasan los días, y a medida que seguimos en contacto, y además ese contacto se PROFUNDIZA, simplemente porque nos vamos metiendo cada vez más el uno en el otro, tratando de comprenderlo es que esa unión es cada vez más fuerte. Yo sé que para ti también lo es. Yo te quiero mucho y también me siento muy querida por ti, y ese amor hace que me quiera sentir cada vez más dentro de ti, compartir tus pasiones, poder sacarte una o mil sonrisas, o bien porque te escribo algo gracioso, o bien porque te hago cosquillas en la panza.

Lo cierto y que me acabo de dar cuenta es que la que comenzó a emprender un Viaje, soy yo. Un viaje hacia ti. Y en cada lugar que “paro”, descubro alguna maravilla distinta que antes se me había escapado. Si un año atrás alguien me hubiera dicho que yo me iba a interesar en comprender la doctrina cristiana, no le habría creído.

Pero me sorprendo a mí misma, tratando de ir a tus raíces, y sé que una de las más importantes es el Altísimo y Tu Adorada Virgen, entonces no puedo menos que conocerlos, no me enamoraré de ellos como tú, pero si deseo conocerlos, porque de ese modo voy a saber porqué ellos te enamoran, y entonces voy a estar más cerca de ti.

El motor es el Amor a ti, me resulta conmovedor.

Lea.

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Anna Donner Rybak nace en Montevideo el 21 de setiembre de 1966. Es analista en sistemas, escritora y artista plástica. Escribe diversos géneros: Cuentos históricos, cuentos de humor, Columnas de actualidad, Ensayos, Poesía y Fantástico. En 2007 participa como integrante del coro ACIZ CANTAMOS en el encuentro Interamericano de Coros en la Ciudad de Buenos Aires, abriendo la presentación leyendo un cuento de su autoría: Intermitencias de la Muerte. En 2009 lee Retazos Blancos, Negros y Sepia