Este es el artículo 35 de 51 en la serie La Nueva Caballería Andante

DOÑA ISABEL DÍAZ AYUSO, HEROÍNA DE MADRID Y PALADÍN DE ISRAEL.

Don Quijote es nuestro modelo.

Giovanni Papini.

Los males mayores de nuestro tiempo son la aceptación social del aborto y el terrorismo.

Julian Marias, filósofo.

Huye más, Arsenio. Huye de ti mismo. Escapa a tus palabras. Calla siempre. Recógete en ti cada día más profundamente y no olvides que éstas son las raíces de la impecabilidad.

Apotegma, de los Padres del Desierto.

A doña Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid y amiga entusiasta de Israel. Nuestro reconocimiento y felicitación por su victoria en las elecciones de mayo.

En la soledad de los caminos meditaron los Caballeros Andantes la terrible aporía que estaba sufriendo la Nueva Caballería Andante, estar defendiendo a algunos políticos sin tener nada que ver con la política. Afectados en tal sentido, y resolviendo cada parte de una novela como la de antaño en su verdadero sentido de la Caballería Andante, sintieron que sería una terrible negligencia no luchar a capa y espada contra lo degradante y con quién se declara enemigo de Israel por haber caído en las consecuencias de su propio adoctrinamiento. Sentados dentro de una cueva mirando el fuego, afrontan el peligro en esta situación, donde la Reconquista ha comenzado y las gentes ya ven a la Caballería Andante como la esperanza que ha decidido unirse a la caridad.
Dentro de la cueva estratégicamente ubicada en Brunete, el Gran Maestre, como haciendo una llamada a todas las fuerzas posibles que se alzaran a favor de España y su unidad, expresó con efusividad, canta, Israel, la gloria de doña Isabel Ayuso, la amiga que te ama y admira y se deshace de delirio por tu belleza y pretende tu amor en justa correspondencia y que tú no dejarás de corresponder a los anhelos de la bella Isabel, la heroína de Madrid, en la hermosa Sefarad…

Continuó ya escudo en mano y subido a una roca con la gesta, era el día cuatro del florido mes de mayo, la frágil y también intrépida doña Isabel, defendiendo la fortaleza de Madrid no sólo resistió el asalto comunista, también en audaz contraataque infringió una dura derrota a las fuerzas de las tinieblas y el enemigo huyó con el rabo entre las piernas.

Los Caballeros Andantes destacaron por su bravura y atacaron a los enemigos abyectos con la furia de Macabeos insurrectos y toros de Miura de la heroica Extremadura, la tierra natal de don Antonio de Quintana, escribieron con posterioridad los cronistas de otras hermandades de Caballería que quisieron reconocer la gran victoria de la Reconquista que tuvo lugar y origen en Brunete, y que volvió a traer el equilibrio y la prosperidad a nuestra nación, donde los hermanos están reconciliados, las libertades se han recuperado y todos los españoles vislumbran una nueva etapa sin la extrema pobreza de los separatismos, de los oportunistas sectarios, de los que atacan la vida, de los que quieren la pobreza para el pueblo y los hunde en la miseria proclamando igualdad para todos, mientras ellos se bañan en los lujos de la opulencia, la hipocresía y la desfachatez de haber jugado con las buenas familias y la confianza de millones de españoles.

Ellos fueron la fuerza de choque de doña Isabel y destrozaron las huestes social comunistas haciéndolas huir a la desbandada, comentó otro de los cronistas que dio Fé de la verdadera victoria, mucho más amplia aún de lo que parecía.

El enemigo derrotado se lame las heridas en su cubil de fiera, cual hiena rencorosa que llena de odio espera la hora de la venganza.

Así habló el Gran Maestre don Antonio de Quintana, mientras se aprestaba a saludar y felicitar a doña Isabel Ayuso y a doña Rocío Monasterio, la otra heroína de la batalla de Madrid.

Aún había que seguir desarmando al enemigo caído, al más peligroso de todos, la ignorancia que nos hace cómplices de nuestras más bajas pasiones. Todavía quedaban muchas batallas, había que seguir con la Reconquista y llegar al núcleo de quien traicionó a todos por el poder temporal.

Ya en sus caras se reflejaban las batallas en las que habían participado derrotando tiranos escondidos en muchos lugares y casas, y en la luz de ese fuego arrodillados en la cueva habían hecho un juramento, defender a la Santidad y a todo lo que representa.

Ningún tirano nos volverá a vender, ni hoy, ni mañana, ni nunca, a las huestes de las hienas enfermizas que anhelan y buscan el infierno en la Tierra.

ANNO TEMPLI CMIII
BRUNETE-MADRID.
Mayo de 2021 – Siván 5781

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