Este es el artículo 44 de 57 en la serie La Nueva Caballería Andante

DE LO QUE LE DICE EL GRAN MAESTRE AL JOVEN ESCUDERO DE BRUNETE SOBRE LA PASIÓN AMOROSA

Cuando un hombre planta un árbol se planta así mismo.

Cada raíz es un ancla sobre la que se apoya con un interés agradecido y adquirir la calma suficiente para sentir el gusto por vivir.

John Muir.

Nunca es más grande el hombre que cuando está arrodillado ante Dios.

Blaise Pascal.

Piense usted que el verdadero poder, cuando es muy poderoso, se hace invisible.

Gore Vidal a Luis Racionero.

Cuando el socialcomunismo se deshaga en la Península Ibérica, comenzará su disolución en el resto del continente. A. Espejo.

A nuestros primos María José Balbuena y José García y a sus hijos Marta y Miguel, a quienes deseamos la salud, la paz y la felicidad, ahora y siempre, con el corazón y las manos calientes. Shalom.

A todos los Caballeros Andantes en el Amor a Sefarad e Israel y que combaten con ardor los totalitarismos.

**********

En la cueva de Brunete, bajo la luz de unas velas blancas, el Gran Maestre don Antonio de Quintana de la Serena, presagiando las gravísimas tentaciones que a su Escudero el Caballero Kadan le aguardaban, como el enamoramiento surgido entre la esposa del jefe de los enemigos y él, comenzó a llamar su atención sobre dicho asunto, ¡ay, mi fiel Escudero, hermano pequeño y amigo!, hemos combatido en grandes batallas, algunas las hemos ganado dejándonos todos los huesos propios por el camino.
Te has dejado amores en muchos pueblos y sitios, amores de ensueño, del motor que impulsa el mundo que redime nuestras faltas y culpas en la lucha del manto blanco que las mujeres nos ponen a los Caballeros Andantes, y por tal amor derramado en justa virtud, Caballero Kadan, debes ser casto y convertirte en el Gran Caballero Blanco que se espera de ti, como en su día gracias a otros Maestros lo conseguimos nosotros.
Eres fiero y resistente, conciliador y ya plantas árboles, pero debes dar un paso más, hijo, ser más recto y resistente, dominar todas las pasiones, no codiciar mujer ajena nunca. Ya el rey David nos advierte con su ejemplo. Tragedia absoluta de una pasión irresistible y nefasta de terribles consecuencias. Ya Cervantes también expresó su idea que había que tener en cuenta, en dar una visión demasiada halagüeña de estas prohibidas relaciones, ya que las personas pueden tomarla por ejemplo, si el gran Lanzarote y otros ejemplos fueron héroes adúlteros, se invita a una imitación en estas transgresiones.
Sin embargo, el hijo que engendraron de esta pasión fue Galaad, el puro y el único que consiguió el Grial, el Cáliz de Cristo.

Hay otro libro escrito en el siglo X en Japón por una mujer llamada Shikibu que trata mejor que nadie la pasión amorosa llena de tragedias.
Trata del príncipe Genji, tan apuesto y atractivo que todas las mujeres se enamoran de él, hasta la propia emperatriz a la que hace un hijo que será el futuro emperador, y su mujer es seducida por su mejor amigo que la fecunda, al final Genji se da cuenta que su hijo es adulterino. Vivir para ver. Genji al final hace un discurso de un profundo pesimismo sobre la caducidad del mundo, y la fugacidad y engaño de la vida. Otro ejemplo son los remordimientos del gran rey David ante lo mismo que los otros.
No codicies mujer en matrimonio, ni hagas que ella cometa adulterio, ambas partes se han traicionado a sí mismas, sé casto en el sentido de la Caballería Andante, sigue con las misiones hijo mío, y huye de la mujer adúltera y de aquellos que caen en tales pasiones. Sigue caminando, luchando por un mundo mejor, sin rendirte jamás, sé recto, y tu Dueña llegará, inspírate en la belleza incólume que se asemeja al río de la Vida que fluye y transita campos, pueblos y ciudades hasta llegar a la mar, a la Venus de la Caballería Andante, Santo y Seña de las Grandeza de Alma de las Mujeres, belleza inspiradora, Madres del Mundo, felices con su niño en los brazos, dulces en los abrazos de un matrimonio duradero, de quienes esperan pacientes la llegada del Caballero invicto que ha superado a la muerte, la tragedia, y ha soportado con estoicismo las infamias de esta sociedad tan enferma.

El Caballero Kadan, reconociendo su falta por haber tenido una pasión carnal con la mujer del jefe de los enemigos y él, derramó lágrimas sinceras de arrepentimiento que caían por sus mejillas a raudales. Con el arrepentimiento empieza la vida eterna, hijo, le dijo emocionado, el Gran Maestre a su bravo Escudero.

ANNO TEMPLI CMIII
BRUNETE-MADRID.
Junio de 2021 – Tamuz 5781

Más Artículos en esta Serie

<< La Nueva Caballería Andante. Capítulo 44La Nueva Caballería Andante. Capítulo 46 >>