LOS CABALLEROS ANDANTES TOMAN TORTOSA.

La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.

Cicerón.

La libertad consiste en ser dueños de la propia vida.

Platón.

Hay veces que el vivir se convierte en un acto de valentía.

Séneca.

Un viaje de mil millas comienza con un solo paso.

Lao Tse.

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Cuenta la leyenda que los dos Caballeros Andantes una noche llamada de Triana, tomaron la fortaleza de Tortosa, la cual estaba a manos de unos cuantos separatistas que perdidos en el jolgorio y los lujos habían seducido incluso al Maestre de allí.
Viendo la catástrofe el Gran Maestre don Antonio de Quintana de la Serena acudió con su Escudero y asaltaron las murallas, eran fieros y llevaban lobos, hacían hogueras en la calle para guisar y sacaban la toledana en defensa, habían dicho algunos transeúntes que miraban por allí, hartos del descalabro que los separatistas disfrazados de caballeros habían montado en aquella Bendita Ciudad.

Se llevaron los Caballeros Andantes la mayor de las reliquias por petición propia de las autoridades, a fin de salvaguardarla en la cueva de Brunete de unos maleantes que buscaban secuestrar otra ciudad más y declararla independiente, además de reescribir la historia y acudir a las orgías y a los salones repletos de suntuoso sensualismo, con cartel en la puerta anunciando el máximo rigor y rendimiento para los extranjeros en el arte de la rectitud, en pocas palabras, exigen todo lo que ellos carecen elevado al máximo nivel.
Como buenos Caballeros Andantes se llevaron las sagradas reliquias y todo lo que ello significa. Treparon por los muros, corrieron por las galerías, cruzaron el río Ebro a nado y vara en mano entraron en la catedral para mostrar todos sus respetos a la Santidad, mientras los vigilantes, guardianes y toda la variopinta diversidad cenaban y tomaban copa tras copa en la insana verbena del intelectualismo independentista.
Así el Extremeño junto al de Brunete abrieron las puertas de la ciudad para que pasaran los ejércitos de la Reconquista.

Afilados como un bisturí en la huida llegaron a Brunete con el alma en vilo, al doblegar al ejército enemigo a pie por los caminos. Impusieron tal ritmo que hasta ellos mismos pensaron que morirían y que bien se puede morir de andar hasta el máximo límite de las fuerzas. Brunete, sede de la Reconquista había derrotado a los golpistas catalanes y Tortosa había sido por fin liberada, liberada de un secuestro con lavado de cerebro incluido y con el destino final de inmolar a su población en beneficio de la cuenta bancaria de algunos y las celosas emociones insuperables de saber que El León de Extremadura y el Lobo de Brunete, pese a tenerlo todo en contra y estar heridos en combate siguieron luchando como bravos y resucitados guerreros espartanos.

Así llegó el mañana a Brunete y a Tortosa, un mañana esplendoroso, donde ya nadie se ríe de los imposibles al saber que son Antonio de Quintana de la Serena tenía un rayo capaz de desintegrar murallas y dejar seco a independentistas, abortistas, y toda esta panda de la cultura de la muerte donde en sus casas solo habita el lagarto y la araña, y la traición del acero hacia sus propios hermanos pequeños. Y en la noche más tenebrosa los lobos acudirán en tropel, acechantes y de mirada fija desafiando a la mismísima noche, todos a una ante la caída del rayo del Gran Maestre para lanzarse contra quienes la fama y el alcohol, los celos y el narcismo le llevan a servir a aquello que más odiaba y ante lo que ahora se postra con irreverente hipocresía.
Cuánto os hemos querido y respetado hasta que atacasteis la vida de forma sistemática y tuvimos que tomar vuestra ciudad para liberarla de vosotros mismos y de vuestra caída a las tinieblas.

Nosotros os hemos perdonado pero todo vuestro poder ha sido destruido a favor de la unidad de España y a favor de la Vida, y a mi hermano pequeño el Lobo le daré la noche para que custodie a los que duermen y a la inocencia y a vosotros os desterraré del Olimpo y trabajaréis a partir de ahora a pico y pala a favor de la vida y no para la separación y el pico de lo innoble mientras inmoláis a la población e intentáis provocar la guerra entre hermanos.
Y las palabras del Gran Maestre recogidas en los posteriores libros de Caballerías fueron el sello de la profecía, aún a sus peores enemigos los había perdonado y les había dado una oportunidad para que se reintegraran a favor de la Vida.

Por el Gran Maestre de don Antonio de Quintana de la Serena y su Escudero Alberto Kadan de Brunete.

ANNO TEMPLI CMIII
BRUNETE-MADRID.

JESHVÁN  2021 – SEPTIEMBRE 2021