Diario Judío México - Si bien el nombre de Peña de Bernal se oye de cada en cuando, no son muchos los que conocen la tal peña. De por sí, hay quien dice que Bernal viene del idioma vasco como Vernal y quiere decir “Lugar de Peñascos”. Otra versión dice que viene del árabe y significa “gran peñasco aislado”. Ese es un ejemplo de lo que siempre sucede con palabras difíciles, aunque Bernal que hasta es apellido, realmente no es tan difícil.

Sin embargo, treparse este peñasco sí es sumamente difícil. Alcanza una altura de cerca de 300 metros y se considera el tercero en tamaño en el mundo, después del Peñón de Gibraltar y el Pan de Azúcar o Corcovado en Río de Janeiro. Como en todo, hay otras versiones, se dice que la peña más grande es la Peña Uluru en Australia. La que está en nuestro territorio se formó por el nacimiento de un volcán que hizo erupción y al llenarse de lava su conducto se solidificó y después de miles de años el cuerpo exterior se erosionó dejando la mole de roca al descubierto. Hoy en día mucha gente amante de los deportes extremos suele visitar la población para treparse hasta arriba donde hay una cruz que alguien dejó alguna vez en recuerdo de una persona que falleció en la zona.

Este peñón domina toda la vista del pueblo, fundado en 1642 y que es muy agradable. Hay una serie de teorías acerca de la población que se considera llena de magia y que es un buen lugar para llenarse de energía. La historia cuenta que la zona era parte de la zona sagrada de los chichimecas, una tribu guerrera que no toleraba la presencia de los españoles. Los últimos finalmente lograron ganarle la partida a los chichimecas y se instalaron en lo que hoy en día es Bernal. Sin embargo, los guerreros chichimecas continuaron su lucha golpeando sin cesar a los españoles ya aposentados ahí que en buena parte acabaron yéndose. Además de esa hay muchas leyendas y mitos que rodean el sitio lo cual seguramente es la razón de que está envuelto en un hálito de magia y misterio.

La población ha sido siempre conocida por sus telares de lana en los que se fabrican cobijas rayadas muy típicas y toda clase de chamarras y chales además de la venta de piedras semipreciosas. Pasear por sus callejuelas es un gusto pues, como lo hemos visto en la mayor parte de las ciudades y aldeas del Estado de Querétaro, están muy limpias. Las calles que llegan a este peñón van en brusco ascenso hacia esta gran roca que parece que brotara del suelo o hubiera caído del cielo.

Para llegar hay que tomar la autopista 57 hacia Querétaro y ya sea, desviarse poco antes de San Juan del Río hacia Tequisquiapan, que también es muy interesante además de tener aguas termales, y en Ezequiel Montes, tomar la carretera estatal 4 hacia Bernal. De otro modo, puede uno seguir por la misma autopista bastante delante de San Juan del Río y voltear a la derecha siguiendo las flechas en la carretera. El paisaje que se abre a los ojos es de tierra seca y cactus pero que es totalmente diferente a lo que ocurre cuando uno viaja hacia el sur, digamos a Morelos o Guerrero.

Visitar algunos entornos de la República frecuentemente requiere planeación, reservaciones así como vuelos complicados, pero hay lugares a los que se puede ir decidiéndose de momento y éste es un ejemplo perfecto. En realidad toma menos tiempo llegar allá que esperar en un aeropuerto para poder pasar seguridad y todo lo que se ha vuelto común en este nuevo siglo.

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Desde temprana edad su afición por los idiomas la ha llevado a graduarse en varios como el inglés, francés, hebreo, alemán y ruso, por lo que profesionalmente se dedica a ser traductora, sobre todo en inglés y español, ruso y francés, actividad que ha sostenido por más de cuarenta años. También ha sido maestra de inglés por más de veinte.

Como articulista sus inicios se encuentran en la revista de la Comunidad Bet-El, pero en forma continua por más de cinco años su intelectualidad se refleja en "Foro" y algunos en la publicación "Letras Libres", destacando sobre todo en ellos el folclor, cultura, lugares y aspectos netamente mexicanos.