La perla de Sefarad

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Lucena fue durante varios siglos uno de los enclaves más importantes de la cultura judía en España, y ahora recupera la memoria de un tiempo que nunca debió caer en el olvido. Prueba de ello fue la incorporación de la ciudad a la Red de Juderías de España, una entidad que trabaja en la difusión de un legado que ha permanecido oculto durante siglos. La Necrópolis Judía de Lucena es una de las mejor conservadas de Europa y pone de relieve la importancia que tuvo esta ciudad para el mundo hebreo. Su descubrimiento y posterior adecuación la convierten en un lugar de imprescindible visita. Se trata, pues, de un patrimonio que debemos promover y dar a conocer. Para ello puede ser clave el futuro Museo de la Cultura Judía, que será un elemento fundamental para la atracción de visitantes de las distintas comunidades de sefardíes que hay repartidas por todo el mundo.

En principio se ubicará en la casa Palacio de los Condes de Santa Ana, casa solariega de los Mora Saavedra. Fue construida, según la historia, por un judeoconverso aproximadamente entre los años 1730 y 1750 y se encuentra emplazada en la calle San Pedro. En ella intervinieron los últimos maestros lucentinos del barroco, Francisco José Guerrero y Pedro de Mena Gutiérrez. De su arquitectura destacan, además de la magnífica fachada, sus dos patios, el segundo de ellos porticado. Hoy es un edificio rehabilitado recientemente y dedicado a la realización de exposiciones artísticas y experiencias turísticas.

Para la puesta en marcha de este Museo de la Cultura Judía, el concejal de Cultura, Manuel Lara, ha implicado al responsable de la Cátedra España–Israel de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Ignacio Ruiz, que ha apoyado este proyecto que ayudará a seguir uniendo puntos de la geografía española para trabajar el mundo sefardí en red.


Por otro lado, el Ayuntamiento de Lucena ha adquirido las dos casas de la Tercia, una con entrada desde El Coso y la otra en la Calle Condesa Carmen Pizarro, edificios que albergaron la Escuela Talmúdica de Lucena.

Entre sus destacados alumnos, Yosef Ibn Meir Ha-Levi Ibn Megas (1077-1141), que nació en Sevilla (hay quien dice que en Granada) y se trasladó a Lucena a la edad de 12 años para estudiar bajo la dirección del renombrado talmudista Isaac Al-Fasi durante catorce años. La antigua escuela talmúdica de Eliossana estuvo a su cargo a principios del siglo XII, y entre los acontecimientos que le tocó vivir destaca el pago que tuvo que realizar como rescate de la comunidad hebraica ante la presión de los almorávides en el 1106. Es autor de unas doscientas Responsa, (She’elot uTeshuvot Ri Migash), originalmente en árabe, muchas de las cuales son citadas en la obra de Bezalel Ashkenazi Shittah Mekubetzet. Sobre la personalidad se conocen escasos datos, pero se sabe que contó con discípulos, entre ellos el padre de Maimónides, Maymun. El propio Maimónides en uno de sus capítulos de sus Ketubot y en comentario en el tratado de erobin, habla de la gran sabiduría e inteligencia de Ibn Megas. Su labor en la academia lucentina terminó en 1141 y sus descendientes fueron testigos del final de la comunidad judía lucentina, ya que en el 1148 los almohades expulsaron a dicha comunidad. Una visita a la Lucena sefardí quedaría incompleta sin acercarse a la estatua de Ysef Ibn Meir Ha-Levi Ibn Megas, que se encuentra en el Llanete de Santiago, epicentro de la antigua judería. También hay que visitar la sala judía del Museo Arqueológico local, ubicado en el histórico Castillo del Moral.

DOCUMENTOS DEL SIGLO XI

El Ayuntamiento de Lucena recuperó una publicación de Josef Rivlin, profesor de derecho religioso judío de la Universidad israelí Bar Ilan de Tel-Aviv, en la que se recogen contratos de la comunidad de la Lucena del siglo XI, basados en manuscritos hallados en El Cairo. La iniciativa se realizó a través de un acuerdo de colaboración alcanzado con la Universidad de Granada para llevar a cabo la traducción de estos documentos. Se trata de una labor de la que se encargaron Tania María García Arévalo, María José Cano Pérez y José Ramón Magdalena Nom de Dèu, del Departamento de Estudios Semíticos del Área de Estudios Hebreos y Arameos de la Universidad de Granada.

La publicación se presentó a través de la Red de Juderías de España, permitiendo conocer de primera mano documentos históricos que van desde contratos de compra-venta a contratos de matrimonio firmados en Lucena, concretamente entre los años 1020 y 1050. Estos documentos permiten acercarse a algunas de las claves y normas que regulaban la sociedad lucentina de la época.

TURISMO EN LA NECRÓPOLIS

La necrópolis judía de Lucena está despertando también interés entre las comunidades sefardíes de distintos países y está convirtiéndose en uno de los grandes atractivos turísticos de la ciudad. Ejemplo fue la visita de un grupo de 37 estudiantes argentinos pertenecientes a la organización Menorá, que llegó a España a través de la empresa Sefarad Connection en un programa de raíces sefardíes, y tuvieron la oportunidad de conocer Lucena, y en concreto la necrópolis judía, un espacio simbólico para las comunidades sefardíes de todo el mundo. La promoción de las ciudades pertenecientes a la Red de Juderías, entre ellas Lucena, se está incrementando, incidiendo en países como Israel, Estados Unidos o Argentina, entre otros.

Manuel Lara ha destacado que en el plan de difusión del papel de Lucena en la cultura judía se pretende involucrar y convencer a agencias y operadores extranjeros para que incluyan los itinerarios de la Red de Juderías en sus programaciones y facilitar así que el público final, comunidades judías y otros colectivos interesados en España como destino cultural los conozcan y se animen a visitarlos. Además, Lucena y el resto de las ciudades de la Red de Juderías cuentan con Rasgo, una marca que reúne los elementos que configuran un producto turístico con restaurantes, alojamientos, señalización, guías y oferta cultural. Gracias a esta iniciativa, cada vez hay más servicios y operadores que ofrecen una serie de productos especializados en Sefarad y en el legado judío.

Lucena ha participado activamente en algunos de los proyectos de la Red, como el denominado Benjamín de Sefarad, que fue creado en la localidad de la Subbética, que posibilitó que muchos estudiantes españoles conocieran el patrimonio judío. Por ello, dentro de dicho programa se desarrollaron visitas de grupos de alumnos a Lucena que se interesaron por su pasado judío, una etapa en la que la ciudad tuvo plena autonomía en la época musulmana, contando con importantes centros culturales, como la Escuela Talmúdica. Esta última brilló dentro del mundo hebreo y acogió a destacadas personalidades de la época, como Maimónides.

Actualmente, Lucena preside la Comisión de Educación y Cultura de la Red de Juderías, y en la misma está desarrollando un proyecto internacional en torno a la figura de Ana Frank y la etapa histórica del Holocausto. Esta iniciativa está diseñada en la ciudad gracias al trabajo de Francisco Carrasco, miembro de la Comisión Mundo Judío. Actualmente esta exposición se encuentra en la Biblioteca Municipal y a continuación recorrerá la totalidad de las ciudades de la Red de Juderías. La idea de este proyecto es dar a conocer, desde el ámbito educativo y cultural, a los niños y niñas de 5º y 6º curso de Educación Primaria El Diario de Ana Frank, el Holocausto y los problemas que pueden derivarse de una situación bélica, con el fin de «conocer los hechos pasados y nuestra historia para que no se vuelvan a cometer los mismo errores», en palabras del concejal de Turismo, Manuel Lara.El proyecto cuenta con un concurso de microrrelatos, donde se premiará la puesta en valor de la tolerancia así como la estética en la escritura. Los alumnos presentarán sus microrrelatos, de una extensión máxima de 14 líneas, y cada ciudad elegirá los mejores para elevarlos a la Red de Juderías, donde una comisión presidida por Luis Alberto de Cuenca será la encargada de seleccionar los mejores.

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