Entre las decenas o cientos de conflictos existentes al día de hoy, merecen más atención de la población en general dos bien marcados: el conflicto palestino-í al que podemos llamar eterno no por su antigüedad (no existía pueblo palestino así llamado antes del año 1967) sino porque nunca se terminará mientras la dirigencia musulmana no cese de instigar de todas formas a su población, y la guerra total Rusia-Ucrania que sí tiene raíces casi milenarias.

La población mundial, desinformada como se acostumbra, en ambos casos se pone a favor de uno u otro bando.

La izquierda, eso nebuloso que cada día se deforma más, es la que más se destaca en sus declaraciones que no son a favor de una paz negociada ni en un juicio para determinar las verdaderas causas y los verdaderos culpables.

Así vemos que esa izquierda, cuyo origen fue el bienestar de los pueblos, que tuvo en el mundo grandes ideólogos, desde los que forjaron la Revolución Francesa hasta los más cercanos marxistas, leninistas, trotskistas etc, hoy en día está apoyando a las dictaduras más sangrientas y que en sus propios lares eliminan a todo disidente, especialmente a marxistas, comunistas, socialistas.

Simples ejemplos, indiscutibles porque se comprueban a diario: Irán y otras teocracias islámicas, Siria, Turquía, Federación Rusa. Todas ellas son apoyadas por quienes se dicen “izquierda”.

Nos gustaría tener una explicación del apoyo izquierdista a asesinos como Jamenei, El Asad, Putin o Erdogan.

Es que el odio que se le tiene a Estados Unidos justifica esta actitud?

Dejamos para otra oportunidad el juzgar a gobiernos que también eliminan a la disidencia, como China, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Nicaragua.

Se supone que quienes hacen cursos universitarios tienen un nivel más adecuado para analizar las distintas situaciones y dar una opinión más certera que quienes no tienen tanta educación y dependen solamente de lo que leen en la prensa –obviamente y lamentablemente deformante- o sufren la influencia de predicadores ya sea religiosos o políticos. Pero se da el fenómeno contrario.

Ponemos como ejemplo las declaraciones y debates de estos días en universidades chilenas.

A raíz de la visita a esos campus de un árabe israelí (musulmán), o sea lo que hoy es llamado un palestino, Joseph Haddad, que informó al estudiantado sobre la realidad palestina-israelí, haciendo hincapié en que existe una gran colaboración en las poblaciones, que hay cantidad de estudiantes palestinos que se gradúan en universidades israelíes, que no existe en absoluto el famoso “apartheid”, que quienes se gradúan tienen todas las posibilidades de trabajar en sus carreras específicas en Israel, hubo una serie de protestas y anulación de otras conferencias con simples pretextos.

Analizando quiénes son los estudiantes que se manifestaron a favor de la “causa palestina” y contra Israel, vemos que gran parte de ellos son miembros de movimientos marxistas, comunistas, y una parte menor son descendientes de los “palestinos” radicados en Chile.

Con respecto a estos últimos es necesario aclarar (aclararle a ellos mismos) que sus familias se radicaron en Chile no por causa del Estado de sino porque no soportaban las matanzas y persecuciones existentes en todo Medio Oriente (y otras partes) entre las distintas facciones musulmanas y contra los árabes cristianos. Las mismas matanzas y persecuciones que continúan al día de hoy en todo lugar donde hay un número significativo de musulmanes.

Es increíble que el casi medio millón de chilenos de ascendencia palestina se haya radicalizado de tal manera que no recuerdan el sufrimiento de sus familias en pleno siglo XX. Esto es debido a que elementos marxistas-leninistas avivan la lucha, nos preguntamos en beneficio de qué ideología.

Negando totalmente la realidad, conmemoraron una “semana del apartheid”. Personalmente me cuesta comprender esta actitud, cuando fui operado varias veces en el Hospital Kaplan de Israel, y el jefe de piso era un médico árabe musulmán, varios médicos y enfermeras también lo eran, y las habitaciones de 4 camas eran compartidas por los pacientes a quienes no se les preguntaba su religión, y me daba cuenta solamente de qué mujeres eran musulmanas porque usan el pañuelo sobre la cabellera de diferente forma de las judías religiosas.

Ni bien llegó el señor Haddad a Chile comenzaron las protestas y maldiciones en todos los medios disponibles, cuando iba a dar una conferencia invitado por la Universidad Católica en Santiago, en el Departamento de Estudios de Medio Oriente, se repartieron volantes acusándolo de violencia y exigiendo la cancelación de su conferencia. Por algún motivo no les convenía lo que sabían que iba a decir, pero no le convenía a los “izquierdistas”? Por qué? Porque iba a desmentir su constante prédica antisemita heredada de los zares y de Stalin?.

Por noticias recibidas, les salió mal la jugada, porque la sala estaba colmada de estudiantes, el conferencista fue escuchado respetuosamente durante más de una hora, y al terminar solamente unos pocos –mayoría comunistas- gritaron “Palestina libre” y se marcharon.

Por supuesto cierta prensa hizo de las suyas. Los videos grabados fueron transformados para que pareciera que esas protestas evitaron la disertación, lo que no fue cierto. Entre esos medios de prensa “serios” están TRT World y Al Jazeera, que ya conocemos sus tendencias y quienes los financian.

Posteriormente hubo en las redes sociales incitación a violencia, con pancartas mencionando a los “sionistas” que los estudiantes anti-israelíes los “están esperando”.

Situaciones similares se están dando en otros campus universitarios como por ejemplo los de Estados Unidos, de los que salieron personas como Bill y Hilary Clinton, y otros “demócratas” (pertenecientes al Partido Demócrata) como el actual presidente Joe Biden, algunos de sus colaboradores y su “alma mater” Barack Hussein Obama.

Agreguemos a esto que hay quienes desde cierta “izquierda” afirman que el conflicto entre Rusia y Ucrania fue provocado por Israel, lo cual acentúa más la intriga sobre el significado hoy en día de ser “izquierdista”.

Si quienes estudian en universidades actúan de esta forma, qué podemos esperar de los pueblos que no llegan a las universidades?.

Los periódicos empezaron a existir para decir la verdad y hoy existen para impedir que la verdad se oiga.

Gilbert K. Chesterton

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