Todas las sociedades tienen diferentes formas de resistencia, las que usualmente responden a una combinación entre: las libertades y las formas de represión existentes, la tolerancia desde el poder político y la cultura política construida históricamente y que influye para la construcción de las percepciones en torno a las relaciones con el poder y entre la .

La resistencia normalmente se da en relación a eventos políticos, especialmente a procesos y decisiones, pero también respecto a estructuras de poder, de ahí su variación coyuntural, no todas las clases sociales resisten ante lo mismo y al mismo tiempo.

En una totalitaria encontramos resistencias subterráneas, la gente sabe que le conviene ocultarse porque pende un enorme castigo contra los que se quejan y mucho más contra los que protestan, el régimen trata de demostrar que la ausencia de protesta indica benevolencia y no tolera lo que lo contradice, pero sus cárceles y campos de castigo estén llenos de los que había que silenciar, extrañamente muchos de éstos campos los llama de trabajo o reeducación, reeducan a la gente para que aprenda que no es libre. En éstos sistemas encontramos periódicos secretos, chistes, música y hasta ciertos atrevimientos, éstos son los que se arriesgan abiertamente conociendo el peligro, es en la época actual el caso de las Pussy Riot en Rusia.

Según avanza el régimen de libertades se modifican las formas de resistencia.

En una con amplias libertades la encuentra canales institucionales para oponerse a decisiones políticas y logra corregir algunas. Esto implica la intervención ante representantes políticos en ocasiones ilegalmente y algunos casos de marchas y protestas públicas, las que normalmente son autorizadas y en nombre del respeto a las reglas son castigadas si carecen de permiso. En esas sociedades hay poca tolerancia para lo que se sale de los marcos establecidos, porque se es libre para seguir al pie de la letra las normas, así que las resistencias usualmente están contenidas por la formalidad.

En sociedades autoritarias como , escasean intermediaciones políticas y canales para transmitir deseos o posiciones, los gobiernos normalmente atienden a las oligarquías o a los intereses que se tejen en redes de complicidad entre políticos y empresarios, a las demás clases sociales se les exige sumisión; es así que muchas veces la gente tiene que tomar las calles para poder enviar mensajes políticos y eludir  los canales formales de comunicación que están copados y controlados por el gobierno y sus socios, ya sea que estén comprados con prebendas, o que estén censurados y auto censurados por un sistema de castigos y recompensas. Aquí encontramos varias formas de resistencia, desde tomas de tierras hasta fuga de capitales.

Este es un elemento que nos ayuda a escribir la historia de la protesta en diversas sociedades y desde distintas partes de la .

Durante décadas por ejemplo en la burguesía ha optado por fugar su capital del país, sostienen que no le tienen confianza al gobierno y aunque el capital se vuelve improductivo económicamente, les compra ese valor subjetivo que ellos llaman confianza. Es conveniente pensar si la evasión de los impuestos es una forma de resistencia o si la ubicamos en el terreno de lo delincuencial, tal y como lo han definido las leyes.

Los obreros manejan las huelgas como una forma de resistencia y se usa para forzar decisiones de la parte empresarial, o ¿es una forma de lucha en eso que Marx consideró una lucha entre clases sociales?

Los campesinos la tienen difícil porque no pueden parar y afectarse a sí mismos, aunque algunos llegan a derramar públicamente parte de su producto, o a marchar a las ciudades en sus tractores para llamar la atención a sus demandas. Aquellos sin tierra invaden predios para exigir se les entregue la misma.

La masa se lanza anónimamente para protestar contra decisiones y ocasionalmente se vuelve violenta cuando los gobiernos reprimen las marchas.

Dentro del comportamiento anónimo hay expresiones folklóricas donde se heroiza criminales, se de-heroiza a los prohombres de la historia nacional y se convierte la verdad oficial en una versión aceptable para “el pueblo”. El chiste ocupa un lugar importante porque la burla permite mofarse impunemente de los políticos.

Los gobiernos deben aceptar la resistencia y entender su naturaleza para responder ante demandas sociales. Alguien decía, las minorías se equivocan a veces, las mayorías siempre, tal vez refiriéndose a las elecciones, pero las personas muestran sus preferencias cuando se resisten, dan mensajes claros, ya depende de los gobiernos para que diluciden los mensajes y respondan adecuadamente.

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Chair, International Advisory Board for Immigration Studies. U.S.-Mexico Research Program. UCLA. Director asociado de la revista Araucaria. Director del semanario El Reto. Testigo experto en juicios de asilo político y para frenar deportación de mexicanos en Estados Unidos. Posdoctorado en Historia, University of California, Los Angeles. Doctor en Ciencias Política (UNAM). 35 libros publicados y más de 1,000 artículos. Traducido al inglés, francés e italiano. Pionero en varias áreas de investigación: análisis de redes políticas, estudios sobre humor político, democratización en México, temas fronterizos (agua, migración y seguridad) y sobre Crimen Autorizado.