Para el florentino Giovanni Sartori (1924- 2017) hay un idealismo malo, el perfeccionismo. Tomás Moro publicó Utopía en 1516 acuñando así la palabra. Describe una buena sociedad regida por la pura razón natural, ubicada en una isla imaginaria: precisamente en ninguna parte. En griego ou significa no y topos lugar.
Si los ideales nacen como una reacción frente a la realidad, entonces su misión es oponerse a ella y contrapesarla. Si triunfan son una nueva realidad. El perfeccionista considera que los mismos se deben realizar al pie de la letra.

Otra cosa es el ideologismo que habitúa a la gente a no pensar, es el opio de la mente. Ideología es un sistema de ideas e ideales transformados en creencias. Esta transformación implica que las ideas ya no se piensan sino que, precisamente, se creen. Para el que no sabe pensar, para el que no tiene autonomía y auténtica fuerza de pensamiento, la ideología sigue siendo una muleta necesaria. Hoy, el ideologismo arrecía disfrazado de lo “ políticamente correcto”.
Igualdad en griego es iso. Es una idea protesta. El mundo tal como lo conocemos es desigual y se estructura de este modo. En singular es el símbolo de la rebelión contra las cristalizaciones jerárquicas, las inequidades fortuitas, los privilegios, las desventajas o ventajas de nacimiento. Como expresa Rousseau en el Contrato Social, precisamente porque la fuerza de las cosas tiende siempre a destruirla, la fuerza de la legislación debe tender siempre a mantenerla.

Las sociedades se están convirtiendo en entidades de expectativas de derechos, donde los ciudadanos se sienten acreedores de deudas, de cosas que le corresponden. La conexión entre derechos y deberes se ha cortado. Se han transformado en reivindicativas, en las que se reclaman derechos desvinculados de deberes. Cuando todos reivindican derechos para sí y deberes para los demás, estamos, a la larga, en una sociedad que no se sostiene, sin contar con que aumentan las deudas que cuestan dinero, las que se traducen en cargas sociales. Llega un momento en que el coro de los derechos produce una sociedad parasitaria de suma negativa.
Para Giovanni Sartori, la Democracia en sí y por sí misma, como sistema político, consigue también empobrecer. Uruguay ilustra bien ese caso, y muchas democracias intermitentes de América Latina fueron, cuando estuvieron en el poder, ingentes despilfarradoras de riqueza (¿Que es la democracia? Taurus, 1987).

Las constituciones fueron concebidas en el siglo XVIII, para controlar y limitar el poder absoluto. Los derechos sancionados por las cartas constitucionales primigenias eran derechos jurídicos, que proporcionaban espacios y garantías de libertad, no derechos para atribuir beneficios sustantivos. Es justo que los derechos – beneficios estén en relación con los recursos que lo pagan, lo que equivale a decir que mientras que los derechos formales son derechos absolutos, los derechos materiales están forzosamente condicionados a las posibilidades materiales. Son derechos sui generis, relativos , condicionados y no incondicionales, lo que implica que son debidos en la medida de lo posible y a condición de que su coste material se pueda pagar. Las expectativas son debidas con las arcas llenas, no con las arcas vacías.

Haciendo un poco de , el Juez del pasado verificaba cual era la ley de acuerdo con las costumbre, la lex térrea y con los precedentes judiciales (el principio de stare decisis), pero en la actualidad, los legisladores saben poco o nada de derecho. Conciben las leyes como puros y simples imperativos, en definitiva, gobiernan legislando. Así, la ley se deteriora en cuatro aspectos dice el italiano, primero, la inflación de las leyes, que además son en su mayoría, mini leyes. Segundo, su mala calidad, por la ausencia de juristas, derivada de una mayoría victoriosa que impone su propia política. La claridad, la coherencia del sistema legal en su conjunto, les importa poco o nada. Tercero, una pérdida de certeza. Ello no significa que el derecho tenga que ser inmóvil e inmutable. Significa que una de las funciones de un ordenamiento jurídico es permitir a los destinatarios de las normas, organizar proyectos de vida basándose en previsiones fiables. Cuarto, una pérdida de generalidad y abstracción.

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Nací en Montevideo en 1967. Egresé de la Universidad de la República en 1992 con el título de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales.Soy docente universitario en la cátedra de derecho comercial en la Universidad Católica y en la Universidad de la República, en las carreras de contador público y administración de empresas.Desde el 2008 soy columnista de Mensuario Identidad.