La Era de la postmodernidad nos ha hecho enfrentarnos a una serie de nuevos retos en torno a cómo abordar la creciente tecnoviolencia machista que se está desarrollando en Internet. En la actualidad más personas están interactuando en estos espacios virtuales alrededor del mundo, debido a la nueva normalidad histórico-social que estamos asumiendo como consigna de vida en relación con la Covid-19.

Es fundamental señalar que en el último tiempo la violencia tecnomachista se ha disparado según los informes y estadísticas de diferentes ONGs, exponiendo a las mujeres a ser presas de este nuevo flagelo también en el ámbito virtual. Así de acuerdo con los especialistas la difusión de contendido íntimo sin consentimiento está generando una doble victimización y opresión en la Web, perpetuándose en el tiempo la agresión hacia las féminas.

De esta manera la violencia ha migrado a estos espacios en Red generando un ciber-maltrato que utiliza las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación, para lesionar digitalmente la integridad humana de las mujeres que se ha agravado a raíz del confinamiento en esta coyuntura de salud pública mundial.

Ahora si analizamos este fenómeno en perspectiva ética, podemos afirmar que no se trata aquí de satanizar a las TIC ya que estas forman parte del quehacer del ser humano en sociedad. Sin embargo la Era algorítmica nos hacer tener que re-pensar el marco ético-normativo que debe regir a Internet en el sentido de poder brindar el apoyo y respaldo jurídico-ciberético necesario para combatir la violencia en línea desde todos los frentes del conocimiento humano.

Por ello, debemos señalar la importancia que asume hoy la alfabetización digital en clave moral de derecho, ya que el derecho positivo debe configurar una cosmopolita legislación que proteja y resguarde la integridad de las mujeres en esta “Era de la postverdad”, como el tiempo donde la mentira y el acoso en línea campea sin apenas ser sancionado.

En el mismo orden de ideas la mercantilización de las informaciones juega un papel crucial dentro de estas redes de ciberviolencia y acoso en línea, junto a la ciber-extorsión como formas muy rentables de tecnoviolencia machista en la  Red.  Sumado a lo anterior la (OEA) nos llama la atención en como el problema se agrava e incluso adquiere otras dimensiones de degradación humana, cuando se suman las diferencias multiculturales y pluriétnicas.

Como conglomerado inter-cultural nos encontramos globalizados desde el aspecto económico, aunque no así desde el ámbito moral. Lo expresado en el sentido de sumar esfuerzos para combatir cualquier tipo de exposición que atente contra la integridad y reputación de las mujeres, sea ésta producto de la exhibición de tipo sexual o no.

De tal manera la informática jurídica tiene la obligación de subsanar estas lagunas del derecho dentro de la Red, donde en la mayoría de los casos ni siguiera se constituyen como delitos de género o de corte machista en Internet, lo que deja a las mujeres en una nueva posición de vulnerabilidad en el espacio virtual ante los ciber-acosadores y ciber-misóginos de nueva generación.

A su vez debemos hacer hincapié en que la violencia como fenómeno histórico-social responde a contextos muy específicos en diversas partes del mundo y se manifiesta desde amplios frentes y espectros del desarrollo humano transcultural. Hoy en día la tecnoviolencia machista comparte el hecho de naturalizar el discurso que demoniza el cuerpo de las féminas en cualquier contexto de vida y con esto me refiero también a Internet, con lo cual es nuestra responsabilidad enfrentarlo con propuestas inteligentes y acordes con los nuevos escenarios tecnológicos.

En definitiva las mujeres debemos aprender a interactuar en estos espacios virtuales de formas más seguras, donde se nos instruya en cómo recabar las pruebas necesarias para enfrentar a los nuevos depredadores virtuales en concordancia con el uso de las nuevas tecnologías y como una coalición de mentes pensantes que estamos en busca de la eliminación de esta amoralidad en línea que lesiona el respeto humano que nos debe caracterizar en esta nueva Era de la postmodernidad…

(Especial para el Diario Judío.com de México.) 24 11 2020.

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Licenciada en Filosofía de la Universidad de Costa Rica, UCR, especializada en identidad nacional costarricense; ética; y comunicación social, Máster en ética y democracia por la Universidad de Valencia. En la actualidad investiga sobre los judíos sefardíes en Costa RIca. Además tiene estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica y trabaja como consejera en razonamiento jurídico en una firma de abogados. Publica artículos en El Semanario Universidad, de la Universidad de Costa RIca, en esefarad.com, revista argentina en internet sobre cultura sefardita y ha publicado en el diario La Nación de Costa RIca. Es Poeta. Publicó poemas en la Revista Tópicos del Humanismo de la Universidad Nacional, UNA, en el Semanario Universidad de la UCR y en el diario La Nación. Forma parte de la Junta Directiva de la Ong Instituto para el Desarrollo, la Democracia y la Ética, IDDE.