No recuerdo bien la fecha, creo que era el mes de Febrero del año 1992 cuando Yitzhak Rabin visitó nuestro país antes de ser elegido como Primer Ministro de Israel ese mismo año.

Fué en el Centro Social de la Comunidad Monte Sinaí, ubicado en Huixquilucan, Estado de México, donde yo tuve la muy grata oportunidad de asistir esa noche para escuchar, con su inglés muy básico, a Yitzhak Rabin, el hombre que comandó una de las operaciones militares más exitosas y más impactantes del siglo XX, cuando era amigo del Presidente de Uganda: Idi Amin, operación que ahora se conoce como: “Rescate en Entebe”, y lo escuché de frente cuando con su voz ronca dijo:

“No more blood, no more tears” (Ya basta de derramamiento de sangre, ya basta de tantas lágrimas).

El sentimentalismo de Rabin vibró esa noche como muy pocas veces ocurrió en dicho recinto comunitario, hasta Jacobo Zabludovsky que estaba presente lo percibió, y también se supo que por ende iba a ser electo Primer Ministro de Israel, tal como sucedió.

Esa misma noche tuve el gran honor de saludar de mano a Yitzhak Rabin, lo llamé de lejos diciéndole 3 sencillas palabras: “Mazal Tov Yitzhak” (te deseo buena suerte) y él se abrió paso de entre la multitud y los escoltas que lo protegían y estiró su brazo derecho, le estreché su mano derecha con la mía y con su mano izquierda la cubrió, me vió directamente a mi cara con sus ojos del mismo tono azul oscuro que el Mar Mediterráneo, y me dijo, sin soltar, por casi un minuto, que a mí me pareció eterno, con sus dos manos mi mano derecha: “Todah Rabah Javer” (Muchas gracias amigo mío).

La subsecuente todos la sabemos, primero fue grandiosa, Rabin recibió el Premio Nobel de la Paz, junto con Shimon Peres, Ministro israelí de Relaciones Exteriores, y con Yasser Arafat, líder de la entonces Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en 1994, y después de un año, todos lo sabemos también, es muy dramática; Rabin quiso lograr la muy añorada paz con los pueblos árabes cediendo parte de los territorios ocupados, incluyendo la zona donde se encuentra la tumba terrenal de la matriarca Rajel, y una bala truncó ese sueño que nos contó a los mexicanos esa noche en el Centro Social Monte Sinaí, la misma bala que acabó con otros sueños similares en otros lugares y en otras épocas, incluyendo los de Abraham Lincoln, los de José Martí, los de John F. Kennedy, los de Martin Luther King, los de Anwar El-Sadat, los del cantante John Lennon… y los de Luis Donaldo Colosio.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A excepción de tu nombre y tu correo electrónico tus datos personales no serán visibles y son opcionales, pero nos ayudan a conocer mejor a nuestro público lector

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anteriorShimon Peres llega a las calles de Nueva York
Artículo siguienteAtlante Campeón
Miembro de la Comunidad Monte Sinaí, estudió en su Colegio, becario del Instituto Weizmann de Ciencias de Israel, en 1988, estudió Medicina en la Universidad La Salle de la Ciudad de México y Pediatría en el Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, ejerció Medicina privada en el Hospital ABC y en el Hospital Ángeles de las Lomas.