Diario Judío México - Al tiempo que se multiplican las mezquitas y centros culturales islámicos en México y otros países de América Latina, se extienden los lazos entre Hezbollah y los carteles de la droga. Los contrabandistas locales están aprendiendo a excavar túneles, idénticos a los de .

¿La ayuda económica de Irán se redujo? Hasan Nassrallah ya encontró una alternativa. Tal como lo prueban demandas penales e información de inteligencia, Hezbollah y los carteles mexicanos de la droga comenzaron a cooperar. Cientos de millones de dólares originados en comercio de drogas fluyen hacia el Líbano y le permiten a la agrupación terrorista continuar adquiriendo misiles que serán orientados hacia Israel.

Eldad Bek, San Cristóbal de las Casas, México
Yediot Ajaronot
Febrero 2013

K. es uno de los “Cazadores de turistas” que se acomoda en la entrada de uno de los tantos restaurantes de la calle principal de la ciudad mexicana de San Cristóbal de las Casas. Permanece parado durante largas horas en la puerta del restaurante, que ofrece comida internacional, e invita a los extranjeros, que visitan durante todo el año esta colorida ciudad del distrito sureño de Chiapas, a observar el menú y ocupar una de las mesas.

Él proviene de una buena familia, de buena situación económica. Su padre, que murió hace unos meses, era un hombre de negocios millonario que se mudó con su familia desde México a Gran Bretaña y de allí a Estados Unidos. K, a sus 30 años de edad, disfruta detallando el periplo de su fascinante vida: infancia en Londres, estudios de ciencias en una universidad en Estados Unidos, tres años en Arabia Saudita y una novia japonesa.

Con la muerte de su padre, K decidió seguir su camino y dedicar su vida a ayudar a la población indígena local, pobre y sin instrucción. Sólo sobre un tema K. no habla demasiado. Cuando le pregunto qué hizo en Arabia Saudita durante tanto tiempo, evade la respuesta directa y me dice: “Quien tiene dinero puede vivir allí tres años”. Cuando uno comprende lo que sucede hoy en Chiapas puede llegar a la conclusión de para qué regresó.

Chiapas es uno de los distritos más exóticos y bellos de México. Hay bosques mágicos, poblados indígenas misteriosos, retos arqueológicos fascinantes y ciudades coloridas, escondidas entre cimas nevadas. Esta atractiva combinación convirtió a Chiapas en uno de los principales centros turísticos del país. Pero desde el punto de vista político, hace ya muchos años que ese paraíso es en verdad un infierno.

A mediados de los años 90, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, inició una revuelta contra el gobierno central. A pesar de que el ejército sufrió una rápida y aplastante derrota frente al ejército oficial, todavía se encuentra en actividad en las zonas campestres y en los bosques de Chiapas, considerado todavía un distrito rebelde y peligroso, donde se puede hallar gran cantidad de armas ocultas en las casas de sus habitantes y otros escondites.

Tal como otros lugares en México, Chiapas e convirtió en los últimos años en un campo de batalla letal entre los barones de las drogas y las autoridades. Pero tienen también algo único, que es un secreto bien guardado: actividad más que intensiva de grupos islamistas extremistas con el fin de difundir el Islam entre la población local.

México, que es un país católico, está viviendo una grave crisis de fe. “En el campo, los líderes de las iglesias continúan explotando a la población local como en el pasado, y siguen llevando una vida de lujo y riquezas, en tremendo contraste con la pobreza de sus feligreses”, cuenta un importante hombre de negocios mexicano, que solicita permanecer en el anonimato. “Hay todo tipo de estadísticas según las cuales, dentro de diez años Chiapas se transformará en el primer distrito de México que no será católico.

Los misioneros musulmanes están muy activos allí y es muy difícil saber cuántos pobladores locales se convirtieron al Islam en los últimos años”.

De acuerdo con los datos oficiales, en México viven unos 4.000 musulmanes. En el país, que tiene 115 millones de habitantes, se trata de un porcentaje menor, que teóricamente no debería preocupar a nadie. Pero, a pesar de ello, en Estados Unidos están muy preocupados. Y quien también debería preocuparse es Israel.
Lavado de dinero libanés

De acuerdo con un informe de inteligencia norteamericano, el número de inmigrantes provenientes de Líbano y Siria que viven hoy en día en México asciende a 200.000. Por medio de una extensa red de contactos con los carteles de la droga en México y otros países de América Latina, muchos inmigrantes ilegales logran entrar en dichos países – entre ellos, al parecer, los enviados por Irán, Hezbollah, Al Qaeda u otras agrupaciones islamistas extremistas – y de allí pasan a Estados Unidos.

Utilizan documentos falsificados de la manera más profesional y reciben ayuda de organizaciones delictivas y en algunos casos también de funcionarios estatales corruptos.

En las agencias de inteligencia occidentales se acumulan pruebas acerca de la creciente cooperación entre los carteles de la droga en México – que literalmente dominan la zona norte del país, que limita con Estados Unidos – y factores terroristas islámicos. Dichos factores, principalmente enviados de Irán, tienen interés en llevar a cabo atentados contra objetivos norteamericanos, israelíes, judíos y occidentales en general. Pero se encuentran allí con un objetivo primordial: ganar dinero que les permita sostener su actividad terrorista.

El 15 de diciembre de 2011, la demanda penal promovida en Estados Unidos contra el barón de la droga libanés Ayman Joumaa dejó al descubierto la magnitud de la cooperación entre Hezbollah y el cartel mexicano de las drogas “Los Zetas”.

Joumaa fue acusado en ausencia por el contrabando de 85 toneladas de cocaína a través de México hacia Estados Unidos y el lavado de 850 millones de dólares para dicho cartel. De acuerdo con la demanda, Joumaa hacía de intermediario entre Hezbollah y los carteles de las drogas. “Ayman Joumaa coopera con factores en Colombia, que producen la cantidad más grande en el mundo de la cocaína. Él los ayuda a trasladar las drogas de modo seguro para que lleguen a los carteles en México.

Las drogas llegan a Estados Unidos, él recibe cientos de millones de dólares de las transacciones con las drogas. Él se ocupa de lavar el dinero en distintos lugares del mundo – en Estados Unidos, Líbano, Panamá, Colombia, Congo y al parecer en otros países más – de modo que resulte imposible seguirle el rastro. Y entonces el dinero vuelve a Colombia”, dice la acusación de la fiscalía norteamericana.

La fiscalía sostiene que Ayman Joumaa, que es dueño de un gran hotel en Beirut, recibe un pago de 8 y 14% de cada suma a cambio del lavado, que lleva entre uno a cinco días, hasta que el dinero vuelve a los proveedores de las drogas en América Latina”.

El sistema del lavado: mezclar los ingresos por la venta de autos usados y de materiales alrededor del mundo con el dinero de las drogas, y el traslado del dinero entre diferentes cuentas en varios países, hasta que se hace imposible rastrear su origen.

Algunos funcionarios norteamericanos aseguran – y consta en la demanda – que Hezbollah se sirve de Joumaa para minimizar su dependencia de Irán.

Debido a las sanciones internacionales en su contra, Teherán redujo considerablemente en los últimos dos años la ayuda económica a Hezbollah, que se estimaba en unos 200 millones de dólares por año. Joumaa, que ayudó a “Los Zetas” con el lavado de cientos de millones de dólares de las drogas, ayuda también a la organización Hezbollah a cubrir el “déficit”.

Michelle Lonhart, alta funcionaria de la Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas (DEA por sus siglas en inglés), dijo en aquel momento: “Es imposible ignorar la peligrosa conexión que existe entre los carteles y el contrabando de drogas para organizaciones terroristas.

En colaboración con el FBI hemos logrado identificar a dichas agrupaciones, infiltrarnos en ellas y evitar consecuencias mucho peores”. Lonhart dijo también que “Los agentes de la DEA lograron interceptar 150 millones de dólares que estaban siendo lavados en el Banco Líbano-Canadiense, tras haber reunido información de inteligencia que mostraba el involucramiento del banco en el lavado de dinero proveniente de Colombia y Venezuela, para el cartel Los Zetas y para Hezbollah”. Y eso, por supuesto, es sólo una pequeña parte del dinero.

Informe del Congreso Norteamericano

Los iraníes niegan su involucramiento en América Latina, pero los norteamericanos ya no se compran esas historias. En septiembre de 2010, la congresista republicana por Carolina del Norte, Sue Myrick – miembro de la Comisión de Inteligencia de la Cámara – reveló datos de un informe de inteligencia norteamericano que indica que el vínculo entre Hezbollah y los más cruentos carteles de las drogas en México se profundizan cada vez más.

Según el informe, Hezbollah está involucrado en forma masiva en México en negociados de drogas y armas en dos sentidos: contrabando de armas a México y de allí al Líbano y acumulación de gran cantidad de armas también en México. Lo mismo sucede en Bolivia, Venezuela y otros países.

Más allá del dinero y las drogas, Hezbollah establece, en esos países, células dormidas, células para recabar información de inteligencia y bases de entrenamiento. El informe cita fuentes de policía e inteligencia que aseguran que Hezbollah comenzó, en los últimos años, a ayudar a los carteles de las drogas a construir túneles que les permitan el contrabando hacia Estados Unidos.

Algunas fotografías difundidas el año pasado muestran un increíble parecido entre los famosos túneles que unen con Egipto y los túneles que utilizan los contrabandistas bajo la frontera entre México y Estados Unidos, por donde pasan toneladas de drogas y armas.

El informe también habla sobre la ayuda de Hezbollah a los carteles de las drogas en todo lo relacionado con la producción de cargas explosivas de alto poder y coches bomba.

En el informe hay pruebas de que integrantes de la Guardia Revolucionaria de Irán y de Hezbollah reciben pasaportes falsos en Venezuela, que les permiten entrar con toda facilidad en Estados Unidos. No es que los norteamericanos no estén preocupados por la cuestión de las drogas, sino que hay algo que les preocupa mucho más.

Hace tres años en Washington se encendieron todas las alarmas, cuando llegó a manos de autoridades de seguridad nacional una grabación en la que un religioso kuwaití – conocido por ser uno de los principales líderes de Al Qaeda – hablaba sobre la facilidad con que se puede ingresar en territorio estadounidense armamento de destrucción masiva, a través de los túneles de la droga mexicanos.

“Cuatro kilogramos de Antrax en una maleta de tamaño mediano, llevada por un miembro de la Yihad a través de los túneles, con toda certeza pueden matar unos 300 mil norteamericanos en una hora, si se esparcen de modo correcto en sitios poblados”, decía el hombre en la grabación, cuyo nombre es Abdallah Al Nafisi, un popular profesor universitario en su tierra. La grabación corresponde a una conferencia que diera para un grupo de admiradores en Bahrein.

“Qué idea tremenda”, sonrió Al Nafisi, mientras el público se deleitaba. “Los atentados del 11 de septiembre serán plata chica en comparación con lo que sucederá. No se necesitan aviones, planificaciones, coordinación. Un solo valiente llevará cuatro kilogramos de Antrax, irá al césped de la Casa Blanca y arrojará el papel picado, y nosotros saltaremos de alegría. Será una verdadera fiesta”.

Y si el discurso fue teórico, ya hay problemas verdaderos en el terreno, como por ejemplo el intento fallido de atentar contra el embajador de Arabia Saudita en Washington hace un año, producto de la cooperación entre la Guardia Revolucionaria de Irán y los carteles de la droga mexicanos.

El plan para asesinar al embajador

Mansour J. Arbabsiar, vendedor de autos usados de Texas, de nacionalidad iraní y norteamericana, fue enrolado por uno de los altos mandos de la Fuerza Al Quds –unidad de elite y brazo ejecutor de la Guardia Revolucionaria iraní en el mundo – para llevar a cabo el operativo.

Durante el juicio, Arbabsiar confesó que fue reclutado para el operativo durante una visita privada a Irán. Sus jefes le ordenaron contratar los servicios del Cartel Los Zetas, uno de los más grandes y sanguinarios de México – que fuera formado por ex miembros de unidades de elite del ejército local.

Arbabsiar viajó varias veces a México e intentó contactar con los jefes del cartel, para contratarlos para ejecutar el asesinato a cambio de 1,5 millones de dólares. Los mandantes pidieron que se pusiera una bomba de alto poder en un lujoso restaurante cercano al Capitolio, donde el embajador saudita solía comer.

Estimaron que, a consecuencia de la explosión morirían también varios miembros del Congreso norteamericano, a modo de premio extra.

Lamentablemente para ellos, Arbabsiar no fue bien preparado para el operativo. En México se puso en contacto precisamente con un contrabandista de drogas que trabajaba como agente encubierto de la DEA. Todos los encuentros y conversaciones telefónicas entre ellos fueron grabados y Arbabasiar depositó en una cuenta secreta que en realidad pertenecía al FBI un adelanto de 100 mil dólares por el asesinato.

Al ser detenido en estas circunstancias, el vendedor de autos usados de Texas no tuvo más remedio que confesar todo y revelar el involucramiento directo en el operativo de funcionarios iraníes de alto grado, entre ellos Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Al Quds.

Abuso, explotación y opresión

Cabe preguntarse por qué tiene tan buena respuesta la actividad de Hezbollah, de los grupos islamistas en general, precisamente en México?

Las respuestas son variadas.

En primer lugar, los inmigrantes de se integraron perfectamente en la comunidad de hombres de negocios locales.

A diferencia de otros países, allí se encuentran en buena posición económica, son exitosos y muy respetados. De hecho, el hombre más rico del mundo, Carlos Slim Helú, cuya fortuna se calcula en 77 mil millones de dólares, es mexicano de origen libanés. Gracias a esos contactos, los hombres de Hezbollah son recibidos en el país con más facilidad que en otros.

Las otras causas tienen que ver – y no es sorprendente – con la pobreza y la explotación. En Chiapas, por ejemplo, viven sucesores de los mayas, que sufren desde hace cientos de años explotación, abuso y opresión.

Ellos se rebelaron una y otra vez contra la discriminación económica de la que son víctimas, sin grandes resultados. Ni siquiera el descubrimiento de grandes reservorios de petróleo y gas en territorio de Chiapas trajo una mejora en el nivel de vida de los indígenas, sino la perpetuación de lo que es percibido por los locales como una añeja tradición de represión, que comenzara en los días de la Inquisición y que fuera diezmando en forma sistemática la cultura maya.

“Mira a tu alrededor”, me propone K. “Niños bien pequeñitos se ven obligados a deambular por las calles y tratar de venderle baratijas a los turistas, para que sus familias puedan subsistir. La mayoría ni siquiera tiene ropa que ponerse o calzado que le cubra los pies.

Mi padre, conmovido por la situación de los indígenas, decidió en sus últimos años de vida instalarse aquí en Chiapas y abrir una escuela para los niños del lugar. Yo divido la semana entre el trabajo en el restaurante y los estudios en la escuela. Todo lo que gano como mesero se lo doy a los niños para que puedan comprarse zapatos”.

En este contexto – según informan con entusiasmo sitios de Internet islamistas – se lleva a cabo una revolución monoteísta y miles de latinoamericanos adoptan el Islam y abandonan el catolicismo que le fuera impuesto a sus ancestros por los conquistadores de España.

En las grandes ciudades surgen pequeñas comunidades musulmanas, dirigidas principalmente por mexicanos que hablan español y lenguas indígenas, que terminaron sus estudios de “Dawa”- difusión del Islam por medio de la actividad social y el “acercamiento a los corazones” – en universidades de Arabia Saudita.

Sorprendentemente, el Islam misionero llegó a México precisamente desde España. A mediados de los 90 fueron enviados a Chiapas los primeros musulmanes, representantes de la rama Almorávide, que se concentra en Andalucía.

Este movimiento se caracteriza por un amplio trabajo social, especialmente en poblaciones de escasos recursos o en zonas de conflicto. Formalmente se oponen al uso de la violencia y el terrorismo. Al mismo tiempo, dado que se manejan en forma secreta, es más lo que se desconoce que lo que se sabe sobre las verdaderas características de este grupo religioso.

Según diversas publicaciones en México, los líderes del movimiento están estrechamente vinculados a agrupaciones neonazis y de ideología antisemita. Ellos abogan por hacer retornar a los musulmanes al estilo de vida que tenían en la época del Mahoma y aspiran a convertir a todos los habitantes de Europa y el resto del mundo al Islam y liderar una gran entidad islámica única.

Otra institución importante en la difusión del Islam es el “Centro Cultural Islámico de México”, una entidad sunita fundada hace 15 años. Se ocupa de la traducción de escritos islámicos al español para poder difundir la palabra de Mahoma y a la construcción de mezquitas y centros culturales en las ciudades grandes en México. De dónde proviene el dinero de estas organizaciones, nadie sabe.

“Resulta difícil saber si la ola de islamización viene de un real convencimiento espiritual o de motivaciones económicas oportunistas”, dice un académico mexicano que se dedica a estudiar el fenómeno.

“Se estima que se trata de una combinación de ambos factores. Es muy fácil adaptar el Islam al estilo y la concepción de vida de los mexicanos. Es suficiente con presentar al Islam como una religión social, anti-capitalista y tolerante con todas las razas, para tocar la fibra de la opresión y la discriminación que sienten los pobladores locales y ganar su adhesión”.

La conclusión es que hay una alta probabilidad de que dentro de unos años tanto Estados Unidos como Israel tengan que enfrentarse a su propio Hezbolah, al otro lado de la frontera, bajo sus narices.

Difusión www.PorIsrael.org
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