Diario Judío México -

Oliver Sacks es un especialista en neurología, nacido en Londres y avecindado en Nueva York, quien desde mediados de los 90 comenzó a cautivar a un vasto público ávido por conocer de manera accesible y amena algunas de las más extraordinarias situaciones provocadas por el cerebro humano a partir de peculiares variantes anatómicas y/o funcionales. Por ejemplo, el hombre que veía a su esposa con aspecto de sombrero, sin que sus ojos tuvieran problema alguno.

Conjuntando por un lado, erudición científica y sencillez narrativa, y por el otro, una enorme sensibilidad ante sus pacientes, la curiosidad inagotable de quien a sus casi 80 años no ha dejado de ser un niño inquieto, además de intelectualmente brillante, y sobre todo a partir de una sencillez y modestia adquiridas probablemente a través del ejemplo de su padre médico -quien dedicó su vida profesional a cuidar a personas enfermas haciendo visitas domiciliarias hasta en los barrios londinenses más pobres, durante la primera mitad del siglo pasado-, lo mismo que aprendiendo del rigor de pensamiento e inagotable energía de su madre -quien fuera una de las primeras mujeres especializadas en cirugía en Inglaterra-, Oliver Sacks nunca ha dejado de provocar justificadas expectativas con cada uno de sus libros publicados.

Tal vez no esté por demás recordar que fue a partir del éxito de la película Despertares (1990), interpretada por Robert de Niro y Robin Williams, basada en su libro Awakenings, que el doctor Oliver Sacks comenzó a ser conocido en el mundo entero.

En un artículo aparecido el fin de semana pasado en el New York Times, el propio Sacks indica que aquello que conocemos como “alucinaciones” no son fenómenos tan raros ni necesariamente tan ominosos, como la mayoría de la gente cree –incluyendo muchos médicos-. De hecho, las probabilidades de que todo mundo experimente alteraciones cotidianas en la manera de percibir y reconocer tanto el mundo externo, como interno, son muy altas.

Por ejemplo, cuando estamos por quedarnos dormidos o al estar despertando, es común que aparezcan en nuestro campo de percepción imágenes, sonidos, sensaciones y algunas otras experiencias que no existen fuera de nuestra mente, a partir de las modificaciones eléctricas y químicas de ese órgano multi-conectado dentro del cráneo. Los invidentes frecuentemente tienen alucinaciones visuales.

Sin embargo, las alucinaciones también pueden ser motivo de enorme sorpresa y justificada alarma cuando se asocian con vivencias terroríficas que no logran identificarse (voces diabólicas, arañas reptando por el cuerpo) o cuando quien las experimenta es incapaz de ejercer control alguno para modificarlas. Estos casos pueden ser causados por epilepsia de los lóbulos temporales o por enfermedades mentales graves como las psicosis.

Seguramente, el libro Hallucinations (no sabemos qué editorial lo publicará en español, ni cuándo, aunque Anagrama ha publicado los anteriores, Musicofilia y Los ojos de la mente) servirá para que mucha gente se entere, o corrobore, que la supuesta “normalidad” mental, es un gran mito que sólo el conocimiento científico es capaz de develar.

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