A raíz de la última serie de sismos en el país y en especial después de la repetición de aquel terremoto del 19 de septiembre vimos nuevamente salir lo mejor de la sociedad mexicana. Una vez más, de manera espontánea nos organizamos para cooperar en favor de las personas afectadas, para donar alimentos, herramienta, ropa, apoyo económico y albergue a quienes perdieron sus casas, sus oficinas y en casos extremos a sus familiares.

Pero en nuestra cultura el oportunismo reina y también fuimos testigos del “gandallismo” y el mal uso del poder y los recursos tanto públicos como privados. Desde aquellos falsos inspectores de propiedades que aprovechaban la confusión para entrar a robar bienes a departamentos y casas en colonias afectadas, hasta los medios e instituciones que desinformaban a la sociedad para capturar la atención y ganar rating o las entidades gubernamentales que confiscaban la ayuda que desinteresadamente la sociedad brindaba etiquetandola como ayuda propia con fines de lucro político.

Algunas de estas cosas sucedieron también en el 85’ y han sucedido en diferentes grados y formas de manera regular y constante. Pero creo que, por primera vez, nos dimos cuenta del poder que tienen las redes sociales para no solo mantener a una sociedad alerta de lo que sucede, sino por la posibilidad de permitirnos reaccionar ante ello de manera expedita y evitar en muchos casos que se siguiesen expandiendo los abusos.

Claro que las redes sociales pueden ser un arma de doble filo, así como pueden ayudar también pueden desayudar. Muchos de los rumores que se esparcieron en ellas, intencionalmente o no, fueron falsos o al menos exagerados y terminaron confundiendo a muchos, más de una vez en momentos críticos, entorpeciendo los rescates y el apoyo a quienes más lo necesitaban. Se torno realmente complicado el discernir la información correcta de la incorrecta.

Pero a pesar del mal uso que puede darse a redes como Facebook o Twitter, estas permiten un testimonio inmediato y verídico de los acontecimientos y estoy convencido que encontrando algunas herramientas de control y validación, podríamos aprovechar la independencia y democracia intrínseca en el medio para comunicarnos de manera efectiva y con fines comunes no solo para estar enterados, sino para generar un cambio real y profundo en nuestra sociedad, en nuestra cultura y en nuestro futuro como nación.

A través de ellas podemos recuperar nuestra voz como pueblo que desde hace tiempo parece haberse perdido. Podemos utilizar esta herramienta organizadamente para castigar a personas, empresas e instituciones que incumplan promesas, se aprovechen de situaciones ventajosas, abusen de su autoridad o no acaten leyes.

Ya lo hemos empezado a hacer, de hecho, aunque de una manera caótica, por lo que muchas veces hemos errado tanto en la valoración y juicio de lo sucedido como en las acciones que pudiésemos tomar en conjunto para resolverlo o mejorarlo. Pero esto es solo el principio. Tenemos una gran oportunidad para aprovechar el momento, organizarnos, crear reglas y estándares que permitan una comunicación fidedigna y retomar el camino hacia un mejor y más próspero Mexico.

En una época en donde la impunidad y la corrupción parecen estar en un máximo histórico y con la contienda electoral de mayor envergadura en los últimos años en el horizonte inmediato, todos juntos, bien coordinados, podríamos mandar un mensaje claro y conciso de que no nos cruzaremos de brazos nuevamente a ver como se perdonan el saqueo sistemático de nuestra riqueza y recursos, como continua permeando la injusticia y la impunidad en todos los sectores y como se eligen nuestros líderes ignorando una verdadera participación democrática de todos los mexicanos.

Tenemos las herramientas para cambiar a México, usémoslas correctamente.

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Marcus es un reconocido emprendedor serial e inversionista ángel con 2 décadas creando, operando, invirtiendo y aconsejando startups tanto en México como en Estados Unidos. Actualmente lidera Startup México, el primer grupo de micro-ecosistemas para emprendimiento en México; propiedades especialmente diseñadas para fomentar la colaboración y la innovación, así como para alojar emprendedores, startups, fondos de capital semilla, corporaciones y una variedad de servicios seleccionados para asistir a nuevas empresas en su gestión, brindándoles mayores posibilidades de éxito. También es socio director del fondo semilla Dux Capital que invierte en algunos de estos emprendimientos. Previamente fundó y dirigió Wayra México, la aceleradora de startups de Telefónica, principalmente enfocada a negocios de Internet y Comunicaciones. Ha sido fundador y CEO de varias empresas en el pasado, incluyendo a Latin American Telecom, Mexico.com, Simitel, Peerant, Innovamédica y Abdeo Medical, entre otras. En lo académico, es profesor invitado de emprendimiento e innovación en el IPADE y ha sido coordinador de la Maestría en Negocios de Internet del ISDI, profesor de Innovacion en la Disruptive Business Academy (DBA), fundó el Centro Emprendedor de la universidad CENTRO de diseño y televisión y es regularmente invitado a dar pláticas a otras instituciones académicas parte de los sistemas Anahuac, Ibero, Tec, UVM, UNAM, UAM y Politécnico entre otras. Ha ganado varios premios de emprendimiento e innovación, entre ellos el Endeavor Dedication Award en 2003 (primera edición) y el premio Intel de Tecnología en 2004 con Simitel y en 2008 con Innovamédica. Fue miembro del consejo del Mexico-US Entrepreneurship and Innovation Council (MUSEIC) actualmente participa en el Consejo México Francia para el Emprendimiento y la Innovación (COMFEI) Además es miembro del Consejo Intersectorial de Innovación y preside el evento Gifted Citizen en Ciudad de las Ideas. Marcus sigue comprometido a fomentar el emprendimiento, la competitividad y la innovación en México, como académico, inversionista, consejero y mentor en más de 50 empresas. Estudio una licenciatura en ciencias computacionales en el ITESM y un B.A. en Comunicaciones de la Universidad de Pennsylvania.