Diario Judío México - Del Cristianismo al Judaísmo, una búsqueda espiritual

En su niñez, García era un lector voraz. Su madre, a pesar de ser sorda, le enseñó a leer a una edad temprana y “despertó en mí el deseo de conocer el mundo más allá de lo que me rodea”, dice García. Leyó todo lo que pudo: libros de zoología, geografía, cine, novelas de Julio Verne; incluso el diccionario “el cual leí muchas veces”.

Pero lo que más le llegó era la colección de historias bíblicas y los cuentos de los profetas “los cuales mi madre leía en el tranvía cuando era adolescente”, dice.

El interés de García en libros de fe era muy contrastante a su vida en una familia la cual describe como “cuatro generaciones de no creyentes”. Cuando le pidió a su madre que le compre una biblia completa, se rehusó. Pero el mensaje más fuerte en su “casa agnóstica” fue una exhortación empática de “alejarse de las Iglesias”, dice.

García no pudo. “Sentí que necesitaba que alguien me diga más sobre lo que quiere decir creer; alguien que me responda las preguntas que se me han acumulado durante los años; alguien con quien compartir lo que estaba experimentando”.

García se acercó secretamente a un cura local y se anotó para prepararse para la comunión. “Mis padres prácticamente me echaron de la casa cuando lo descubrieron”, recuerda. Finalmente aceptaron, pero se sentaron en silencio al final de la Iglesia durante la ceremonia poco familiar. Como descubriría más tarde, había una razón secreta para dicho comportamiento.

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Luego de su graduación de la secundaria, García se inscribió en la universidad con el fin de obtener un título académico en ingeniería de telecomunicaciones mientras que trabajaba como panadero para pagar por sus estudios. Para apaciguar a sus padres, intentó dejar sus anhelos espirituales de lado, pero no tuvo éxito. Comenzó a participar en celebraciones de la Iglesia. Asistía a actividades para jóvenes, servía como tutor para niños de familias con problemas o discapacidades e  incluso encontró tiempo para leer la biblia y comenzar a rezar los salmos.

Pero Baruj no estaba satisfecho con su conexión con la Iglesia. “Algo dentro de mí me llevaba en otra dirección”. Aún no sabía qué. “Muchas veces me sentí insatisfecho y fuera de lugar”, dijo. “Era una especie de ruido en el fondo, como si me hubiese puesto un par de zapatos dos talles más pequeños que el mío”.

El cura local, viendo su aflicción, le sugirió un acercamiento más radical y lo impulsó a inscribirse en un seminario religioso de cuatro años de estudio en Barcelona. Nuevamente sus padres se opusieron. “Mi padre dejó de hablarme. Mi madre no paraba de llorar”.

De todas formas, perseveró en sus planes. Para su sorpresa, los temas que más le interesaban eran los relacionados con el Judaísmo, especialmente el estudio de los profetas y el hebreo.

“Nos enseñaban a leer hebreo utilizando el primer capítulo de Bereshit”, explica García. “Lo leímos una y otra vez, y aprendimos no solo a leer sino a entender que cada palabra tiene un profundo significado. Estudiamos el lenguaje con un acercamiento lingüístico, histórico y espiritual”, dijo, agregando, “no puedes imaginarte la alegría y la paz que sentí”.

Luego, el verano después de completar el tercer año de estudios en el seminario, viajó a acompañando a un grupo de turistas al cual sirvió de traductor. En , sintió que “sitios cristianos me dejaron totalmente indiferentes pero me sucedió exactamente lo contrario en los lugares judíos tales como el Kotel (muro de los lamentos en Jerusalem)”. Si el grupo tenía tiempo para ir de compras y no necesitaba su traducción “corría al kotel a rezar”, exclama. Su guía de turismo, un judío de Argentina, lo alentó para que siga explorando sus sentimientos.

Luego de su regreso a España, no pudo contener sus dudas. “Supe que de una vez por todas debía enfrentar mis conflictos”, dijo. Entonces García comprendió que no podía aceptar los principios de la fe católica. “¡Esto me convirtió en un hereje, o incluso peor, un apóstata!”. Pero el romper con la Iglesia le abrió su alma. “Es la misma sensación que puede sentir un asmático, como si se estuviese ahogando y luego ingresa oxígeno que llena sus pulmones”, relata.

A pesar de su atracción hacia la tradición judía – “la relación especial con D-s, el pacto, la misión y el destino de los judíos” – estaba atemorizado. “Por lo que opté en convertirme en un Yoná táctico”, dijo. “Intenté esconderme. A través de mi trabajo recorrí el mundo, desde Tierra del Fuego hasta Islandia; desde California a Vietnam. Pero esto, por supuesto, nunca funciona. Mi interés por el Judaísmo no decayó”.

Por el contrario, García comenzó a sumergirse en libros, incluyendo “Qué es el Judaísmo, Una Interpretación de la Era Moderna”, por Emil Fackenheim y el libro del Rabino Maurice Lam “Convertirse en  Judío”. Comenzó a estudiar Torá por su cuenta. Aunque aún no tenía ningún profesor; ningún guía en su nuevo mundo.

Pero la fe siempre tiene una forma de saltar y sorprendernos cuando menos la esperamos. “Me di cuenta que debía realizar un paso hacia adelante, pero no sabía cómo. Luego, un mes después, escuché a una nueva colega del trabajo hablar en hebreo por su teléfono”, dice excitado. Esta colega era descendiente de Anusim. García se le acercó. “Ella me relató su emotiva historia, todo el viaje hasta la inmersión en la Mikve y su vida diaria como judía ortodoxa”, continúa. “Hasta ese momento, no sabía siquiera que existía una posibilidad de retornar formalmente al Judaísmo. Nunca había conocido a nadie con un curso de vida parecido al mío. Era indescriptible”.

Desde ese entonces, Baruj ha estado en contacto con judíos de todo tipo. Aquellos que viven completamente como judíos, otros que se encuentran en otra etapa del proceso, algunos descendientes de Anusim y otros no.

Ahora tenía la posibilidad de reexaminar su infancia; de buscar pistas para su propio legado. Rápidamente encontró lo que estaba buscando. “Había una tradición que miembros de la familia se reunían los viernes por la noche, antes del atardecer, se bañaban y se cortaban las uñas”, dice. El sábado, la familia comía un guiso de carne tradicional – como el Cholent o el Jamín que los judíos observantes disfrutan hasta hoy en día. “Y por supuesto, estaba la aversión a la Iglesia católica”.

Compartió sus sospechas con su madre y esta vez su reacción fue bastante más positiva. “Quien sabe, quizás tenemos algunos ancestros judíos”, recuerda García que le respondió su madre.

Baruj sabe que el camino por delante será muy difícil. “Ahora soy menos ingenuo y más realista que cuando era joven. Sé que puede haber contratiempos, lágrimas y rechazos, no solo de la sociedad en la que vivo, pero en algunos casos de las personas a las que quiero unirme”, admite. “Pero también se la alegría que experimenté con saber que retornaré a casa. Y con esta fe, nadie puede moverme de mi camino”.

El compromiso de Baruj de convertirse en parte del pueblo judío fue recompensado hace unos meses, “luego de participar en las clases del Rabino Nissan Ben Avraham (emisario de Shavei en España) y casi dos años de estudiar Torá en una Yeshivá en Jerusalem, me presenté ante el Beit Din y realicé un retorno formal, completo, con Brit Milá (circuncisión) y Tevilá (sumersión en la Mikve)”. Para concretizar su nuevo status, será conocido como “Baruj Asaiá” – literalmente ‘Dios lo hizo’ – una buena elección para la conclusión de su larga búsqueda y el comienzo de una nueva vida en la Tierra de .

םירצמ ץראב םיחדנהו רושא ץראב םידבאה ואבו לודג רפושב עקתי אוהה םויב היהו)ג”י:זכ והיעשי(  .םילשוריב שדקה רהב ’הל ווחתשהו

 Y acontecerá ese día que será tocada una gran trompeta y que vendrán los que se perdieron en la Tierra de Asiria y los que fueron dispersos en la tierra de Egipto y adorarán al Eterno en el sagrado monte de Jerusalem. (Isaías 27:13)

A lo largo del libro, les hemos presentado diferentes principios del Judaísmo, los cuales reflejan la historia, la fe y la práctica judía.

Aun así, es importante comprender que es difícil y prácticamente imposible, demostrar el Judaísmo de una persona solo en base a una de estas variables.

Es por eso, que en nuestro enfoque preferimos armar una visión combinada del Judaísmo y sus orígenes, así como de las posibilidades de demostrar las raíces judías de quien se encuentra en la búsqueda.

Este concepto de descubrir el Judaísmo por medio de una visión integral y articulada es un excelente medio no sólo para demostrar la condición judía de acuerdo a la Halajá (ley judía) sino también para demostrar el origen judío de su familia y las raíces judías que lo unen al Pueblo de .

Esperamos que el libro les haya sido de utilidad, haya despertado en ustedes el deseo de saber y profundizar más sobre su pasado y les permita llegar a la conexión tan anhelada con el pueblo judío, sus miembros y sus costumbres.

Este libro fue publicado por Shavei , como parte de sus esfuerzos de asistir a los descendientes del pueblo judío a reconectarse con sus raíces.

 

El pueblo judío es un pueblo anormal. Como dice Winston Churchill: hay personas que quieren a los judíos y hay personas que no los quieren. Pero ninguna persona lógica puede discutir que es el pueblo más excepcional y especial que nació sobre la tierra.

El pueblo judío no es un pueblo normal, pero aun así, continua existiendo. Y esto no es normal, en términos históricos, demográficos y políticos.

Los grandes imperios que intentaron hacer desaparecer al pueblo judío del mapa de la historia ya no existen, y el pueblo judío, sin tierra ni ejército, continúa existiendo.

¿A que se asemeja la existencia judía?

A una escalera o al péndulo de un reloj, debido a que la existencia judía no es horizontal sino vertical.

Tomemos por ejemplo la Shoá, ésta no fue algo repentino, sino un proceso. Así como el Faraón esclavizó a los hebreos mediante un proceso: primero impuestos, luego les ordenó trabajos forzados y luego les arrojó los niños varones al Nilo. En la Alemania del 1933 tuvo lugar un boicot a los comercios judíos: les prohibieron poseer tierras y ser editores de periódicos. En 1934, anularon el seguro médico nacional de los judíos, los mismos fueron expulsados de las universidades, del mundo del arte y del de las leyes. En 1935 aparecieron las leyes de Núremberg, los judíos ya no eran más ciudadanos, no tenían más derechos. Luego llegaron los guetos y los campos de concentración.   Todo fue un proceso gradual. ¿Quién protestó? nadie.

Los judíos tenían amigos, vecinos, colegas, que podían levantar su voz. Es posible que la protesta hubiese cambiado el rumbo de la historia, pero nadie protestó.

Nuestras palabras, pueden hacer la diferencia. Esa es la grandeza de Am Israel, que no se queda callado, que siempre levanta su voz y explica, protesta, por el bienestar del Pueblo de Israel y la humanidad. Lástima que el Estado de Israel no existía en días del Holocausto, esto pudo haber cambiado el rumbo de la historia.

El pueblo judío es un pueblo solitario, pero necesita aliados. Tenemos enemigos, pero tenemos también amigos. Am israel es un ejemplo, o mejor dicho el mejor ejemplo en el mundo.

El antisemitismo durante la historia transformo al judío en una víctima, en un pueblo víctima. Pero no podemos basar nuestra identidad en el miedo, en el antisemitismo, esto es una equivocación.

Vivimos en un mundo post moderno, los judíos viven en su gran mayoría con libertad de acción y pensamiento. Las democracias son liberales, pluralistas, pero aun así el antisemitismo no se borró por completo y continúa existiendo.

La pregunta es si el antisemitismo puede llegar a tener un papel político central en el mundo como lo tuvo anteriormente. Yo respeto al prójimo y a todas las religiones y lo único que pido es que de la misma forma me respeten a mí. La mejor forma de combatir el antisemitismo es no interiorizarlo, no temer.

¿Por qué ser judío?

Esta pregunta es una pregunta real, no todas las mañana se hace esta pregunta, pero en ciertos momentos históricos la misma se presenta con toda su fuerza.

Existen 4 momentos de crisis en la historia del pueblo judío:

1.La destrucción del Primer Templo y el exilio a Babilonia, 586 antes de la era común. El profeta Ezequiel nos comenta la tendencia en el pueblo judío de ser como todos los pueblos y el peligro de que pase con ellos lo que sucedió con las 10 tribus perdidas 150 años antes.

2.Después de la destrucción del Segundo Templo bajo la influencia del imperio y la cultura romana.

3.En el siglo XV, con la Inquisición y la expulsión de España y Portugal.

4.En nuestra generación, con el Holocausto, donde millones fueron asesinados.

La pregunta por qué soy judío es una pregunta legítima. Las respuestas son varias y todas verdaderas:

1.El judío es parte de una larga cadena en la historia de los pueblos y las religiones.

2.El ser judío es ser hijo de Abraham que fue un revolucionario.

3.El judío es parte de una religión que tiene como base el respeto y amor al prójimo, al diferente, al pobre y al necesitado.

4.Ser judío es ser parte de la filosofía que el Hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios.

5.Ser judío es ser responsable, sentir y tener responsabilidad por el prójimo, por la sociedad, por el mundo, por el planeta.

6.El ser judío es ser parte de una filosofía que tiene más preguntas que respuestas.

7.El ser judío es ser ciudadano de Israel donde quiera que uno viva y tener un contacto con la tierra de Israel.

8.Ser judío es ser parte de un pueblo que cree que la eternidad está dentro de nuestras casas, de nuestros hogares, de nuestras familias, de nosotros mismos, si lo sabemos descubrir.

9.Ser judío es ser una persona con valores morales y religiosos, desde los diez mandamientos hasta hoy en día.

10.El ser judío es ser parte de un pueblo que a pesar de todos los sufrimientos y tragedias nunca perdió la fe y la  esperanza.

11.El ser judío es ser parte de un pueblo que busca la paz, que es el nombre de Dios en nuestra religión.

12.Yo soy judío porque estoy orgulloso de ser judío y de pertenecer a este pueblo milenario y eterno.

¿Cuál es el secreto de la existencia del pueblo judío?

1.La memoria del pasado

2.La esperanza para el futuro

Un hombre y un pueblo no pueden vivir sin memoria, memoria individual y memoria colectiva. Pero la memoria no es suficiente, es necesaria también visión de futuro, esperanza, como lo es la figura del mesías. En el Judaísmo es más importante la esperanza al mesías que el mismo mesías.

Tenemos el privilegio de vivir en el mundo post moderno. En los últimos 2.000 años no hubo más desafíos y más peligros que hoy en día. Es la primera vez desde la época de los romanos que el pueblo judío tiene su estado, que puede formar su sociedad, con sus valores, construir un país en la tierra de nuestros profetas, con nuestra lengua hebrea.

Es un orgullo ser judío.

Si luego de leer este libro, han descubierto que tienen raíces judías y desean integrarse de manera formal al Judaísmo mediante la conversión, aquí les traemos una guía explicativa de las distintas posibilidades que pueden seguir.

Existen países, en donde las congregaciones judías mismas cuentan con procesos de conversión ya existentes por lo que se debe contactar al rabino local y solicitar ser aceptado a dicho programa. Normalmente, países con una gran comunidad judía, tienen su propio tribunal rabínico autorizado.

Sin embargo, existen países donde no hay tribunales rabínicos para conversión, aunque sí hay congregaciones judías con un programa válido de estudios y una vez que éste es finalizado satisfactoriamente se envía al solicitante a un tribunal en otro país.

Quien se encuentra en un país en el que no existen las posibilidades anteriormente mencionadas o quien desea realizar la conversión mediante el Gran Rabinato de Israel, tiene dos posibilidades:

  1. Quien desee vivir en Israel luego de la conversión, debe primero formar parte de una comunidad judía ortodoxa (estilo de comunidad reconocida por el Gran Rabinato de Israel) la cual cuente con rabino. El tiempo mínimo de esa relación es de un año luego del cual debe solicitar una carta de recomendación del rabino en la que debe constar: el tiempo que lleva involucrado en la congregación, en qué actividades participa y qué Mitzvot cumple. Dicha carta, junto con otras recomendaciones y documentos civiles es presentada al “Comité de Excepciones del Ministerio de Interior y del Gran Rabinato de Israel” para que estos aprueben su caso y emitan un visado.

Shavei Israel cuenta con un Ulpán de retorno y conversión llamado Majón Miriam, el cual ofrece asistencia en el proceso de aprobación del Comité y estudios de conversión en un ambiente personal y cálido.

  1. Quien desea retornar a su país de origen después de la conversión debe acercarse a una comunidad judía ortodoxa en su localidad, la cual debe contar con rabino. Este último debe prepararlo allí para la conversión. Cuando el rabino considere que está listo, él mismo debe contactar al Gran Rabinato de Israel y solicitar su conversión. Luego de un año de haber realizado la conversión en Israel y cumplir con la condición de que el candidato haya sido parte activa de la comunidad judía puede entonces emigrar a Israel (realizar “aliá”).

Existe asimismo, tribunales rabínicos ortodoxos privados en Israel los cuales realizan conversiones a israelíes y extranjeros, pero que no son reconocidos para realizar aliá.

Importante:

Antes de involucrarse en un proceso formal en una congregación/comunidad específica o con un tribunal rabínico determinado, es importante definir cuáles son sus objetivos personales.

Si desea ser aceptado en una congregación determinada, entonces es recomendable verificar que la misma acepta la conversión que va a realizar.

Igualmente, si desea realizar “aliá” (inmigrar como judío a Israel) es imprescindible corroborar que dicha conversión otorga derecho a la ciudadanía israelí.

Para poder realizar un proceso de retorno en lugar de conversión es necesario disponer de documentos que demuestren sin lugar a dudas la ascendencia judía por línea materna, no sólo a nivel genealógico sino también a nivel judaico.

Esta búsqueda no es una investigación genealógica típica o habitual, deberán prestar atención a la información cultural de su familia así como a las diferentes costumbres que tenían para poder llegar a la meta deseada.

En ningún momento debemos olvidar que estamos tratando de desenredar una complicada trama que las familias cripto-judías hábilmente tejieron a su alrededor con el fin de no ser atrapados por la Inquisición. Uno debe tamizar la información actual para poder descubrir pistas que tal vez sean pequeñas o no parezcan relevantes.

Este es un trabajo único, pero les puedo asegurar que es posible hacerlo, porque yo ya lo hice y conozco a otros que lo han hecho también. Deberemos remontarnos hasta por lo menos 500 años atrás para poder encontrar un linaje judío. Por lo general, este linaje no se hará evidente hasta que uno no se va acercando a la Inquisición. Es importante ir trabajando de una forma lenta y constante, para poder llegar a lograr el objetivo.

Asimismo, es trascendental saber cómo trabajar con los registros de la Iglesia católica así como con los procesos de la Inquisición. Para poder comenzar esto hay que tener una noción del lugar de España o de Portugal de donde proviene la familia, aun cuando vivían como católicos. Vamos a hablar sobre la forma en que uno puede comenzar a descubrir la información cultural y factual. A veces esta información puede aparecer algo sutil o puede ser que se llegue a ella de forma indirecta.

¿Cuál es el objetivo de la búsqueda?

Uno debe ser muy honesto consigo mismo y saber exactamente por qué necesita o desea hacer esta investigación ya que esto influye en la forma de evaluar la información. A diferencia de otros trabajos genealógicos, puede haber objetivos diversos para buscar las raíces judías en los registros católicos. Algunas razones pueden ser:

  • Interés en la historia cultural de la familia pero sin ninguna intención de seguir adelante practicando la fe judía.
  • Querer descubrir las raíces debido a que una prueba ADN ha dado resultados que reveló que tenía ascendencia judía.
  • Motivos religiosos: querer demostrar el linaje judío de una persona aparentemente no judía que quiere casarse con un miembro de la familia.
  • La mayoría de las veces, la búsqueda vendrá de una persona a la que no se la reconoce como judío y que desea encontrar su linaje y volver a la religión judía. Si este es el caso, hay que hablar claramente con la sinagoga o con el rabino que lo guía para entender cuál es el linaje que será aceptado por ellos. En el Judaísmo ortodoxo más tradicional sólo el linaje materno es el que cuenta. La persona interesada debe hacer todas las preguntas desde el principio y antes de comenzar esta búsqueda, ya que es un trabajo largo y detallado y es mejor estar seguro de que uno está en el camino correcto. En mi caso, sólo he investigado mi linaje materno.

Comenzando

Al igual que con toda investigación genealógica, la primera información proviene de preguntas realizadas a los miembros de la familia y especialmente a los más ancianos. Esta será una de las partes más importantes de la investigación. Hay que comenzar con información básica y preguntando cosas con las que se sientan cómodos los entrevistados.

Es bueno tratar de enterarse tanto como sea posible sobre la región de España o de Portugal de donde pudiera  haber procedido la familia. A veces lleva un tiempo hasta que las puertas de la memoria se abren.

Es recomendable comenzar con el pariente más anciano de la familia y proceder luego en forma descendente. Puede ser que en 45 minutos de charla sólo se consiga un granito de arena de información. No puedo dejar de enfatizar lo importante que esto es. Uno también debe hacer preguntas sobre las costumbres y tradiciones judías o sobre aquellas que sean inusuales. Es más fácil preguntar esto al final de la charla, cuando la persona entrevistada se siente más cómoda. Se debe tratar de preguntar, hacia el final, si alguien de la familia en algún momento comentó que eran de ascendencia judía. No deben de hacer esta pregunta al principio porque hay familias tan cerradas a la posibilidad de que salga esta información, que después de eso no dicen nada más. Para no olvidar nada, hay que tomar constantemente nota de todo a medida que va apareciendo o asegurarse de grabarlo. Algunas de las preguntas serian las siguientes:

  • ¿Hubo matrimonios entre primos de la familia en grandes cantidades?
  • ¿Recuerda si la familia tenía algún ritual específico, o diferente, o costumbres inusuales que otras familias o vecinos no tenían?
  • ¿Se mencionó alguna vez que para cocinar o para trabajar en la cocina había costumbres específicas que otros no tenían?
  • ¿Se sabe qué tipo de trabajo tenían los miembros de la familia? Con esta pregunta se debe de ir haciendo un registro de los tipos de profesión u oficio que ejercían.
  • ¿Se sabe si poseían tiendas? ¿Cuáles eran los nombres de las tiendas?
  • ¿Era la familia religiosa? ¿Iban a la Iglesia los domingos?
  • ¿Se sabe si alguna mujer de la familia prendía velas los viernes por la noche o incluso una vez al año en un día especial?
  • ¿Recuerda si alguna vez la familia preparaba o celebraba alguna comida especial en las noches de los días viernes o para los almuerzos de los sábados?
  • ¿Había un día específico del año en que sólo se usaba el color blanco?
  • ¿Ayunaban durante un día específico, pero que no estuviera relacionado con una fiesta católica?
  • ¿Se menciono alguna vez que la familia podía haber sido judía?
  • ¿Alguien de la familia vio – o escuchó – algo sobre la costumbre de colocar un chal alrededor de los hombros de una pareja mientras se estaba casando?
  • ¿Hubo alguien en la familia que tenía la costumbre de lavarse las manos con frecuencia?
  • ¿Recuerda si alguna vez alguien tocó o besó el lado derecho de la puerta?
  • ¿Ha visto estos símbolos en alguna objeto de la familia? (muéstrele una imagen de una estrella de David, una Menorá, el alfabeto hebreo, y el hamsa por ejemplo)
  • ¿Se habló en la familia alguna vez sobre niños que no habían sido bautizados?
  • ¿Cuál es el nombre del pueblo de España o de Portugal del que vino la familia? ¿Saben la región? ¿Saben algo de la región?
  • ¿Hay alguna caja con cartas y/o papeles o cosas viejas que pueda ver?
  • Es importante prestar especial atención a información tal como: “Mi padre nunca comía carne de cerdo”, o “Mi abuela siempre se cubría con pañuelo la cabeza en la noche del viernes y cerraba los ojos uno o dos minutos”.

Cuanta más información se pueda obtener de la familia, mejor. Se debe registrar toda la información que se recibe y guardarla para una fecha posterior. Uno nunca sabe cuándo puede ser de utilidad tenerla a mano. Hay que pedir información sobre el árbol genealógico de la familia y es necesario llevar un registro de todo lo que se dice al respecto. Siempre se debe tomar notas claras y concisas sobre quién dijo qué cosa y en qué fecha. Pensemos que tal vez sólo tengamos una oportunidad de entrevistar a las personas mayores. Se puede comenzar haciendo pequeños diagramas del árbol familiar con cada persona que se entrevista y más tarde uno podrá unirlas. Esta información que van a conseguir no es prueba de raíces judías pero es importante saber si todavía existía alguna costumbre. No hay por qué desanimarse si no se encuentra ninguna, recuerden que han pasado 500 años.

Al entrevistar a los miembros mayores de la familia, es de suma importancia escribir todo lo que ellos dicen. No se debe dejar nada fuera, incluso aquello que puede sonar como divagaciones. Si la tía abuela dice que su tío Luis y Carlos tuvieron hijas llamadas tal vez Mariana, o tal vez Mariela o tal vez María, pero luego dice: “Siempre habían muchas Marielas en nuestra familia”, ¡esa puede ser la información más importante de todo lo que se ha escuchado hasta el momento! Esto es importante porque hay mucha repetición de nombres en las familias judías conversas y esto nos puede dar una pista invaluable. De ahora en adelante uno tendrá que prestar mucha atención cada vez que vea el nombre Mariela en antiguos registros informativos.

Hay que asegurarse de entrevistar a todos. Si algunos de los familiares no están en la misma ciudad o país hay que llamarlos o escribirles. Se puede mandar correos electrónicos (e-mails) y cartas, pero siempre tratando de alcanzar a tantos parientes como sea posible. Cada vez que uno oye algo debe seguir registrando toda la información y construyendo el árbol genealógico. Es útil contarle a la familia que uno está en busca de información para reconstruir el árbol genealógico y la historia de la familia, y que además está intentado llegar lo más lejos en el pasado como le sea posible investigar, siglos. Cuando los parientes comiencen a enterarse de esta búsqueda puede ser que a alguno se le ocurran cosas que aportar, o que pueda servir de enlace con algún otro pariente o primo que haya iniciado la misma búsqueda, o que incluso tenga ya un poco de investigación ya hecha. Uno debe intentar ponerse en contacto siempre, tanto como sea posible, para obtener más información.

Hay que concentrarse en solo una rama de la familia. Si se busca en demasiadas direcciones diferentes, en una familia cripto-judía la tarea será inconmensurable.

Este es un trabajo fascinante pero hay que concentrarse en la meta que es encontrar el linaje judío de la familia. Yo he trabajado exclusivamente en mi linaje materno y he buscado abuela tras abuela de mi lado materno. Después de seleccionar la rama que uno quiere estudiar, lo primero que se debe hacer es tratar de empezar a investigar los nombres, las ocupaciones y los lugares de nacimiento de cada uno. En mi caso, hice carpetas por triplicado para cada abuela que encontraba y en ellas he tratado de obtener la mayor cantidad posible de los siguientes documentos:

  • Certificado de nacimiento
  • Certificado de bautismo si lo hubo, de lo contrario, el documento que certifica que el bebé no fue bautizado
  • Certificado de matrimonio
  • Certificado o partida de defunción
  • Todos los registros notariales que se hayan encontrado en relación con el nombre y la persona
  • Todas las referencias encontradas en el Internet y en los sitios de genealogía sefardí en cuanto al origen judío del apellido
  • Información “folklórica” tal como: ocupaciones, habilidades especiales, talentos musicales o artísticos, recortes de periódicos, etc Fotos de la persona
  • Referencias hechas al apellido en documentos de la Inquisición
  • Naturalmente, no se podrá llegar a tener todos esos documentos que he mencionado al principio, pero si se lograrán poco a poco
  • Buscando las referencias judías a los nombres de la familia

Uno puede empezar por buscar todas las referencias a los apellidos de la familia que son judíos. Hay muchos sitios de Internet donde se puede investigar y cuantas más referencias se encuentren sobre cada apellido, uno tendrá una mayor certeza que ese nombre que busca era de judíos conversos. Hay que asegurarse de registrar cuidadosamente toda la información que se encuentra para cada apellido y uno debe imprimirlo a medida que se va encontrando. Recordemos que estamos recorriendo un camino hacia 500 años en el pasado, pasando a través de una maraña de nombres. Es emocionante saber que en 1935 el nombre de uno de nuestros abuelos está también empleado por judíos conversos, pero eso sólo no prueba nada y todavía se tendrá que retroceder un largo camino para realmente probarlo y ver si el nombre ya estaba en la familia durante la época de la Inquisición. Hay que recordar que la información cultural (viviendas, trabajo, nombres etc.) tiene que ir mano en mano con la información de los archivos. Hay varios sitios en el internet que tienen buena y garantizada información sobre los apellidos y son las siguientes:

  • sephardim.com
  • sephardicgen.com
  • nameyourroots.com

Sephardim.com es el mayor sitio de búsqueda de los apellidos sefardíes. Esta página de búsqueda es realmente la mejor y NO simplemente porque tiene una base de datos con la mayor cantidad de nombres históricamente sefardíes, sino porque en este sitio de Internet encontramos que cada nombre que se enumera aparece documentado en una fuente primaria y ésta aparece en la bibliografía.

La información puede provenir de actas de matrimonios o  de circuncisiones y también incluye información que proviene de países como Inglaterra, Holanda, Portugal, Islas del Caribe y muchos otros. Uno debe registrar cada nombre que se encuentra en el sitio y tomar detallada nota de la lista de toda la bibliografía en la cual aparece el mismo. Muchas veces esta información servirá como un claro indicador porque nos refiere a la sección de la Península Ibérica que más se asocia con un apellido determinado. Por eso se deben llevar archivos claros sobre cada apellido, dedicándole un archivo o carpeta a cada uno. Si uno encuentra un apellido compuesto con referencias históricas, ese dato puede presentar una evidencia mucho más fuerte que cuando se busca un solo apellido. Es decir, cuanto más específica sea la información (un apellido compuesto como Fonseca-Castro, por ejemplo) mayor es el peso de la información que nos ofrece.  Recordemos nuevamente que uno no solo está investigando sobre la genealogía de la familia, sino que en este caso estamos tratando de encontrar las raíces judías de la familia en esta búsqueda.

La mejor manera de buscar en internet. Es importante tratar de documentar cada nombre que uno encuentra a medida que retrocede en el árbol familiar e intentar investigar si ese apellido tiene conexión con un pasado judío. Se puede comenzar con los sitios de Internet ya mencionados y luego se deberá hacer una gran cantidad de búsquedas en internet utilizando palabras claves en diferentes idiomas. Para leer los sitios de internet en otros idiomas se encuentra disponible el traductor de Google que le da a uno una buena base. Si por ejemplo están buscando el nombre RAMOS, abajo aparecen las diferentes maneras que se pueden buscar para obtener la mayor cantidad de información:

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Cuantos más idiomas implemente, mejores será los resultados y podrá reunir la mayor información posible. Una vez que se obtienen los resultados en cada una de las categorías anteriores, no sólo se deben leer las primeras tres o cuatro sugerencias que parecen como resultado de la búsqueda, sino que uno debe ingresar en cada página y no dejar de investigar cada uno de los resultados. Los resultados más difíciles de entender son generalmente los más nutridos de información.

Seguirle el rastro a un linaje converso no es sencillo y presenta muchos desafíos

Los cambios de apellido durante la Inquisición en la Península Ibérica eran una de las formas en que las familias intentaban aislarse de los peligros que presentaba el tribunal católico.

Una familia pudo haber “tomado prestado” o pudo haber pagado para comprar un nombre de “cristiano viejo” español.

Puede que el sacerdote tomó nombres seleccionados al azar, pero otras veces los nombres fueron elegidos por las personas mismas que se estaban convirtiendo.

Muchos apellidos que fueron creados en este período hacían referencia a nombres topográficos, de flores, árboles, de animales o incluso de puentes o de pueblos.

Tener un apellido típicamente judío converso no es suficiente prueba como para suponer que uno desciende de un linaje judío. Es un buen punto de partida, pero sabemos que pueden pasar muchas cosas en 500 años.

El punto más importante a destacar es que los apellidos que las familias tienen en la actualidad suelen ser muy diferentes a los que tenían en 1492. Si un apellido duró intacto durante 500 años significa que fue llevado sin duda por un linaje paterno, no un linaje materno.

Es interesante señalar que en mi búsqueda me encontré con nombres que muy raramente cambiaron.

En aquella época, el apellido pudo haber sido tomado de la madre o del padre. Se hacia todo lo que fuera posible para ocultar la identidad de la familia frente a la Inquisición. A veces los nombres de pila de los abuelos pasaron a ser usados como apellidos.

Se deben de tomar muchas precauciones para asegurarse de que el nombre no fue cambiado ni falsificado o modificado en los registros, y más que nada, que uno no está investigando el árbol equivocado.

Estoy haciendo mucho énfasis sólo en los apellidos en este momento. Si hacen su búsqueda de esta manera, es muy probable que descubran que la familia proviene de un cierto lugar específico y podrán encontrar la  ciudad de origen de sus antepasados. Esto será muy útil si no se sabe de dónde proviene la familia. Los resultados deberían apuntar a alguna región de la Península Ibérica.

Es bueno imprimir y tener siempre a mano un mapa de España y Portugal que muestre las provincias claramente marcadas, tales como con Aragón, Castilla, etc. Esto es muy útil cuando se trata de encontrar el lugar de origen de la familia. Tengan en cuenta que, contrariamente a lo que mucha gente piensa, a finales del 1400 y principios de 1500 las personas viajaban y se mudaban mucho de un lugar a otro. No se quedaban quietos en un solo lugar. Mi propia familia pasó de lugares en Portugal, a lugares en España y luego regresaron a Portugal antes de que se establecieran en el mismo pueblo donde nació mi abuelo, hace sólo 100 años.

Para practicar: hagan una búsqueda del nombre Ramos en www.sephardim.com. Verán que sale el nombre con una serie de números y bibliografías ahí se ve claramente de qué zona era el nombre.

Hagan lo mismo con todos sus nombres en el árbol. Es bueno buscar información en los foros de genealogía. Se puede buscar la palabra foro y el apellido como palabras claves

Por obvio que parezca, no está de más recordar que Facebook y otros medios sociales son una buena manera de unirse a foros y blogs relacionados con cualquier tema que nos interese.

El sitio familysearch.org es uno de los sitios con más grandes colecciones de archivos de la Iglesia católica en América Latina. Tienen, por ejemplo, los registros de las Iglesias en Costa Rica que se remontan a 1590 y que están en colecciones de documentos especializados. Y tienen también muchos registros de las Iglesias de España, Portugal y otros países de América Latina.

Es importante tomarse el tiempo para explorar las colecciones con cuidado. Yo fui capaz de rastrear completamente el árbol genealógico de mi abuela paterna, que nació en Costa Rica, justamente a través de este sitio de Internet. Ellos también tienen copias de los libros encuadernados originales que muestran las actas de matrimonios, de defunción, etc.

Había suficiente información como para rastrear a mi abuela hasta principios del 1700. He documentado esta información, pero no seguí adelante con la investigación porque yo estaba tratando de no desviarme de mi investigación primaria que siempre fue mi línea materna.

  • tarbutsefarad.com A estas alturas uno ya debe tener alguna noción de la región o zona de la que provenía la familia y a esto se llega simplemente mediante la investigación de los apellidos. Existe una organización que se llama Tarbut Sefarad que tiene un especialista en casi todas las ciudades, grandes o pequeñas en España. Yo soy especialista en un par de ciudades y soy capaz de responder a preguntas sobre la vida judía y las costumbres en estos pueblos.

Es muy probable que uno tenga que ir a España o Portugal y comprobar físicamente los documentos archivados por la Iglesia. Hay que buscar para cada caso el lugar físico donde se encuentran los archivos. Hoy en día, lo más común es encontrarlos en la Arquidiócesis de una cierta región. Por ejemplo, los registros de la pequeña aldea de mi familia se mantienen en los archivos municipales de la ciudad grande más cercana, que es Zamora. Es fácil localizarlos ya que se le puede preguntar al párroco dónde se encuentran. Esto se puede hacer mediante una llamada o un correo electrónico sin problema.

A medida que uno se adentra en los archivos de la Inquisición, uno debe tener una idea sobre cuál era el Tribunal que supervisaba los procesos inquisitoriales para el pueblo de donde proviene la familia.

  • http://pares.mcu.es/ Esta es la organización que alberga a la mayoría de las colecciones digitalizadas que están disponibles en España incluyendo algunos documentos de la Inquisición. Se debe tomar el tiempo necesario para familiarizarse con Pares, porque allí se pueden encontrar registros notariales, de adquisiciones de tierras, así como también información de la Iglesia y de la Inquisición.
  • http://antt.dgarq.gov.pt/ El Archivo Nacional Torre do Tombo en Portugal, tiene muchos más archivos de la Inquisición digitalizados que los que existen en España hoy en día. Muchos españoles huyeron a Portugal por lo que hay una buena probabilidad de que uno pueda encontrar familiares allí. Torre do Tombo se encuentra físicamente en Lisboa y una gran cantidad de los archivos están disponibles de forma gratuita en el Internet. Están escritos en portugués. Uno debe buscar un apellido escrito de muchas formas diferentes y usar la imaginación con las palabras para lograr obtener resultados. Por ejemplo, si uno busca el apellido Martínez pero no sabe si lo escribían con S o Z, uno puede poner en el buscador sólo Martin y ver lo que se obtiene.

Para finalizar, es importante señalar que todos estos registros de la Iglesia lucen igual y no importa en qué pueblo o ciudad se están buscando. Esto es porque en 1545, el Concilio de Trento reunió y ordenó a todas las Iglesias que registraran los bautismos, matrimonios y defunciones de la misma manera. La buena noticia es que a través de estos registros uno es capaz de encontrar no solamente al familiar que busca sino que también el nombre de sus padres, sus abuelos y el nombre de los testigos presentes, así como los datos del escribano que dejó constancia de la información legal en el libro. En aquellos días, se necesitaba que los escribanos redactaran todos los documentos oficiales. Esto que vemos es importante, no sólo para documentar la anterior generación de la familia, sino también porque debemos interesarnos en los nombres de los testigos y el del escribano. Esta información será útil más adelante en nuestra investigación, ya que muchos de estos escribanos y los testigos fueron luego juzgados también por la Inquisición, acusados de ocultar matrimonios judíos, haciéndolos pasar por católicos.

Hablando de la Iglesia católica, ustedes van a notar que alrededor del 1700 uno puede comenzar a encontrar curas y monjas en su árbol genealógico. Esta es una muy buena noticia para las muchas piezas de evidencia circunstancial que uno comienza a recopilar si su linaje es verdaderamente de una familia de judíos conversos. Muchas veces hallamos a un sacerdote en cada generación, o generación de por medio. Las familias de conversos necesitaban a alguien que estuviera presente en todos los rituales católicos y que pudiera asegurarse en la medida de lo posible que algunos ritos judíos se podían continuar en secreto mientras que el ritual católico no se cumpliera en su totalidad.  Por ejemplo, uno puede encontrar que algunos niños no fueron bautizados. Esta es una buena noticia también ya que muestra que uno está en la dirección correcta. Los padres podían decirle al sacerdote que el niño estaba demasiado enfermo para ir a la Iglesia y así se evitaba el bautismo. Esto suele aparecer descrito como “Bautizado por necesidad en la casa”.

Para continuar con la búsqueda uno tiene que empezar por ponerse en contacto con el Ayuntamiento de la ciudad en la que está buscando a los antepasados. Yo diría que el primer acercamiento puede ser mediante una llamada telefónica y una vez que se establezca un contacto, se puede continuar a través del correo electrónico. Es posible que todavía ellos tengan los registros que uno busca, y de ser así ellos cobran una cuota nominal para fotocopiarlos y enviarlos por correo. La mayoría de estos documentos nunca se envían por correo electrónico y es probable que ellos no acepten tarjetas de crédito tampoco. Se trata de un proceso muy largo, pero por lo general se pueden conseguir uno o dos registros a la vez. La mayoría de las veces, los archivos se guardan ahí por aproximadamente 100 años y luego son enviados al Archivo Municipal de la más grande ciudad cercana. En ese caso, uno debe ir en persona a buscarlos, o contratar a un genealogista profesional que esté acostumbrado a trabajar en estos archivos para obtener los registros que uno busca. Yo no hago este tipo de trabajo.

Cuanto más antiguo es el documento, más difícil es de entender el español antiguo en el que está escrito. Es importante asegurarse que uno tiene un conocimiento práctico de español antiguo antes de entrar en este campo de investigación. Si no, uno puede perder el tiempo tratando de descifrar los documentos y es peor si uno está especialmente por eso en el extranjero y con tiempo limitado.

En las grandes ciudades como Madrid, se puede obtener registros de censos que son muy detallados. Los registros del censo muestran en detalle quién vivía en la casa con el pariente que estamos buscando, dónde había nacido cada persona y que hacían para ganarse la vida.

No se olviden de que queremos encontrar un linaje ininterrumpido. Esto significa que debemos ir de una abuela a la otra sin interrupción. Si hay interrupción, todo el trabajo será por supuesto muy interesante, pero no será válido para las instituciones judías oficiales ortodoxas. A mí me llevó muchos años llegar a mi meta. Este es un proceso lento pero muy importante. Si la búsqueda tiene éxito, cada uno de ustedes sabrá que ha hecho una importante contribución a la historia de los judíos.

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